Con 'lonchera' y perseverancia, dio carrera universitaria a sus hijos, a pesar de no tener un brazo

Desde que llegó a Chicago hace más de 30 años, se levanta a las 2 de la madrugada para trabajar, incluso jornadas de más de 16 horas

Agencias
sábado, 15 junio 2019 | 12:21
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Chicago – Desde que Virgilio Leija llegó a Chicago hace más de 30 años, se levanta a las 2 de la madrugada para atender su ‘lonchera’. Hubo temporadas que trabajaba más de 16 horas, pero gracias a ello y a pesar de sólo tener un brazo, logró enviar a sus hijos a la universidad.

Y aunque dice que le da pesar no haber podido pasar más tiempo con sus hijos porque había veces que se veía forzado a trabajar dos turnos, “lo volvería a hacer de ser necesario”, contó el padre de 64 años, quien se rehúsa a retirarse, publicó Chicago Tribune.

“Me siento contento y satisfecho de haber conseguido el objetivo, que mis hijos crecieran en un buen ambiente y que pudieran ir a la universidad”, dijo Leija, y agregó que, como padre, espera haberles dejado una lección de vida basada en la honestidad, trabajo y tenacidad.

“Uno no puede rendirse a la primera. Si en ocasiones las cosas no resultan, hay que hacerlo otra vez, dos, tres veces, pero debe salir”, dijo.

Eso fue lo que Leija hizo al llegar a EU cuando al principio le negaron trabajo por la falta de su brazo derecho, contó. Recuerda que, aunque había vacantes, después de que lo veían y lo consideraban discapacitado, ponían excusas para no darle la ruta de la lonchera, una tienda móvil para vender comida en diferentes fábricas y almacenes.

“Pero insisti e insisti y aquí estoy”, agregó. El mismo año que llegó a Chicago en 1988, compró su camioneta de lonchera a crédito, y desde entonces se ha dedicado a atender su ruta por las fábricas del sur de la ciudad.
“No me siento menos por que puedo hacer lo mismo que todos. Nunca permití que mi mente se centrara en eso”, dijo.

Leija perdió su brazo derecho en un accidente automovilístico cuando tenía 19 años en su natal San Luis Potosí, México. Después del accidente, contó, se vio obligado a dejar sus estudios de derecho en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y después en el Tecnológico de San Luis Potosí.

Cuando se casó, su familia se convirtió en su prioridad, contó. Hoy en día, Leija dice sentirse satisfecho porque pudo hacer lo que pocos pensaban: sacar a toda una familia adelante y ser dueño de su propio negocio a pesar de su discapacidad.

Y aunque Leija acredita de la educación de sus hijos a su esposa Juana Maria Leija, ella le agradece a él por ser un esposo y padre ejemplar.

“Lo que admiro de él es que es un hombre muy fuerte, que a pesar de que le falta un brazo, jamás he visto que le falte nada. Nada lo ha detenido, nunca”, dijo su esposa, sentada en un sofá en su casa en Cicero.

Tres de sus hijos se graduaron de Southern Illinois University y los demás de Robert Morris University. Todos tienen una carrera, contó la madre.

David Leija, de 31 años, quien trabaja para el programa After School Matters en la ciudad, dijo que su padre les ha enseñado a ir por la vida con el lema de “mente fría, corazón caliente”.

“Mi papá es mi ídolo. Siempre ha sido una fuente de inspiración; jamás se ha rajado”, dijo David. “Lo admiro porque, aparte de ser muy trabajador, es muy inteligente, para mi es todo”.

Para Rosemary Leija, de 27 años, quien trabaja como prestamista en un banco, dijo que agrade a su padre todo lo que ha hecho y más que nada todo lo que le ha enseñado a ella y a sus hermanos.

“Todo lo que hago es por ustedes y a ti, gracias. Sé que no ha sido fácil, pero nunca nos ha faltado nada (económica ni emocionalmente), y menos las ganas de superarnos”, agregó David.