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Héroes de guerra caídos en batalla

Sergio Betrado Rodríguez es una de las quince personas que han fallecido por su trabajo en el sector salud. Era operador de ambulancia del IMSS que decidió seguir con su labor a pesar del riesgo, ese que lo llevó a contagiarse y perder la vida. Su familia dedica mensaje donde lo recuerdan como una persona amorosa, alegre y paciente

Carlos Sánchez/El Diario
Cortesía / Sergio Betrado Rodríguez
Carlos Sánchez/El Diario / La mañana del 12 de mayo, cuando Chihuahua ya había superado hasta 64 casos positivos de Covid por día, las ambulancias en color blanco con franjas verdes fueron formadas frente al IMSS 66. Los conductores descendieron, se quedaron de pie y empezaron a aplaudir. Las torretas rojas y las sirenas encendidas de las ambulancias abrieron el paso a Sergio Bretado Rodríguez que condujo hacia otro lugar
Carlos Sánchez/El Diario
Carlos Sánchez/El Diario

Luz del Carmen Sosa / El Diario

lunes, 22 junio 2020 | 16:41

Oficialmente…

647 trabajadores de Salud en el estado han enfermado 

15 fallecido en total

188 médicos contagiados;

4 han muerto

357 enfermeros con Covid-19;

5 fallecieron 

102 empleados con otras funciones en los hospitales enfermos; 

6 han muerto

*El último reporte técnico ofrecido por el director médico en la zona norte, Arturo Valenzuela Zorrilla, revela la cifra de quienes decidieron cumplir con su juramento hipocrático y quedarse para curar a quienes se contagiaron de un virus desconocido y letal que en esta ciudad ha terminado con la vida de 562 personas hasta este 21 de junio.

Sergio Bretado Rodríguez

Nació en Ciudad Juárez el 20 de agosto de 1968.

Entró a trabajar al IMSS el 6 de Junio del 2006

“Mi papá era bien especial, cuando lo necesitaba ahí está, todo lo que le pedías estaba ahí para nosotros, si algún día llegábamos a estar tristes el siempre trataba de sacar una sonrisa y siempre estaba sonriente, nunca enojado. Lo extraño mucho”

Sergio, 15 años

“Mi papá fue una gran persona en todos los sentidos, fue buen compañero, buen amigo, buen hijo, buen hermano y sobre todo el mejor papá, él era único. El me enseñó casi todo lo que sé incluso el me ayudaba con las tareas o cualquier cosa por pequeña que fuera, siempre estaba ahí para mí”.

Jimena, 14 años

“Mi papá fue un gran ser humano, como persona y como hombre; siempre con todas las ganas de ayudar a las personas. En su trabajo era muy servicial, él era súper consentidor, súper dedicado en su trabajo y con su familia. Sin duda fue un hombre digno de admiración”.

Fernanda, 14 años

“Mi esposo fue un ser extraordinario, un excelente hermano, hijo, esposo, el mejor padre que pude elegir para mis hijos. Sus mayores cualidades eran la paciencia, la honestidad, la humanidad ...una persona excepcional, por siempre lo amaré”.

Esposa

Luz del Carmen Sosa / El Diario

El tráfico denso le impedía avanzar y eso molestaba a Sergio. Con la torreta de relampagueantes luces rojas y la sirena de la ambulancia encendida, los conductores dudaban en replegarse y cederle el paso con la velocidad necesaria para trasladar al adulto mayor con dificultad para respirar.

Necesitaba atravesar la avenida De las Torres para llegar a la calle Ramón Rayón donde lo esperaban médicos y enfermeras del Hospital General Regional número 66 (HGR) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para recibir a otro paciente afectado por el Sars-Cov.2 causante del Covid-19.

Como operador de la ambulancia de traslados, Sergio decidió no renunciar a su trabajo. Conocía el riesgo y con más de 50 años, decidió mantenerse en la conducción del vehículo en el que movilizaba a pacientes para que recibieran atención en urgencias básicas, avanzadas o cuidados intensivos.

Esa noche, Sergio golpeaba el volante. En plena contingencia sanitaria había mucho tráfico y poca conciencia del conductor ante el paso de una unidad de emergencias médicas. 

En su desesperación por llegar, Sergio manipulaba el ulular de la sirena y poco a poco los guiadores le abrían paso. 

Frente al volante observaba cómo las luces del hospital se engrandecían y eso le daba cierta tranquilidad, el paciente pronto recibiría la atención médica necesaria. 

Esa era su gran responsabilidad: hacer un traslado rápido y seguro para salvar la vida de una persona que tal vez nunca se enteró de su esfuerzo, de su destreza al volante, de sus silenciosas oraciones a Dios para que le abrieran un espacio entre los vehículos y también de una que otra maldición hasta llegar al hospital. 

Fue así como el coronavirus el arrebató la vida a Sergio Bretado Rodríguez, nacido en Ciudad Juárez y amoroso padre de familia,  esposo, hermano, hijo y amigo.

Él fue uno de los seis trabajadores de hospitales públicos abatidos durante la pandemia en este estado.

Oficialmente 647 trabajadores de Salud en el estado han enfermado y 15 fallecido: 188 médicos, de los cuales 4 han muerto; 357 enfermeros, 5 fallecieron; y 102 empleados con otras funciones en los hospitales se contagiaron y seis perdieron la batalla.

El último reporte técnico ofrecido por el director médico en la zona norte, Arturo Valenzuela Zorrilla, revela la cifra de quienes decidieron cumplir con su juramento hipocrático y quedarse para curar a quienes se contagiaron de un virus desconocido y letal que en esta ciudad ha terminado con la vida de 562 personas hasta este 21 de junio.

Otros trabajadores como Sergio Bretado Rodríguez decidieron quedarse en servicio para hacer el trabajo junto a sus compañeros que decidieron no dar pasos atrás.

Sin abrazos de sus seres queridos, ni el beso de su esposa e hijos, Sergio fue hospitalizado en su mismo centro de trabajo donde permaneció intubado e inconsciente.

A causa del virus Sergio no estuvo con su familia cuando su hermana menor cerró sus ojos seis días antes por el cáncer. Desde su admisión sus amigos lo acompañaron y le informaron a su familia sobre su estado de salud, de los avances y recaídas. 

La mañana del 12 de mayo, cuando Chihuahua ya había superado hasta 64 casos positivos de Covid por día, las ambulancias en color blanco con franjas verdes fueron formadas frente al IMSS 66. 

Los conductores descendieron, se quedaron de pie y empezaron a aplaudir. 

Las torretas rojas y las sirenas encendidas de las ambulancias abrieron el paso a Sergio Bretado Rodríguez que condujo hacia otro lugar.