Mujer, piloto y capitana

Para Claudia Zapata-Cardone, de origen colombiano, pilotear aviones es tan sencillo como preparar un huevo revuelto

Agencias
viernes, 27 septiembre 2019 | 11:18
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Los Ángeles – En el mes de la Herencia Hispana, una emprendedora de padres inmigrantes dice que el “sueño americano” aún está vivo, y alienta a la comunidad a alcanzar sus metas como ella lo hizo, a pesar de las barreras.

Claudia Zapata-Cardone pilotea los aviones como hacer un huevo revuelto; pero no solo eso, recientemente se convirtió en capitana de avión, publicó el rotativo LA Times.

Mientras crecía, Zapata-Cardone creía que pilotear un avión era algo imposible, después de todo era mujer, minoría y de padres inmigrantes de Colombia.

“Mi padre trabajaba en el aeropuerto de Newark. Así que crecí alrededor de los aviones, yendo al aeropuerto, viendo los aviones despegando en la pista. Sólo recuerdo haber pensado: ‘Qué cosa más mágica poder volar’”, sostiene.

El padre de Zapata-Cardone siempre soñó que su hija pequeña algún día también encontraría una carrera en la industria que tanto amaba.

“Mi padre trabajaba para Continental Airlines. Quería que me convirtiera en agente de puerta o que trabajara en el mostrador con él como especialista de carga. No estaba pensando en piloto en absoluto”, recuerda.

“Cuando era pequeña, no pensaba que ser piloto era una opción, porque nunca había visto a una piloto latina. De hecho, ni siquiera había visto a una mujer piloto en ese momento”, dijo.

El sueño de Zapata-Cardone ni fue una posibilidad hasta que un par de pilotos la llevaron a un vuelo de introducción. Luego, ser piloto se convirtió en una opción más realista cuando se convertóen aeromoza.

Hoy, la cara de la emprendedora se ilumina cuando recuerda sus logros desde entonces.

Gracias al trabajo duro y la perseverancia, rompió barreras y se convirtió en piloto de United Airlines, ahora con sede en DCA (Reagan Washington National). No obstante, justo al inicio del Mes de la Herencia Hispana, y cinco años después de unirse a la compañía, celebró lo que considera uno de sus mayores logros profesionales.

“Convertirme en capitán es la culminación de las muchas horas de trabajo duro, la determinación que debía tener y la perseverancia para lograr obtener todos mis certificados y escritos, y sabiendo que pude hacerlo con el amor y el apoyo de mi familia”, añade.

A pesar de su experiencia y como una mujer latina, Zapata-Cardone se ha enfrentado a varios desafíos y uno de ellos ha sido combatir los estereotipos.

Ella recuerda cuando una mujer mayor se le acercó después de un aterrizaje y dijo: "¿Aterrizaste este avión?”, a lo que ella respondió con orgullo: "¡Sí, lo hice!”.

 Y entonces, la mujer dijo: "¡Si hubiera sabido que eras el piloto nunca me hubiera subido a este avión!”

Desde el punto de vista de la industria aérea, para dar una idea del panorama actual, el promedio nacional de mujeres pilotos es 5 por ciento.

Su éxito no ha sido fácil, ella atribuye la mayor parte al arduo trabajo de sus padres.

“Mis padres eran inmigrantes. Se enfrentaron a muchas dificultades. Cuando era más joven, cuando crecía, mi padre, en un momento tenía dos trabajos para mantener a mi familia”, recuerda.

Sus padres se conocieron en Queens, Nueva York, después de emigrar de Colombia en la década de 1970. Se mudaron a Elizabeth, Nueva Jersey, donde Claudia nació y creció con sus otros dos hermanos.

“A mis padres les apasionaba tener una buena educación y creían que uno no podía salir adelante en la vida sin una. Por lo tanto, se aseguraron de que los tres tuviéramos una muy buena educación”, dijo.

Ella ahora le dice a la comunidad que sus sueños son posibles, si ponen el esfuerzo, asimismo se enorgullece de saber que lo que una vez parecía un sueño imposible se convirtió en su realidad.

“Cuando le dije a mi padre que logré convertirme en capitán, comenzó a llorar”, comparte. “Creo que, para mis padres, verme lograr mis sueños va a ser la culminación de sus sueños haciéndose realidad para sus hijos”.

El mensaje de la piloto para la comunidad latina que busca el “sueño americano” es ser consistente y no limitar las experiencias.

“Nuestras experiencias diversas no sólo enriquecen nuestras vidas, sino también los lugares de trabajo”, concluye.