Salud

Vigilan las variantes de Coronavirus en México

Científicos buscan detectar mutaciones de SARS-CoV-2 en México, para advertir sobre aumento de casos en zonas específicas y tomar acciones

Agencia Reforma / Científicos en el laboratorio

Israel Sánchez / Agencia Reforma

lunes, 29 marzo 2021 | 10:11

Ciudad de México— Justo cuando el mundo entero atisbaba una suerte de luz al final de la pandemia de Covid-19, teniendo ya una pila de vacunas listas o en pleno desarrollo para combatir al virus responsable, éste comenzó a hacer gala de sus dotes escapistas y alevosa adaptabilidad.

Esa capacidad natural para transformarse, mutar conforme va infectando un organismo tras otro, con la finalidad única de continuar su replicación indemne en las células del hospedero.

Lo cual es el origen de los linajes o variantes que han ido surgiendo desde mucho antes de que el propio término comenzara a causar alarma en tanto algunos de mayor potencial infeccioso se posicionaban en el tablero público de la contingencia como causantes de rebrotes alrededor del mundo.

Situación para la que diversos expertos coinciden que la única manera de hacer frente es mediante una vigilancia epidemiológica muy específica secuenciando el genoma completo del virus.

Y aunque esto último se ha venido haciendo aquí en México por instancias como el Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, realmente no era con esa determinación vigilante, sino para responder interrogantes como de dónde provienen las variantes que originaron los primeros casos en el País, o si acaso hay alguna asociación entre las secuencias virales y la gravedad de la infección.

"Durante todo el 2020 teníamos preguntas más específicas, y habíamos estado analizando secuencias de manera más limitada.

"Ciertamente, el surgimiento de estas variantes nos indicó que era muy importante aumentar el ritmo de secuenciación", comparte en entrevista telefónica Carlos Arias, investigador del IBt, centro que como parte de un consorcio con los institutos Mexicano del Seguro Social (IMSS), de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) y el Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), secuenció alrededor de 700 muestras el año pasado.

Un trabajo actualmente en proceso de análisis y próximo a publicarse que esclarecerá de manera retrospectiva lo sucedido en el primer año de pandemia en México, explica Arias.

"Nos va a dar una idea histórica de qué pasó durante el 2020: qué linajes aparecieron, cuáles desaparecieron, cómo se movieron en diferentes partes de la República", puntualiza el experto en biología molecular y epidemiología de virus.

"Pero eso no es en realidad vigilancia genómica", refrenda.

Será a partir de este año cuando tal labor se lleve formalmente a cabo, luego de que hace un par de meses el mencionado consorcio entre la UNAM y las instituciones de salud mexicanas se ampliara con la integración del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio), del Cinvestav, y el Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen).

El proceso consiste en que cuatro centros de secuenciación -IBt, INER, Langebio e Inmegen- reciban muestras de los Laboratorios de Apoyo a la Vigilancia Epidemiológica del IMSS distribuidos en diferentes partes de la República para aumentar considerablemente el número de secuencias, y después subir los resultados tanto a una base de datos internacional como a una específica para este proyecto.

"Vamos a tener una capacidad de secuencia más amplia. En este momento la intención es poder secuenciar del orden de mil, mil 200 muestras al mes entre todas esas instituciones", detalla Arias.

"Y hacer este análisis muy rápido para poder subir las secuencias -la meta es, y espero que lo podamos lograr- 15 días después de que recibimos las muestras, para que realmente tengan un valor epidemiológico y se pueda ver 'en tiempo real' qué es lo que está pasando, y que pueda servir de base para la Secretaría de Salud (Ssa) y la posible toma de decisiones en función de lo que se observe".

Desde la última semana de febrero y a lo largo de marzo, los cuatro centros de secuenciación ya recibieron las muestras, cada uno en una semana distinta.

Esta labor de secuenciar, ensamblar los genomas y detectar las variantes que están circulando, constituye sólo uno de los componentes del plan de vigilancia genómica, que se complementa con la reciente conformación de un grupo de análisis con científicos procedentes de diferentes instituciones nacionales.

"Después de que reportemos o describamos cuáles son las variantes que están circulando en México, hay que hacer análisis más finos, filogenéticos y filogenómicos ya más especializados que requieren de más tiempo que no tenemos los que estamos en esta primera fase, y que además requieren de conocimientos un poco más especializados.

"Entonces hay un grupo de evolución molecular que va a estar más enfocado a todos estos datos que generemos, y va poderlos estudiar de manera más fina, más detallada", expone Arias sobre el grupo en el que destacan figuras de la talla del biólogo Antonio Lazcano, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, o la doctora con especialidad en ecología, evolución y biología ambiental Angélica Cibrián, de Langebio, entre muchos otros.

Así como investigadores de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, del IPN, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí o la Autónoma de la Ciudad de México.

Y aunque muchos de ellos no suelen trabajar con virus, su área de experiencia sí es la evolución molecular, ya sea con bacterias o proteínas, y se pueden adaptar.

"Pudimos consolidar un grupo amplio y muy bueno, que creo que va a dar resultados positivos e interesantes", estima Arias, quien encabeza el Proyecto Nacional de Investigación e Incidencia (Pronaii) en Virología de Conacyt, dependencia que apoyará esta iniciativa de vigilancia genómica.

"Estamos en proceso en la UNAM de revisar los contratos y todo eso, y espero que muy pronto tengamos ya los recursos (de Conacyt). Mientras tanto estamos operando con recursos propios", indica el virólogo sobre el apoyo federal, que se sumará al que la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei) de la Ciudad de México ha brindado desde el año pasado.

Mientras algunos países lidian con variantes del SARS-CoV-2 como las famosas B.1.1.7, de Reino Unido; B.1.351, de Sudáfrica, o P.1, de Brasil, el nombre de la que asola nuestro País fue hace no mucho revelado: B.1.1.222.

Fue José Ernesto Ramírez González, titular de la Unidad de Desarrollo Tecnológico e Investigación Molecular del InDRE, quien hace unas semanas informara sobre la detección en octubre de este linaje con la mutación T478K, que para febrero pasado ya estaba presente en el 87 por ciento de las muestras secuenciadas por su instituto.

"Ahora que analizamos nuestras 700 muestras de todo 2020 confirmamos que esta variante, de representar el 5 por ciento de las secuencias detectadas en noviembre, para enero ya representaba el 70 por ciento", expone Carlos Arias, investigador del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, en adición a lo reportado por el InDRE.

"O sea, fue una explosión realmente de transmisión de esta variante no solamente en CDMX, sino en varias otras entidades".

A decir suyo, aunque este linaje fue descrito en diferentes lugares al principio de la pandemia, la particularidad que tiene el que ahora circula en México es un par de mutaciones adicionales en la proteína Spike del virus -la mencionada T478K y P681H- que son de interés y hay que seguir.

"Están en sitios críticos de lo que se sabe de algunos de los aspectos de función del virus", señala Arias, haciendo énfasis en la necesidad de virólogos y espacios para estudiar si esta variante es más infecciosa o de mayor transmisibilidad, entre otras cosas.

"Por supuesto que sería muy interesante empezar a caracterizarlo. Desafortunadamente no tenemos las condiciones de laboratorios de bioseguridad nivel 3 para manejar este tipo de virus", lamenta.

"Por lo pronto solamente se puede decir que son mutaciones de interés que probablemente tengan un efecto sobre la biología del virus o la interacción del virus con el receptor. Pero no lo sabemos".

Incluso, continúa, todavía es imposible saber por qué B.1.1.222 es común en América del Norte, si se importó al País desde Estados Unidos o de Canadá, o si acaso surgió aquí mismo.

"A lo mejor justamente con estos análisis más finos (del grupo recién conformado) pudiéramos empezar a tener alguna idea de cómo sucedió esto; pero hasta este momento no podemos decir el origen. Simplemente podemos decir que está aquí, en 3 de cada 4 muestras que se secuencian", subraya Arias.

Finalmente, y sin afirmar ninguna relación de causalidad, el virólogo no pasa de largo el hecho de que al observar la curva epidémica del País el alza de casos a final del año pasado coincide con el aumento de la variante en las muestras secuenciadas.

"O sea, coincide la subida tan rápida de esta variante con la subida de la segunda ola de casos. No estoy diciendo que este virus sea el responsable, simplemente hay una asociación que habrá que investigar con mayor detalle", opina.

Habiendo dado el paso enorme de contar con un grupo especializado que vigile la circulación de variantes del SARS-CoV-2 en México, la duda que queda es: ¿Qué van a poder hacer las autoridades sanitarias con esta información?

Para el experto en biología molecular y epidemiología de virus Carlos Arias resulta algo difícil de contestar, pero inmediatamente visualiza una posibilidad: intensificar la vacunación.

Especialmente cuando el trabajo del consorcio de vigilancia genómica detecte aumentos preocupantes de casos de Covid-19 en ciertos estados o localidades por la circulación de algún linaje, acaso causante de mayores contagios en niños o de reinfecciones en la población, incluso en aquellos que ya han sido vacunados.

"En todos estos casos, yo creo que una de las cosas que uno sugeriría hacer es intensificar la vacunación en esos lugares", reitera el experto del IBt.

"La otra opción, dependiendo de las características de lo que se observa, pudiera ser la necesidad de hacer confinamientos locales, más regionales", añade.

Pero Arias apuesta más por la primera medida, por aumentar la velocidad y alcance de la vacunación. La única forma de sortear el problema de las variantes de un virus que se niega a desaparecer sin dar batalla.

"Mientras más rápido se inmunice a las personas, más rápido vamos a evitar que se siga distribuyendo este virus y que si se replica mucho puedan surgir otras variantes. La secuenciación da elementos, pero la solución, o cuando menos uno de los aspectos para controlar esto, es la inmunización masiva.

"Ese tipo de acciones creo que son factibles de hacerse, y que pueden derivarse de los resultados que tengamos. Al final de cuentas habrá que ver la decisión y la estrategia de la Secretaría de Salud para ver cómo lidia con estas cosas", concluye el investigador.