Nueva York

Cierran fuentes de agua potable en Queens por contaminación con plomo

Se detectaron 20 casos por encima de límite federal en toda la ciudad

Agencias
jueves, 30 mayo 2019 | 14:52
Agencias

Nueva York – Las fuentes de agua para beber en los parques de Queens podrían ser las más contaminadas con plomo en la ciudad, según un reporte del Departamento de Parques, publicó el Diario NY.

Ya han sido cerradas las fuentes con un nivel por encima de límite federal permitido, cuatro de ellas en Forest Park.

La agencia evaluó un total de 448 fuentes en parques de toda la ciudad, de los cuales 20 estuvieron por encima del nivel de plomo en Queens, Brooklyn y El Bronx.

La peor en Queens fue la fuente de agua de las canchas de tenis en Cunningham Park, que llegó a 339.20 ppb (siendo 15 ppb el nivel federal), informó QNS.com.

El concejal Robert Holden comentó que como residente de toda la vida en la zona, él y otros han evitado las fuentes de parques a causa del sabor del agua.

“Recuerdo haber bebido el agua en los parques cuando era niño y pensé que no tenía buen sabor, por eso he tenido una desconfianza inherente a ellas desde entonces, y creo que muchas personas sienten lo mismo. Estas pruebas son un buen primer paso para garantizar que el agua potable sea segura, y me gustaría ver el suelo en los parques examinado también para detectar plomo”, dijo Holden.

Algunos puntos clave en Forest Park con la mayor toxicidad fueron Dry Harbor Playground con 296 ppb, Oakridge (149), Victory Field (71.7) y Seuffert Bandshell (33).

Otros lugares en Queens incluyen dos fuentes en la pista de hockey y otra en College Point Fields, que tenían entre 17 y 21 ppb.

Según el Departamento de Parques, las fuentes con agua donde se encontró plomo fueron apagadas apenas al saberlo. Y agregó que no se ha reportado ningún problema de salud asociado con fuentes o suelos administrados por la ciudad.

Los estudios se realizaron como parte del proyecto LeadFreeNYC, lanzado en enero para elevar el estándar del agua potable en la ciudad y reducir la cantidad de exposición en los niños, especialmente en residencias privadas.