Abandonados a su suerte

Algunos inmigrantes deben buscar cómo llegar a su destino, tras ser liberados por autoridades migratorias

Agencias
sábado, 18 mayo 2019 | 16:29
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San Bernardino – Los ojos de Kenya López Pérez, de 12 años de edad, irradian inocencia y ternura, pero también reflejan angustia, incertidumbre y temor al no saber qué sucederá.

Su padre Higinio López, de 34 años, comparte el mismo sentimiento. Su postura lo delata, dice sentir miedo y desconfianza pero levanta la mirada en señal de rebeldía ante la adversidad.

Un oso de peluche divierte por un instante a la pequeña Kenya e incluso le arranca una sonrisa que se desvanece cuando escucha el rugir de un camión. Sabe y entiende que pronto deberá retomar la travesía que empezó junto a su padre desde hace un mes, cuando dejaron Guatemala con el objetivo de llegar a su destino final en EU.

“No me quedó de otra que traérmela, siendo la mayor de mis hijos tuve que hacerlo. Aún nos quedan tres días de viaje hasta Minnesota, no sabemos cómo nos irá en el camino, pero [sin duda] estamos mejor que antes”, comentó el padre a La Opinión desde un cuarto de motel en la ciudad de San Bernardino.

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En una segunda cama del mismo espacio, Minor Barrios, de 33 años, y su hijo Cristian Barrios, de 14, esperaban su turno para ser llevados a una estación de autobuses y poder tomar el camión que los llevaría a reunirse con su familia en la ciudad de Atlanta, Georgia.

Los Barrios y los Pérez, dijeron tener sentimientos encontrados. Por un lado sienten felicidad porque el miedo que les generaba ser atrapados por ‘La Migra’ ha pasado —por ahora; por otro, sienten tristeza al recordar lo que dejaron.

“Es imposible no acordarme de ellos [mi familia]. Por ellos hemos hecho este recorrido, para que tengan lo que nunca han tenido”, dijo Barrios.

Las dos familias son originarias del departamento de San Marcos en Guatemala, los Pérez dejaron su pueblo Comitancillo; mientras que los Barrios abandonaron su querido Santa Cruz del Quiche.

Ambos padres, dijeron haber pasado por el dolor y sufrimiento de ser separados de sus hijos y puestos en celdas frías por días. Los dos conocieron el peligro que se vive en territorio mexicano al intentar arribar a la frontera norte con Estados Unidos.

Pérez dijo que atravesó el territorio mexicano en diferentes medios y usualmente haciendo paradas de varios dias en casas diseñadas para albergar a los migrantes.

Contó que al llegar aCuliacán, en el estado de Sinaloa, un agente de caminos le comentó lo peligroso del lugar y le recomendó nunca quitarle vista  a su hija y siempre tenerla a su lado.

“Me dijo que la cosa estaba fea y que deberíamos tener mucho cuidado con los niños… Después me entere que era territorio narco”, comento el padre, quien es maestro de profesión.

“Me preocupé bastante, pero gracias a Dios la libramos. Ya sabía que iba a ser dificil (el viaje), que muchos jamás llegan a la frontera, pero nosotros llegamos y estamos ahora más cerca de nuestro destino.  Somos afortunados”.

No obstante, su recorrido de semanas rumbo ‘al Norte’ ha sido solo una parte. Pérez y Barrios forman parte de un grupo grande de inmigrantes que buscan asilo y que aparentemente fueron “abandonados” a su suerte por la Patrulla Fronteriza en la estación de autobuses Greyhound en la ciudad de San Bernardino en los últimos días.

En la calle y sin un dólar

Según Emilio García, director ejecutivo del Centro de Recursos Comunitarios de San Bernardino, la Patrulla Fronteriza “abandonó” a decenas de personas en dicha estación para que continúen su travesía; sin embargo, la gran mayoría no contaba con dinero suficiente para adquirir boletos de autobús que los lleve a su destino final —en otros estados del país.

Algo que empeora la situación, es que la empresa Greyhound dejó de permitir en marzo pasado que las autoridades migratorias dejen a los inmigrantes dentro de sus instalaciones. Esta medida obliga a las personas a esperar en la calle hasta que tengan dinero para obtener un boleto.

“Muchos durmieron en la calle, pasaron frío, hambre.  [Así que] respondimos alojándolos y dándoles vestido, calzado y comida.  Lo que las autoridades hacen es abandonarlos a su suerte”, comentó García.

En efecto, una coalición de grupos que apoyan y defienden los derechos del inmigrante, entre las cuales destacan las Congregaciones del Inland Unidas para el Cambio (ICUC) y la Coalición Justicia Para Inmigrantes del Inland Empire, entre otras, respondió de inmediato para proveer de alojamiento a las familias.

Hasta este viernes, el número de personas asistidas fue de 67; sin embargo el número podría aumentar en los próximos días si las autoridades continúan con esta práctica, añadió García.

Los activistas enviaron esta imagen y dijeron que son camionetas de la Patrulla Fronteriza que lleva a los migrantes desde Indio a San Bernardino

¿Qué dice la CBP?

La Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), aseveró a La Opinión que continúan experimentando una crisis humanitaria y de seguridad fronteriza sin precedentes y que se está liberando a las familias en las estaciones de autobuses de servicio completo para que puedan alcanzar su destino final.

“Los números récord de detenciones, grandes grupos y altos números en custodia de la Patrulla Fronteriza nos han colocado en el punto de ruptura y han puesto en riesgo la seguridad nacional”, comentó Ralph Desio, portavoz de CBP a este diario.

“Nuestros hombres y mujeres de la Patrulla Fronteriza están trabajando arduamente las 24 horas para enfrentar esta crisis”.

Desio agregó que todos los inmigrantes en detención  son “examinados médicamente” y “reciben atención del doctor cuando es necesario” y que además son alimentados “tres veces al día”. La entidad indicó que a los menores de edad se les brinda “bocadillos” entre comidas.

Sin embargo, la pequeña Kenya López Pérez dijo que tras ser detenida fue colocada en un área junto a mujeres adultas, que pasó frío y hambre y  sintió temor de ser agredida por desconocidos.

La niña, quien de grande sueña con ser una doctora, fue separada de su padre por tres días y luego reunificada para ser llevada a San Bernardino, una ciudad desconocida para ella y su padre.

“Tuve mucho miedo, ese cuarto estaba lleno de personas y había mucho frio.  Escuché que el guardia dijo que nadie nos invitó a venir”, dijo López Pérez con voz tenue.  “Yo quería estar con mi papá. Me dio miedo de no verlo otra vez”.

Cristian Barrios, de 14 años de edad, también fue separado de su padre por tres días.

Confiesa que sintió pavor e incluso fue testigo de cómo niños más pequeños que él lloraban sin cesar.

“Yo también lloré”, confesó el joven que sueña con ser arquitecto.  “Me tocó hacerla de protector. Fue muy feo. No quisiera que nadie viviera esto”.

Las familias fueron dejadas en libertad con la condición de comparecer ante un juez en diferentes fechas y en diferentes lugares.

Todos buscan asilo; sin embargo y basado en datos estadísticos, muy pocos lo obtendrán.

Según datos del Departamento de Seguridad Interna (DHS), durante el año fiscal 2016, el dato más reciente revelado, 20 mil 455 personas recibieron asilo en los Estados Unidos, esa cifra equivale al 28 por ciento del total de solicitantes (73 mil 81).

Los grupos locales señalaron que ahora se preparan en caso de que la práctica de dejar a los inmigrantes en estaciones de autobuses continúe.