Habitan en el sótano para tener 'una mejor vida'

Migrantes se dirigen a viviendas en Queens, donde permanecen 'ocultos' en apartamentos ilegales y riesgosos

The New York Times
viernes, 25 octubre 2019 | 13:00
The New York Times

Nueva York  – La ciudad neoyorquina recibe migrantes pobres, pero no les da vivienda, y la mayoría de los alquileres están mucho más allá de los recursos de personas como Amado, que llegan buscando una vida mejor o para ganar dinero y enviarlo a su familia
Entonces, los migrantes se dirigen a los sótanos de Queens, donde viven en la sombra en apartamentos ilegales y riesgosos.
Los propietarios de casas han dividido sus sótanos en dormitorios improvisados, construidos ilícitamente con pasillos estrechos, habitaciones sin ventanas, paredes inestables y cables eléctricos unidos como cordones anudados.
No hay un recuento exacto de cuántos lugares de este tipo existen, pero las estimaciones son de decenas de miles.
Los sótanos son un refugio para miles de personas migrantes que trabajan en cocinas de restaurantes, en bicicletas de reparto, en pequeñas fábricas o en obras de construcción.
Viven solos en habitaciones pequeñas, o comparten espacios reducidos con extraños, o incluso duermen en turnos.
La pequeña habitación oscura donde se aloja Amado, de 50 años, cuesta 650 dólares por mes, y su parte es de 325 dólares. Su compañero de cuarto paga la otra mitad.
En todas las partes de Queens, el distrito más diverso de Nueva York con más de 800 idiomas hablados por sus residentes, se ven anuncios de renta; sin embargo, no hay explicación de las reglas ni advertencia de peligro.
La falta de ventanas, detectores de humo y espacio pueden conducir a tragedias, incluidos casos en los que los residentes no han podido escapar de incendios de rápido avance que quemaron los sótanos donde vivían.
La ley de la ciudad dice que los techos de un sótano deben tener al menos 2.1 metros de altura y la ciudad debe aprobar los apartamentos con un certificado de ocupación antes de poder alquilarlos, situaciones que no ocurren.
Además, más de la mitad del apartamento se encuentra bajo tierra, lo que hace de la casa una bodega, y en Nueva York todas las bodegas son viviendas ilegales.
Impulsado por grupos de defensa como Chhaya, que se enfoca en las necesidades de vivienda de los residentes del sur de Asia, la ciudad recientemente inició un programa piloto que dará a 40 propietarios préstamos para instalar ventanas, detectores de humo y monóxido de carbono, así como salidas separadas.