Vulnerables

Las adolescentes que son madres o están embarazadas y no llegan a la frontera acompañadas por sus padres no reciben un trato médico especial mientras están en centros de detención

Agencias
martes, 09 julio 2019 | 11:42
Agencias

Washington – Mientras se multiplican las historias de penurias y hacinamiento en las instalaciones de detención de migrantes en la frontera sur de EU, un grupo se destaca por su extrema vulnerabilidad: las adolescentes que son madres o están embarazadas y no llegan acompañadas por sus propios padres, publicó el rotativo Chicago Tribune.

Los defensores y abogados de los inmigrantes dicen que las jóvenes no reciben un trato médico especial mientras están encerradas en instalaciones tan atestadas que los migrantes deben dormir en el suelo o permanecer de pie durante días. Como resultado, las jóvenes dicen estar mal alimentadas, tienen mala higiene y los bebés se enferman.

Su calvario no finaliza cuando las liberan, lo que sólo puede suceder cuando un patrocinador aprobado —generalmente un familiar— les da alojamiento mientras su caso se desenvuelve en las cortes. Dada su falta de estatus legal y de medios para pagar guarderías, les es casi imposible conseguir trabajo, y la batalla para quedarse legalmente en EU se hace cuesta arriba aunque sus hijos sean ciudadanos estadounidenses.

“El común de los menores no acompañados que llegan enfrenta muchos retos debido a la falta de acceso a representación legal, problemas en la educación, falta de apoyo, carencia de tratamiento de salud mental”, dijo Priya Konings, subdirectora de servicios legales de Kids in Need of Defense, que ayuda a los menores no acompañados. “Cuando eso se combina con ser una joven madre o estar embarazada, todo se vuelve doblemente difícil”.

El escandaloso hallazgo el mes pasado de una guatemalteca de 17 años que acunaba a una bebé evidentemente prematura en un centro de detención provocó indignación en la opinión pública y puso de relieve las dificultades que enfrentan las adolescentes. La madre había tenido una cesárea de emergencia en México a principios de mayo y había cruzado la frontera con su bebé el 4 de junio. Los abogados la descubrieron sentada en una silla de ruedas, presa de un dolor extremo.

La niña y la bebé evolucionan bien después de salir de las instalaciones en McAllen, Texas, donde las habían encerrado, dijo su abogada, Hope Frye.

“Están en un lugar seguro”, dijo Frye.

Los abogados y activistas dieron a conocer sus testimonios en una época en que las agencias de inmigración tienen dificultades para manejar el elevado número de migrantes que cruzan ilegalmente desde México y terminan en instalaciones mal equipadas y cada vez más hacinadas del Buró de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), la primera dependencia a cargo de su detención. La CBP debe entregar a los niños no acompañados al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) en 72 horas, pero la sobrepoblación es tal que a veces pasan semanas antes de que los menores sean entregados a esta última.

CBP reitera que no está preparada para atender al gran número de familias y menores solos que llegan a la frontera, y afirma que sus agentes no están capacitados para ser cuidadores.

Cuando se le pidió que hiciera declaraciones sobre el trato a adolescentes embarazadas o con bebés, un portavoz mencionó la guía de la agencia sobre el trato a personas detenidas, según la cual las migrantes menores de edad y quienes estén embarazadas o criando un bebé deben recibir en forma regular bocadillos, leche y jugo.

Las condiciones en que están los migrantes han suscitado protestas.

El número de menores no acompañados que viajan a EU aumentó en el último año. CBP detuvo a poco más de 56,200 jóvenes no acompañados en la frontera suroeste de octubre a finales de mayo, en comparación con los 50,000 en el año fiscal pasado. Se desconoce cuántas de esas personas estaban embarazadas o tenían bebés. Sin embargo, la Oficina de Reubicación de Refugiados dice que tiene en custodia desde octubre a unas 500 adolescentes con bebés.

El viaje a EU puede ser particularmente peligroso para las adolescentes embarazadas, dijo Nicole Ramos, directora del programa para refugiados de Al Otro Lado, una organización que asiste a solicitantes de asilo.

“Me parece que las adolescentes embarazadas son vulnerables al tráfico de personas. No tienen recursos”, declaró Ramos.

Diversos informes y documentos judiciales federales muestran que las tribulaciones de esas personas no terminan cuando quedan en custodia federal. Dos informes de inspectores gubernamentales del gobierno destacaron las condiciones severas y peligrosas de hacinamiento en instalaciones de la Patrulla Fronteriza en El Paso y McAllen, Texas.