Opera grúas en una industria dominada por hombres

Con su trabajo sorprende a quien no cree que tiene la fuerza necesaria para ejercer este oficio

Agencias
martes, 30 abril 2019 | 15:30
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Los Ángeles – El primer día que Rosa Icela Martínez se puso a conducir una grúa de remolque de dos vehículos, iba toda tensa por las congestionadas autopistas de Los Ángeles, detalló La Opinión.

Pero diez años después de manejar y operar grúas, se ha vuelto toda una experta, y es una de las escasas mujeres, y latinas, que se dedican a esta industria dominada por hombres.

Combina su trabajo con su labor como madre de familia

“Al principio me daba muchos nervios manejar la grúa y dar las vueltas”, comenta.

Era tanto su temor, que solo conducía en el carril derecho para los vehículos que van más lento o que van a salir de la autopista.

Rosa Icela emigró de la ciudad de México hace más de 30 años. Está casada y es madre de cinco hijos de 28, 22, 17, 15 y 12 años.

Aquí se casó con Jesús Martínez Rentería, quien hace más de 20 años es propietario del negocio de grúas Martínez Transport, en la ciudad de Pacoima, en el Valle de San Fernando.

“Durante muchos años, él trabajaba solo el negocio. Yo era asistente médico en hospitales”, platica Rosa Icela.

Pero en una ocasión, el esposo tuvo necesidad de salir al estado de Oregon a comprar una grúa. Le pidió a ella hacerse cargo en su ausencia de una grúa con capacidad de 26 mil libras para transportar dos vehículos.

Tiene la destreza para operar la grúa de dos autos

“Mi esposo me explicó cómo hacer el trabajo, conducir y dar las vueltas, pero aún así lo más difícil fue desenganchar de la plataforma de la grúa, el automóvil que acababa de remolcar. Ya no me acordaba cómo hacerlo. Tuve que llamarle por teléfono y preguntarle”, dice.

Y como la demanda de trabajo que tenía su esposo era mucha y no podía solo con el negocio de grúas, Rosa Icela decidió vencer el miedo y entrarle como conductora.


¿No hay muchas mujeres que operen grúas?


“A lo mejor porque es un trabajo pesado. ¡No nada más es subirse y manejar! Hay que maniobrar cadenas. Acostarse en el piso. A veces levantar carros que no sirven, y eso requiere trabajar más. Pero uno va aprendiendo a transportar los diferentes tipos de autos y se las ingenia”.

Rosa Icela cree que no hay trabajo que una mujer no pueda hacer. “Conducir una grúa requiere mucha pericia, que se domina con la práctica”, dice.

Tras una década de experiencia, confiesa que ya les agarró el amor a las grúas. “Me gusta porque ando activa todo el tiempo. No me agrada un trabajo de estar sentada A veces es cansado porque uno pasa mucho tiempo en medio del tráfico”, agrega.

Quizá el momento más agradable de su trabajo es cuando su misión termina al entregar el carro que remolcó.

Es copropietaria de la compañía Auto Transport en Pacoima

“Debe uno tener mucho cuidado, engancharlo muy bien para no provocar ningún accidente. Gracias a Dios no he tenido ninguno”, asegura.

Esta madre no tiene un horario fijo de trabajo para operar las grúas. Hay días que descansa, pero en otras ocasiones, le toca trabajar de noche y apoyar a su esposo que conduce una grúa que transporta autos de fabricantes de vehículos.

Desde el punto de vista económico, admite que conducir grúas vale la pena. “De este negocio vivimos y mantenemos a los cinco hijos. Nunca hemos pedido ayuda al gobierno”, enfatiza.

Rosa Icela, de 47 años, dice que ya está muy acostumbrada a manejar una grúa grande que carga dos carros, uno en la plataforma y otro arrastrado.

Sonríe cuando las personas la ven llegar a remolcar su auto y se sorprenden que sea mujer.

“Me ha tocado que no creen que una mujer pueda, pero cuando ven que hacemos el trabajo sin ningún problema, se quedan admirados y me felicitan”, dice orgullosa.

La experiencia que posee supera a muchos hombres