Estudiantes hacen homenaje a 'señora de la cafetería'

Por más de 10 años, la puertorriqueña Janet Hartu ha trabajado como cocinera en la primaria James G. Blaine, un plantel de las Escuelas Públicas de Chicago

Agencias
lunes, 13 mayo 2019 | 12:29
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Chicago – Por más de 10 años, Janet Hartu, una abuela puertorriqueña, ha servido como cocinera en la primaria James G. Blaine, un plantel de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS). Desde entonces, se ha convertido en la abuela de los cientos de estudiantes que han pasado por los pasillos de la esa primaria, contó el subdirector Andrew Russell.

Por su “paciencia, bondad y buen humor” con todos y cada uno de los estudiantes día tras día y año tras año, agregó Russell, la Asociación de Padres de la escuela (PTA), sus estudiantes y maestros sorprendieron a Hartu con una asamblea a la que asistieron los más de 800 estudiantes —la mayoría anglosajones— y en la cual reconocieron su trabajo, dio a conocer el Chicago Tribune.

“No me esperaba nada de esto, en realidad nunca me había dado cuenta cuánto me aprecian y esto se siente muy bonito”, dijo Hartu visiblemente emocionada mientras los niños cantaban en coro “Ms. Janet, Ms. Janet”.

“Todos son como mis nietos. Los quiero mucho a todos y cada de uno ellos”.

De los 10 años que lleva como cocinera en la escuela, solo a faltado 11 días al trabajo. “No hay porqué faltar. Me gusta venir aquí y ver a mis niños”, dijo.

Ms. Janet, cómo la conocen padres y estudiantes, se sabe el nombre de cada uno de los estudiantes, sabe quién sufre de alergias de comida, y trata con especial atención a los estudiantes con necesidades especiales.

“Es más que sólo la mejor cocinera en todas las escuelas de Chicago”, agregó Russell. “Ella es un oído, un hombro, alguien con quien los niños pueden contar”.

En la asamblea, las madres de PTA le regalaron flores y los niños escribieron pancartas. Algunas decían “Ms. Janet, eres mi heroína”. También presentaron un video en el cual algunos de los niños describieron por qué aprecian a su “señora de la cafetería”.

Algunos de los niños, dijo Janet, no tiene ese amor en casa o a veces les hace falta un abrazo o un regaño. Por eso, dice ella, trata a cada uno de ellos como si fueran sus nietos.

Janet creció en barrios de bajos recursos y tuvo una niñez un tanto dura, contó. Por eso le da a sus hijos, nietos y a los estudiantes, el cariño, la comprensión y la guía que algunas veces le hicieron falta a ella, dijo.

Melissa Silvers dijo que su hijo, un estudiante en Blane que sufre de autismo, tuvo una conexión con Janet desde que ingresó a kínder. Ahora, ya un estudiante de séptimo grado, sigue de la mano de Janet cuando sufre de un desglose sensorial.

“Ella es realmente el corazón de la escuela”, dijo Silvers. “Y ella nunca pide nada a cambio, sólo le queríamos recordar lo mucho que se le aprecia”.

Por su parte, Janet, con lágrimas en los ojos, agradeció el gesto y dijo que le inspira para seguir sirviendo a sus niños. También agregó que no tiene planes de marcharse de la escuela pronto y les recordó a los estudiantes que cuando la necesiten la podrán encontrar en la cafetería de la escuela.