Salud

¿Qué es la agorafobia y qué tiene que ver con el Covid?

Psicólogos advierten del importante incremento de trastornos psicológicos que se espera como consecuencia de la situación de confinamiento

Tomada de Internet / Imagen Ilustrativa

Excélsior

miércoles, 21 octubre 2020 | 15:06

Ciudad de México.- Psicólogos advierten la posibilidad de que el confinamiento, provocado por la pandemia por Covid-19, provoque casos de agorafobia (miedo a los lugares públicos), por lo que llaman a tener muy en cuenta los cuadros de ansiedad que se presenten en la llamada nueva normalidad.

“Por mucho que ahora llamen 'nueva normalidad' a lo que vivimos, es nueva, pero no es normalidad. Será necesario tener en cuenta las agorafobias (por el confinamiento) y los cuadros de ansiedad, tanto por los efectos sanitarios como por la repercusión económica y social”, detalla María del Carmen Rodríguez, psicóloga de la Universitat Oberta de Catalunya, en España.

De acuerdo con el documento “Los trastornos de ansiedad”, publicado en la Revista Digital Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, la agorafobia es el miedo irracional a espacios abiertos, lugares con mucha gente, o a dejar un lugar seguro (temor a salir del hogar, entrar en tiendas y almacenes, temor a las multitudes, a los lugares públicos y a viajar solo).

“Más que el temor a la situación misma, el agorafóbico teme quedarse indefenso en determinadas situaciones. Por eso el estar acompañado de alguien de confianza reduce su conducta de evitación”, se agrega en el texto.

Paloma Rasal, psicóloga y docente de la Universidad Internacional de Valencia, España, advierte del importante incremento de trastornos psicológicos que se espera como consecuencia de la situación de confinamiento por la pandemia del coronavirus.

Ante la incertidumbre marcada por la nueva normalidad y las nuevas formas de relacionarse, la psicóloga Paloma Rasal aconseja definir nuevas estratégias.

"Deberemos afrontar una situación desconocida para la población y con estrategias nuevas y sobre todo con una actitud de apertura que implica flexibilidad y aceptación".

Ante este escenario, la psicóloga Paloma Rasal recomienda enfrentar al miedo que se puede sentir ante lo desconocido, pero de una manera gradual para evitar que derive en un trastorno de ansiedad como la agorafobia ante el miedo desarrollado por muchas personas a salir a la calle.

 

PANDEMIA TIENE EFECTOS DIFERENTES SEGÚN LA EDAD

 

Durante esta nueva normalidad, María del Carmen Rodríguez, psicóloga de la Universitat Oberta de Catalunya, en España, quien trabaja mayoritariamente con niños, “se ha encontrado con nuevas consultas de adultos con cuadros de ansiedad, de parejas afectadas por el confinamiento y de niños con fobias, pesadillas y problemas de conducta".

Esta pandemia ha tenido efectos muy diferentes según la edad. También a la hora de vivirla, las personas se han enfrentado a ella de forma diferente: "Las personas mayores han sido disciplinadas, han hecho un esfuerzo para seguir el confinamiento. Han sufrido soledad (especialmente los que no dominan las nuevas tecnologías, como por ejemplo móviles, tabletas, videollamadas, etc.); han vivido el confinamiento con tristeza y añoranza, pero con resignación".

En cuanto a los niños, Rodríguez hace dos distinciones de cómo se ha vivido esta situación, tanto de confinamiento como de desconfinamiento.

"Algunos han necesitado apoyo emocional durante el confinamiento, hecho que se ha manifestado en trastornos de conducta y pesadillas. Hay otros que al principio lo soportaban bastante bien y que, justamente en el momento de volver a cierta normalidad, están más nerviosos. Muchos de ellos se han conectado a las redes sociales y a los videojuegos más de lo que ya es habitual y, ahora que tienen que salir, les está costando mucho", señala.

Por el contrario, los adolescentes "han salido a la calle con la necesidad de encontrarse con sus amigos y realmente no tienen conciencia de la situación, por lo que se están poniendo en peligro". "No respetan la distancia de seguridad, entre otros incumplimientos", argumenta la experta.

 

15 TIPS PARA EL BIENESTAR PSICOFÍSICO DURANTE PANDEMIA

 

La salud mental, en comparación con la salud física, suele quedar en segundo plano. Son dolores y molestias silenciosas, no hacen el sonido de un estornudo ni de una tos. No son tan obvios para los ojos de los demás como una pierna enyesada, pero son igualmente incapacitantes, o incluso más.

Precisamente por eso es importante aprender a escucharse a uno mismo y a conocer los mensajes que nos envía la mente, muchas veces a través del cuerpo. Solo quienes sean capaces de interpretar estas señales podrán tomar conciencia de los problemas a tiempo y afrontarlos, sin miedo y con eficacia.

Las consecuencias del confinamiento en la psique han sido las más variadas, en particular existe el miedo al aumento de la agorafobia (miedo a los lugares abiertos), claustrofobia (miedo a los lugares cerrados), demofobia (miedo a las multitudes), haptefobia (miedo al contacto físico) y anuptafobia (miedo a quedarse soltero).

No es casualidad que entre los muchos servicios 'on line' que han visto un incremento desde febrero a la actualidad destaca la terapia online, realizada no solo por quienes, estando ya en terapia, necesitaban continuar su camino renunciando a la forma presencial, sino también por aquellos que, precisamente a causa del confinamiento, han desarrollado la necesidad de iniciar un trabajo terapéutico con la ayuda de un profesional.

Por lo anterior, aquí te dejamos 15 tips para aprender a estar bien en tiempos de pandemia:

  • Duerme. Descansar adecuadamente y las horas adecuadas es fundamental para recuperar energías y permitir que el cerebro realice correctamente sus funciones.
  • Come sano. Seguir una dieta equilibrada y no saltarse comidas es muy importante para tener toda la ingesta nutricional necesaria para mantenerse sano.
  • Desconecta el móvil. Aprender a distanciarte de tu móvil te ayuda a recuperar el contacto contigo mismo, apartado de continuos estímulos externos.
  • Manteen vivas las relaciones. La relación con los seres queridos es buena para la salud, estar con los demás y compartir alegrías y tristezas ayuda a reducir las ansiedades y preocupaciones, experimentar emociones positivas y construir relaciones de confianza mutua.
  • Cuando puedas, visita lugares hermosos. La belleza, es bien sabido, es buena para la mente. Caminar en medio de la naturaleza o admirar una ciudad llena de arte infunde una sensación de profundo bienestar.
  • Toma un descanso. Decir basta y detenerse, aprender a comprender cuando se ha llegado al límite, es muy útil para no llegar a niveles de estrés excesivos, que son difíciles de remediar.
  • Practica deporte. El movimiento pone en marcha la producción de endorfinas y serotonina, neurotransmisores que, si se liberan en las cantidades adecuadas, producen estados de bienestar.
  • Practica disciplinas relajantes. La meditación y el yoga son un excelente ejercicio para recuperar la respiración correcta y con ella la armonía interior.
  • Cuando puedas, Viaja. Conocer a nuevos lugares y salir de la rutina tiene inmensos beneficios para la mente y el estado de ánimo, desde la planificación hasta el regreso a casa, un viaje siempre es una oportunidad para el enriquecimiento y el crecimiento personal
  • Positividad. Sonreír y afrontar los días con positividad es el primer paso para prepararnos para recibir algo bonito. El mal genio y el pesimismo son enemigos declarados de la felicidad.
  • No te enfades. En la mayoría de los casos, enojarse es inútil. Sí a los arrebatos para no guardarlo todo dentro, pero no a los nervios de punta y la rabia injustificada: los efectos de estos arrebatos repercuten ante todo en uno mismo.
  • Perdona. Aprender a perdonar, a no guardar rencor, es muy útil para aligerar los pensamientos. Aprende a pasar página y seguir adelante en lugar de cavilar sobre el pasado.
  • Sé agradecido. Tomar conciencia de lo que tienes, de lo que has hecho hasta ahora, en lugar de enfocarte siempre en lo que aún no se ha logrado, es fundamental para desarrollar una actitud optimista y agradecida ante la vida.
  • Ayuda al prójimo. Aprende a mirar más allá y a date cuenta de que en el mundo hay innumerables personas que necesitan ayuda. Se puede hacer mucho por los demás, empezando por los pequeños gestos de nuestro día a día.
  • No pospongas las cosas. Aplazar constantemente nos hace sentir abrumados por los eventos y sin el control de nuestra vida. ¡Dejemos de procrastinar y actuemos! Solo así las cosas empezarán a cambiar, positivamente.