¡Emotivo reencuentro!

Padres e hijos inmigrantes se reúnen en Los Ángeles luego de años de no verse, en evento promovido por la Federación Mexiquense

Agencias
sábado, 27 julio 2019 | 16:32
Agencias

Los Ángeles – María Concepción Sánchez Luna y su hija, Rosalía García, tenían los ojos enrojecidos de tanto llorar.  Ambas dejaron de verse hace 19 largos años. Por eso cuando este viernes volvieron a estar juntas en un encuentro de padres e hijos promovido por la Federación Mexiquense, tocaron el cielo al verse  y unirse en un sentido abrazo, publicó La Opinión. 

“Es una emoción muy grande, pero a la vez siento mucha tristeza por no haber estado con ella por tanto tiempo”, dice Rosalía mientras su madre le acariciaba la cara con suavidad como si aún fuera una niña.

“¿Usted qué cree que sentí al verla?”, pregunta la madre ahogada en un llanto de inmensa felicidad. Y es que de entre sus seis hijos, Rosalía es la única que vive fuera de México.

Madre e hija fundidas en un abrazo

Rosalía condujo tres horas desde Wasco, una ciudad en el Valle de San Joaquín, hasta Los Ángeles para encontrarse con su madre y llevarla a su casa, donde convivirá con su familia durante 20 días.

“La vamos a dejar que descanse un poco del viaje y luego ‘Primero Dios’ vamos a llevarla a Yosemite [el parque nacional en las montañas de la Sierra Nevada de California]”.

María Concepción fue parte de un grupo de 68 adultos mayores de 60 años de edad que viajaron desde el estado de México a Los Ángeles para reunirse con sus hijos a los que no habían visto por más de una década y algunos hasta por 30 años. 

La emoción a flor de piel

Marco Antonio Galán, presidente de la Federación Mexiquense y el club Unidos por Almoloya, dijo que la reunificación de padres e hijos que no se han visto después de 10, 15 años o más, es una celebración muy emotiva y humana que la han llevado a cabo desde hace tres años.

“En este tiempo, hemos traído alrededor de 200 padres a reunirse con sus hijos que no pueden viajar a México. Ahorita tenemos una lista de 100 padres inscritos para ir a su cita para la solicitud de visa”, expone. “Nos tocó traer una vez a una madre de 93 años”, externa.

Cada año, la Federación Mexiquense con el apoyo del gobierno del estado de México y varios municipios de esa entidad mexicana, traen entre dos y tres grupos de padres a reunirse con sus hijos.

“Estos encuentros nos dejan un sabor muy dulce y la satisfacción de ayudar a nuestros paisanos. Mi esposa  y yo somos ciudadanos estadounidenses, pero no todos tienen esa dicha que les permite viajar a México a ver a sus familias”, explica.

Muchas lágrimas se derramaron durante la reunión

Por eso, dice, han querido darles a los hijos inmigrantes mexiquenses un respiro de felicidad.

“Para que puedan verse con sus padres, abrazarse, saludarse, estrecharse y que conozcan a su nueva familia, sus esposos y nietos. Nos damos cuenta que estos reencuentros son algo hermoso, que no se pueden describir con palabras”, explica Galán, originario del Estado de México.

La alegría le salía por los poros a Josefa Rizo Solorzano y a sus hijos Jaime, Santos y Octavio. Tenían como 24 anõs de no verse. “Vamos a disfrutarla lo más que se pueda”, dice Octavio emocionado. Josefina por su parte, afirma sollozando que soñó “harto” y contaba los días para tomar el avión y venir a ver a sus hijos y conocer a sus dos nietos. 

Arturo Cervantes Rojas llevaba 14 años sin ver a su madre, Daría Rojas.

Arturo Cervantes abraza a su madre Daria Rojas

“No tengo palabras para expresar cómo me siento. Es muy emocionante. Pensaba que nunca la iba a volver a ver. Es algo hermoso tenerla. Estos 20 días que va a estar conmigo, la quiero disfrutar al máximo”, dice Arturo mientras que su madre presa del sentimiento, solo alcanzó a decir que estaba muy contenta de estar al lado de su hijo.

Los hermanos Carlos y César Rosas junto a sus padres Carlos Rosas y Alejandra Galindo

Los hermanos Carlos y César Rosas no cabían del gusto de tener con ellos a sus padres, Carlos Rosas y Alejandra Galindo, a quienes no veían desde hace 19 años.

“Es una alegría muy grande volver a estar con nuestros hijos”, platica Alejandra quien revela que anoche no durmieron de la emoción y porque además madrugaron para tomar el vuelo.

Carlos, el padre, dijo que estaba demasiado contento y no tenía palabras para describir la felicidad.

“Van a conocer a sus seis nietos”, dice César quien sin dudarlo un segundo, afirma que quieren disfrutar a sus padres plenamente y llevarlos a pasear. Dice que le gustaría que su madre le preparara un buen mole.  Pero su hermano Carlos, responde que por el contrario. Ellos, sus hijos , les van a cocinar a sus padres, irán a  pasear, pero sobre todo planean apapacharlos y consentirlos todo lo que se pueda.

Josefa Rizo Solorzano con sus nietos

El costo de las visas y los vuelos de avión fueron pagados por los hijos de los padres. La organización del viaje lo hace la Federación Mexiquense; mientras que el gobierno del Estado de México les proporciona autobuses para llevarlos al aeropuerto y a su cita para la visa. “Es un esfuerzo y trabajo combinado entre muchas partes”, detalla Galán.

La Embajada de Estados Unidos les da a los padres una visa por 10 años, pero el compromiso es que vengan por 20 días la primera vez. “Después pueden venir cuando quieran”, agrega.

La cónsul de comunidades de México en Los Ángeles, Adriana Argaiz, recomendó a los padres regresar en la fecha indicada en el permiso que el gobierno de Estados Unidos les dio. “Ya lograron lo más complicado tener una visa, no lo echen a perder quedándose más tiempo de lo permitido. Con eso también ayudan a que más padres puedan obtener sus visas para viajar a encontrarse con sus hijos”, les advirtió.