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Es pionero en utilizar el Spyglass

El doctor Guillermo Barrios Ochoa siguió fielmente los pasos de su padre de quien heredó la pasión por la medicina para ayudar a las personas a sanar

Marco Tapia/El Diario / Doctor Guillermo Ochoa

Natalia Piña / El Diario

viernes, 23 octubre 2020 | 10:33

Una de las cosas más gratificantes para un médico, es poder ayudar a sus pacientes a través de técnicas quirúrgicas novedosas que reduzcan los riesgos de las cirugías tradicionales y los tiempos de recuperación en los pacientes.

Así lo asegura el Dr. Guillermo Barrios Ochoa, cirujano de aparato digestivo especialista en cirugía laparoscópica y endoscopía digestiva, quien en febrero de este año se convirtió en el primer profesional de la salud en aplicar la fibra óptica Spyglass, que es un endoscopio dentro de otro endoscopio para destruir un cálculo duro y de gran tamaño en el conducto biliar principal.

“El Spyglass fue muy novedoso porque no se había realizado en este hospital ni en la ciudad (…) Nosotros lo introdujimos aquí en el Centro Médico de Especialidades como primer procedimiento realizado por un médico endoscopista y pudimos triturar una piedra de una pulgada que estaba atorada en el conducto biliar, bajo visión directa metiendo un endoscopio dentro del endoscopio”, explica. 

Toda la cirugía se realizó a través de un láser sin necesidad de abrir al paciente, quien padecía de una coledocolitiasis, que es la presencia de cálculos en los conductos biliares.

“Fue emocionante, desde luego primero por ser los pioneros aquí en ese tipo de procedimientos y, en segundo lugar, por la satisfacción que te queda tan grande de poder ayudar a un paciente que estaba condenado a una cirugía abierta y riesgosa, con más tiempo quirúrgico con un periodo más largo de recuperación. Con este método el paciente se fue prácticamente el mismo día a su casa”, agrega. 

Barrios Ochoa, de 55 años, es médico desde hace más de tres décadas. Él se formó profesionalmente en cuatro hospitales de la Ciudad de México: el Hospital Español, donde se especializó en cirugía general y gastroenterología; el Hospital General Dr. Manuel Gea González, donde aprendió la cirugía laparoscópica; en el Instituto Nacional de Cancerología para aprender sobre la endoscopía oncológica; y en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, en el que aprendió los manejos terapéuticos de la vía biliar cuando se obstruye para poder extraer cálculos. 

Adicionalmente, para poder realizar con éxito la operación con la fibra óptica Spyglass, se capacitó primero en 2013 y luego en mayo de 2019. 

Lo más reconfortante de toda esta preparación, asevera, es “ver el beneficio tan grande que tienen los pacientes utilizando la tecnología moderna”.

“Somos un hospital vanguardista donde estamos actualizados y tenemos a nuestro alcance la tecnología y la preparación constante en cursos de educación continua para poder aplicar las técnicas más novedosas en todos los pacientes y sacarlos adelante”, manifiesta.

Heredó la pasión por la medicina 

Con gran nostalgia y cariño, el Dr. Guillermo recuerda que desde muy pequeño se interesó por la medicina. Para ser exactos, a los 12 años, que fue la edad en la que asistió a su primera cirugía abierta. 

“Mi padre, mi padre es cirujano gastroenterólogo. Yo desde muy chico, desde los 12 años, entré a la primera cirugía con él (…) Me llamaba mucho la atención el cuerpo humano y su función y entré con él a la edad de 12 años. Yo recuerdo que me tenía que subir a un banquito para poder ver a través del hombro de él porque antes la cirugía era abierta”, rememora. 

Es por esta razón que él decidió convertirse en médico y tomar la especialidad de cirujano del aparato digestivo, siguiendo fielmente los pasos de su padre y heredando la pasión por ayudar a las personas. 

Actualmente, y pese a la pandemia y los riesgos que esta representa, el cirujano trata enfermedades como reflujo gastroesofágico, esofagitis, gastritis, ulceras gástricas, colitis crónica, apendicitis, vesículas enfermas, cáncer de colon y cáncer gástrico, entre muchas otras. 

“Los retos son diarios, hay pacientes infectados, que vienen con una urgencia y desde luego que no podemos rechazarlos. Tenemos que entrarle a resolver su problema que muchas veces puede ser de vida o muerte, y cuidarnos con las medidas necesarias, con uniformes quirúrgicos especiales tipo astronauta para poder operar a este tipo de pacientes, donde antes nunca nos imaginamos que íbamos a tener que utilizar este tipo de recursos”, plática. 

Barrios Ochoa reconoce también que, aunque son tiempos muy difíciles para la comunidad, la pandemia de alguna manera ha servido para concientizar a las personas acerca de la importancia del lavado de manos para erradicar microbios o virus que fácilmente se pueden propagar de mano en mano. 

El mayor de los retos, asegura, es ser estrictos con el cuidado de los unos a los otros y, desde luego, seguir todas las normas de seguridad sanitarias para evitar más contagios y defunciones en Ciudad Juárez.