Acuerdo entre México y EU dejó a indocumentados en manos de secuestradores

El pacto entre ambas naciones que cumplirá tres meses el jueves 5 de septiembre, ha facilitado la actividad por parte del crimen organizado

Agencias
lunes, 02 septiembre 2019 | 11:39
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Jalapa – La señora Elena se acongoja, se aprieta las manos y llora al tener que recordar los nueve días que pasó secuestrada junto con su hijo de 11 años en Veracruz.

“Todos los días y todas las noches golpeaban a los migrantes, los torturaban; yo ya nada más le tapaba los oídos a mi niño. ‘Ay, no. Otra vez’, decía mi hijo”, platica Elena entre sollozos, publicó La Opinión.

Salió de Honduras con esperanza de llegar a pedir asilo en Estados Unidos porque a su hijo ya lo quería reclutar una pandilla. En su pueblo le recomendaron a un “coyote”. “’Es bueno’, me decían, ‘y no te cobra caro’”, recuerda.

Pero el precio sí fue alto. El traficante los entregó en Veracruz junto con otras cinco familias a un grupo de secuestradores. “Se subieron al bus y escogieron. Decían te bajas tú y tú. Después nos dimos cuenta de que todos habíamos contratado al mismo pollero”.

Los secuestradores les exigían 20 mil dólares de rescate, una cantidad que Elena dice que su familia nunca ha visto junta. Llamaban a la hermana de Elena a Honduras y le decían que en ese momento unos desconocidos la violaban, “’vieras cómo tenemos a tu sobrino’, le decían”.

La hermana reunió cuanto pudo, pero no llegaba a mil dólares. Los secuestradores le decían a Elena que entonces se tendría que quedar a vivir en ese sitio, a trabajar para ellos. El hijo de Elena dice que llegó a contar a 48 migrantes, la mayoría de Honduras y Guatemala.

La madre dice que el lugar estaba en un vecindario donde los vecinos seguramente escuchaban los gritos de los torturados, pero nadie reaccionaba. Los secuestradores se jactaban de que tenían compradas a las autoridades y al vecindario.

La joven madre de unos 32 años y su hijo pudieron escapar porque el secuestrador también hondureño a cargo de vigilar a los migrantes en ese sitio, según dijo, se sintió enamorado de ella y decidió ayudarles. El mismo los alejó en un vehículo.

Cuando madre e hijo finalmente se entregaron en Texas, fueron transportados a San Diego, donde denunciaron el secuestro a las autoridades de migración, pero de acuerdo con la madre, los agentes solo preguntaron dónde ocurrió y fue todo su interés.

Ya en Tijuana, la joven madre rindió testimonio y denunció los hechos a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). No pudo hacer lo mismo con las autoridades estatales de Baja California, que solo cuestionaron por qué no denunció antes. “¿Y cómo, si nos sentíamos traumados y muertos de miedo mi hijo y yo?”, platica Elena a La Opinión.

Todavía no quiere salir a la esquina del refugio. Aunque sin contener el llanto, Elena ha decidido denunciar el secuestro por temor a lo que haya pasado a quienes se quedaron en Veracruz.

El pastor Albert Rivera, del refugio Ágape, que en las últimas semanas ha ayudado a varias familias que se salvaron de secuestros, dice que desde que México acordó hace casi 90 días detener la migración que se dirigía a la frontera estadunidense, los migrantes “quedaron en manos de coyotes, y por eso estamos viendo cada vez más secuestros”.

“Con el convenio que hizo México con (el presidente Donald) Trump, de no dejar pasar a los migrantes y no darles permisos humanitarios, algunas familias migrantes, entonces, pagan para que les ayuden a llegar a la frontera norte, y a muchos en el camino los secuestran”, explica el pastor.

El acuerdo “ha abierto la puerta para que los migrantes contraten polleros para filtrarse dentro de territorio mexicano y ellos no se dan cuenta que están cayendo en manos del crimen organizado y que son secuestrados”, enfatiza el pastor.

Rivera dice que muchas personas prefieren callar la experiencia de haber vivido el secuestro.

Estados Unidos evaluará el cumplimiento del acuerdo mexicano de detener la migración el próximo jueves, el 5 de septiembre. Según la evaluación de la administración Trump, Estados Unidos se abstendrá de elevar aranceles.

Aunque no hay datos oficiales de migrantes desaparecidos que pudieron ser víctimas de secuestro al cruzar por territorio mexicano, el investigador Rubén Figueroa de la organización Movimiento Migrante Mesoamericano dijo a un medio francés que en términos generales se desconoce el paradero de cuatro de cada diez migrantes centroamericanos.

Según Figueroa, “de 400 mil personas que cruzan México cada año, de 160 mil se esfuman sin dejar rastro”.