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Es la ruta más segura para disfrutar una película

El autocine, en otros tiempos una diversión común, se asoma como una posibilidad en esta época que debemos guardar la sana distancia

Leticia Solares / El Diario

viernes, 10 julio 2020 | 11:21

John Travolta intentó seducir a Olivia Newton-John en un autocine; en Regreso al Futuro III, Christopher Lloyd se estrella contra la pantalla de uno para viajar a 1885 y para Pedro Picapiedra y familia acudir en su tronco móvil al drive-in prehistórico fue el paseo predilecto por excelencia. 

En la era del coronavirus, después de vivir meses confinados en un sofá frente al televisor, con las salas de cine cerradas, sin posible fecha de apertura ni con garantías para brindar a los usuarios un ambiente 100 por ciento seguro, disfrutar del séptimo arte, de un concierto o de un paseo fuera de casa toma un nuevo rumbo: el autocine. 

Su resurrección es la opción para distraerse de una forma cómoda y segura fuera de casa. Esta modalidad de entretenimiento, popular entre la década de los 50 y 70,  se ha convertido en los últimos meses en la salida óptima en diversos países del mundo, ya que permite a todos los integrantes de la familia convivir y mantener con otros la distancia de seguridad recomendada. 

Corea y Alemania han sido los primeros países que durante la cuarentena global retomaron la experiencia del ‘drive in’ con reglas de distanciamiento social para habilitarlos como espacios seguros con taquillas y compra de snacks en modo digital. Este formato se ha replicado en otros países asiáticos, europeos y en diversas ciudades de Estados Unidos. 

El Paso es uno de los espacios que espera luz verde de parte de las autoridades para iniciar con proyecciones en el estacionamiento de El Paso County Coliseum, y posiblemente sea una de las ciudades elegidas por el Festival de Tribeca que en asociación con Walmart ha organizado un calendario de exhibiciones de julio a octubre, en los estacionamientos de las tiendas. 

En tierra azteca, Autocinema Coyote en la ciudad de México renace después de 35 años apagado, donde la gente puede ir en auto, moto o en bici,  incluso hay una zona lounge, a donde la gente puede ir caminando y acompañado de su mascota, ya que hay una zona ‘pet friendly’.

Ya son algunos los promotores de espectáculos quienes visualizan estos espacios como alternativas para realizar, funciones de cine y conciertos al aire libre.

Dados los cambios constantes en las fechas de estrenos, los autocines no sólo han armado una atmosfera sesentera y segura, también han diseñado programación con títulos clásicos,  noches temáticas, con horarios distintos, familiares, para parejas y hasta funciones de medianoche con proyecciones de terror. 

En estos espacios al aire libre se impuso el intermedio para comer;  fue el punto de reunión para jóvenes y refugio ideal para los enamorados, que en la última fila de autos tenían reservada el área de ‘Lovers Lane’, donde daban vuelo no sólo a la imaginación gracias a la magia del cine.

En la década de los 80 fue cuando este formato empezó su debacle. Se apagaron cerca de mil pantallas, sólo en Estados Unidos. 

El crecimiento del cine por televisión y el alquiler de películas en videoclubes condujo a una fuerte disminución en la popularidad de los autocines. 

No obstante, aquellos que vivieron su auge, recuerdan con alegría y nostalgia que en aquellos días, abordar el auto para ir al cine-car fue una experiencia memorable.

Subir al auto con cobijas , sillas plegables, refrigerios, comprar golosinas para el intermedio,  ver caer el sol y respirar el fresco de la tarde mientras oscurecía para empezar la proyección, significó para muchos el guion que marcó la diversión de su historia familiar en una venturosa noche de películas, donde el tamaño de la pantalla permitió que las cintas se vieran desde cualquier punto del lugar y una convivencia grandiosa.

En la línea del tiempo

Fue la comedia británica Wives Beware la primera película que se proyectó en un autocine de Camden, Nueva Jersey el 6 de junio de 1933.

Su artífice fue el magnate Richard M. Hollingshead, que después de varios años haciendo pruebas de sonido e imagen con un automóvil en su propia vivienda consiguió desarrollar un sistema efectivo de autocine.

A la primera proyección acudieron cerca de 600 espectadores en 400 vehículos, que debían pagar 25 centavos por persona y 25 por vehículo. Estos precios permitían a muchas familias acudir con sus hijos al cine. 

Para el sonido, los primeros autocines utilizaban grandes altavoces colocados en los laterales de las pantallas.

Más tarde se utilizaron pequeños altavoces que se colgaban de las ventanillas de los vehículos y se conectaban por cable a la fuente original. 

Con el paso del tiempo este sistema de audio se fue perfeccionando hasta que

los vehículos podían sintonizar la frecuencia del cine como cualquier canal de radio AM o FM. Con ello podían disfrutar de un sonido en estéreo y ajustar el volumen a su gusto para disfrutar al máximo de las proyecciones.

(Leticia Solares)

Para tu información 

• 1933. El año en que se abrió el primer autocine.

• 4,063. El número de autocines en todo el país en su punto más alto en 1958.

• 305. El número de autocines en octubre del 2019.

• 549. El número total de pantallas en esos cines.

• 63. Los autocines previamente cerrados que han reabierto desde los años 90; 11 cerraron de nuevo.

• 42. Los autocines construidos desde los años 90; 4 han cerrado.

• 5. Estados sin autocines en el 2019. Eran Alaska, Delaware, Hawái, Luisiana y Dakota del Norte. El Distrito de Columbia tampoco tiene autocines; Puerto Rico tiene uno.

• 25 centavos por persona y otros 25 centavos por el coche. 

Fuente: La United Drive-In Theatre Owners Association