Hambrientos, asustados y enfermos

Brotes de sarna, herpes y varicela se extenden entre los niños que se encuentran en el Centro de Detención de Migrantes de Clint, en Texas

The New York Times
sábado, 06 julio 2019 | 16:00
The New York Times

Clint, Texas – Desde que la estación de la Patrulla Fronteriza abrió sus puertas en Clint, Texas en el 2013, fue un lugar habitual en esa población agrícola situada en el oeste de Texas.

Separada por un cerco de alambre de puas de los campos de algodón que se encuentran cerca y de los pastizales para ganado, la estación se encuentra en la calle principal del poblado, cerca de una tienda de alimentos, de la Iglesia Apostólica Buenas Nuevas y de la Tortillería la Indita.

La mayoría de la gente que vive en los alrededores de Clint no tenía idea de lo que pasa adentro. Los agentes entran y salen en camionetas pick up, autobuses se detienen en la puerta con una carga ocasional de niños que han sido aprehendidos en la frontera, ubicada a cuatro millas al sur.

Sin embargo, dentro de ese lugar secreto que actualmente esta al frente de la crisis fronteriza en el suroeste del país, los hombres y mujeres que trabajan allí, luchan con todo tipo de pesadillas.

Brotes de sarna, herpes zóster y varicela se están extendiendo entre los cientos de niños que se encuentran detenidos en las atiborradas celdas, según dijeron los agentes.

El hedor de la ropa sucia de los niños es tan fuerte que se penetra en la ropa de los agentes.  Los pequenos lloran constantemente. Una niña que tiene altas probabilidades de suicidarse, fue colocada a dormir en un catre frente a ellos, para poder vigilarla mientras procesan a los que están llegando.

Este poco conocido centro de detención de la Patrulla Fronteriza en Clint se ha convertido inesperadamente en el rostro publico del caos que existe en la frontera sur de Estados Unidos.