Varicela y gripe: así se enferman los migrantes en la frontera

No está claro si se enferman por el hacinamiento, o si llegan desde sus países de origen con las enfermedades

Agencias
jueves, 22 agosto 2019 | 10:26
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Tijuana – En su primer día fuera de la cuarentena, el jueves pasado, Fernanda Martínez, de seis años, estaba extasiada. Conducía un triciclo verde por el pasillo, una y otra vez, en el exterior del oscuro cuarto donde había pasado cuatro semanas separada de todos debido a un caso grave de varicela, publicó el rotativo LA Times.

Al saludar a los otros niños en el refugio Agape Misión Mundial, en Tijuana, Martínez decidió que todos eran sus mejores amigos. También anunció que estaba emocionada de verlos.

Sus costras no han sanado por completo, pero un médico le dio luz verde para que finalmente abandonara la habitación donde las personas habían sido puestas en cuarentena por varicela.

“Lloraba y lloraba porque no podía jugar con ninguno de los otros niños”, afirmó su madre, Jasmine Martínez, una hondureña de 34 años. “Y yo lloraba por ella, porque era muy difícil verla sufrir”.

Martínez dijo que después de huir de las pandillas, viajar por un camino difícil desde Honduras, pasar casi una semana en detención estadounidense y luego regresar a México, donde ella y sus dos hijos no conocen a nadie, para terminar con varicela en un atestado refugio de Tijuana fue el desafío que finalmente causó que su hija pequeña se echara a llorar.

El pastor Albert Rivera, quien dirige el refugio Ágape, informó en un momento que había hasta 40 personas con el virus -altamente contagioso-, que causa una erupción cutánea con picazón y pequeñas ampollas llenas de líquido. Ahora hay cerca de cinco personas aún en cuarentena, y una suma de 73 enfermos con otras condiciones -del total de 225 migrantes alojados allí-.

Debido a que el período de incubación de la varicela es de 10 a 21 días, no está claro si los migrantes se enferman por el hacinamiento de la detención estadounidense, o si llegan a la frontera desde sus países de origen con las enfermedades ya en ellos.

Lo que sí está claro es que las condiciones generalmente se propagan muy rápido entre los migrantes en los refugios de Tijuana. “Debido a que están todos tan cerca, cuando alguien lo padece, todos se contagian”, estimó la Dra. Julie Sierra, de UC San Diego Health. Sierra es consultora médica voluntaria para grupos que ayudan a los migrantes en Tijuana y también ha trabajado en refugios de Baja California los sábados.

Según la doctora, muchas de las enfermedades que ha visto -como infecciones de las vías respiratorias superiores, sarna y malestares estomacales- generalmente son menores, pero pueden ser graves para las embarazadas y las personas con sistemas inmunes comprometidos.

“En una situación en la que un paciente no obtiene suficiente comida, o no ingiere el alimento adecuado, y su cuerpo está tenso y estresado... simplemente será más susceptible a las infecciones”, explicó.

También afirmó que debido a que los migrantes provienen de diferentes partes del mundo y luego se alojan juntos en lugares cerrados, pueden terminar expuestos a ciertas enfermedades por primera vez. “La gente de distintos países se expone a una variedad de enfermedades a lo largo de su vida, por lo cual acumulan anticuerpos que son diferentes”, comentó la especialista. “Entonces, un virus o infección que alguien podría resistir fácilmente, enferma a otra persona, de otra parte del mundo, que quizá no tuvo la oportunidad de desarrollar anticuerpos contra esa afección en particular”.

Héctor Gutiérrez es el coordinador de servicios para migrantes del gobierno estatal entrante de Baja California. Actualmente trabaja para llevar suficiente medicina a todos los refugios. “Estamos viendo muchos casos de gripe”, precisó. El funcionario estimó que alrededor del 10 por ciento de los migrantes en los refugios de Baja California están actualmente enfermos, y cerca del dos por ciento padece varicela.

Según Gutiérrez, los migrantes exponen sus cuerpos al límite para llegar desde América Central a la frontera entre Estados Unidos y México, en Baja California, lo cual debilita su sistema inmunológico. También dijo que el clima podría contribuir a las enfermedades de algunas personas. “Es muy difícil adaptarse al clima de Tijuana. Tenemos noches muy frías y días muy calurosos. Entonces, especialmente si alguien proviene de una zona más tropical, simplemente no está acostumbrado. Además, [los migrantes] probablemente estén muy cansados de sus viajes. Sus sistemas de defensa ya son bajos y no tienen la mejor nutrición”, añadió.

Una mujer de Guatemala, que no quiso dar su nombre por temor a que pudiera afectar sus procedimientos de inmigración, dijo que había estado esperando en Ágape durante dos días la visita de un médico con más medicina para tratar las úlceras que le generan comezón. La última vez que recibió tratamiento fue hace cinco días, comentó.

Un representante del estado de Baja California precisó a The San Diego Union-Tribune que un médico llegaría a Ágape con medicamentos, más tarde ese mismo día.

La mujer con un brote activo de varicela comentó que recientemente había cruzado a Estados Unidos, pero que regresó en virtud de los Protocolos de Protección al Migrante, más conocidos como el programa Permanecer en México. Ella no creía poder esperar en Tijuana hasta su cita en la corte, en noviembre, pero tampoco estaba segura de intentar cruzar sin autorización a Estados Unidos o de mudarse a otro lugar en México, después de que su salud mejorara.

“No iré a Guatemala”, dijo enfáticamente, pero se negó a precisar por qué. “No puedo volver allí".

La política Permanecer en México requiere que los migrantes esperen sus audiencias de inmigración en ese país en lugar de en Estados Unidos.

Gutiérrez, quien trabaja como enlace entre el gobernador recién elegido y los refugios para migrantes, afirmó que el gobierno no ha visto un brote tan grave de varicela en otros albergues, y que monitorean cada uno cuidadosamente.

Los refugios en Baja California son administrados de forma privada, lo cual dificulta obtener un recuento exacto de cuántos migrantes están enfermos. El representante estatal afirmó que no conocían la cantidad de casos de varicela, tuberculosis u otras enfermedades documentadas en todo el estado, pero que había instituciones de salud que revisaban regularmente cada albergue.

Sergio Tamai, quien dirige el Hotel Migrante, en Mexicali, y también una coalición de refugios en todo el estado, confirmó que las autoridades de salud visitan los sitios semanalmente.

El pastor Gustavo Banda, de la iglesia Embajadores de Jesús, que maneja un albergue en el Cañón del Alacrán, comentó que muchas personas que regresaron en virtud de Permanecer en México llegaron a Tijuana desde Estados Unidos muy enfermos. “Afortunadamente, no tenemos varicela, pero la gripe continuamente está presente porque la gente regresa de las hieleras; todo está bajo control puesto que siempre tenemos médicos”, expuso Banda, quien también confirmó que las autoridades de salud estatales han estado disponibles.

Las hieleras es el apodo que se da a las frías y estrechas celdas de detención en las instalaciones de Aduanas y Protección Fronteriza de EU (CBP).

Un portavoz de CBP para el sector de San Diego precisó que cuando los inmigrantes llegan enfermos a la frontera son puestos en cuarentena en el lugar, evaluados médicamente y trasladados a un hospital si es necesario. Las cifras no estaban disponibles de inmediato para precisar cuántos inmigrantes han sido tratados por enfermedades en las últimas semanas.

El jefe del sector del Valle de Río Grande del CBP, Rodolfo Karisch, informó que los agentes llevan a unos 30 migrantes por día a las salas de emergencias, según el Texas Tribune. La entidad ha enfrentado críticas sobre cómo trata a los enfermos bajo custodia de EE.UU, especialmente después de la muerte de numerosos niños migrantes.

“Hay muchas personas que viajan a Estados Unidos que ya están enfermas y débiles. En múltiples ocasiones no lo sabemos; no muestran signos de ello”, explicó Karisch en una conferencia de prensa, este mes. “Estamos viendo todas las enfermedades posibles, desde paperas hasta (tuberculosis), sarna. De todo; nuestros agentes lo notan”.

En el refugio Ágape, el Departamento de Salud de Baja California examinó a los migrantes para detectar tuberculosis después de que un hombre cruzó a Estados Unidos con la enfermedad infecciosa grave, que afecta los pulmones. El individuo le dijo a las autoridades estadounidenses que se había quedado en ese albergue, y los funcionarios transmitieron la información a las autoridades de Baja California, según Rivera.

Un portavoz de CBP destacó que la agencia no devuelve a los migrantes en función de su estado de salud, pero que si uno de ellos tiene su audiencia mientras padece una enfermedad contagiosa activa, es probable que la cita se reprograme.

Marivelle Pérez, quien huyó de las pandillas en Honduras, estaba contenta de que su hija Marissa, de seis años, contrajera la gripe justo cuando regresaron a Tijuana, meses antes de su audiencia de inmigración programada.

“No quiero imaginarme tener que esperar todos estos meses aquí y luego enfermarme justo antes de nuestra audiencia en la corte y vernos obligadas a esperar muchos meses más”, afirmó Pérez, quien dijo que ella y su familia ya han soportado lo suficiente. “Dios nos bendecirá con buena salud ahora”.

Gutiérrez afirmó que los refugios en Tijuana hacen todo lo posible para cuidar a las personas, incluidos los migrantes enfermos, sin recibir fondos públicos. La comunidad internacional podría ayudar, expuso, enviando donaciones a los albergues en Tijuana. “Hay de 15 a 20 refugios en Tijuana que están haciendo un excelente trabajo, pero necesitan más asistencia”, remarcó. “Por ahora, los fondos no estarán disponibles hasta fin de año, por lo tanto hay mucha necesidad de ayuda internacional”.