Salud

Prevén revolución antienvejecimiento

En los últimos 100 años, la expectativa de vida alrededor del mundo ha aumentado considerablemente

Associated Press

Israel Sánchez
Agencia Reforma

lunes, 03 mayo 2021 | 11:28

Ciudad de México— En los últimos 100 años, la expectativa de vida alrededor del mundo ha aumentado considerablemente, pasando en varios casos de los 50 a los 70 años y en adelante, principalmente por mejoras en aspectos como la higiene y sanidad, la vacunación y el estilo de vida.

De forma que, al día de hoy, existen mil millones de personas con más de 60 años en el globo. Un sector de la población que seguirá incrementando hasta que, por primera vez en la historia, se alcance el punto en que vivan más personas mayores que jóvenes, estima la especialista Margaretta Colangelo.

Ante ello, un reto enorme se evidencia: ¿Cómo lograr que estas personas no sólo logren vivir durante más años, sino que lo hagan sin padecer las enfermedades que suelen llegar con la edad -Alzheimer, osteoporosis, males renales y cardiovasculares-?

"Hay expectativa de vida que a veces puede ser de 72 años, pero en algunos países los últimos 10 de esos años no son saludables, pues la gente está enferma y hospitalizada", expone en entrevista Colangelo, coautora del libro La Industria de la Longevidad 1.0: Definiendo la industria más grande y compleja de la historia humana.

Una empresa para la cual la ciencia y la tecnología resultarán fundamentales, impulsando el desarrollo de medicinas y tratamientos en contra del envejecimiento, como los llamados senolíticos.

Y es que una de las consecuencias del envejecimiento es la acumulación de las células senescentes: células normales que dejan de dividirse, contribuyen al envejecimiento de los tejidos y secretan sustancias como citosinas que inducen la inflamación. Esta última identificada como un elemento importante vinculado a males como las cardiopatías, diabetes, cáncer, artritis, depresión y Alzheimer.

Colangelo hace referencia al trabajo que se lleva a cabo en sitios como la Clínica Mayo, donde, por ejemplo, un estudio con ratones obesos mostró que la combinación de dos fármacos -dasatinib y quercetina- eliminaba las células senescentes y permitía que se reanudara el crecimiento celular en el cerebro.

En este campo, el avance tecnológico de la Inteligencia Artificial (IA) permitirá identificar cada vez más rápido los potenciales fármacos y tratamientos contra el envejecimiento, asegura la especialista, poniendo como ejemplo el trabajo de la empresa de biotecnología Insilico Medicine.

"Normalmente cuando intentamos hallar medicamentos para tratar una enfermedad es como buscar una aguja en un pajar, y puede tomar de 10 a 20 años encontrar un fármaco que muchas veces ni siquiera funciona. Así que es muy difícil", remarca Colangelo, quien cuenta con más de 30 años de experiencia en el liderazgo de compañías de software en Silicon Valley, y es cofundadora y CEO de la firma Jthereum.

"Así que lo que Insilico Medicine está haciendo es, en lugar de buscar la aguja en el pajar, están usando IA para diseñar la aguja perfecta, y lo han hecho con éxito. De hecho, fueron capaces de identificar un potencial fármaco en 45 días, en septiembre de 2019. Fue la primera vez que un candidato de fármaco fue identificado así de rápido".

Por lo que, en lugar de esperar 10 años, muchos de estos desarrollos podrían estar listos en sólo dos, con la posibilidad de ser más baratos.

Pero no es sólo cuestión de Inteligencia Artificial, dice Colangelo, sino también la implementación de la misma tecnología de ARN mensajero utilizada en algunas de las vacunas contra el SARS-CoV-2, o incluso nanomedicina.

"Por ejemplo, hay una compañía llamada NaNotics que utiliza atractivas nanopartículas que se inyectan al ser humano y ayudan al cuerpo a deshacerse de las células senescentes. Y no es un fármaco, entonces no hay efectos secundarios ni afecta al cuerpo de la forma en que los medicamentos pueden hacerlo.

"Estos son llamados tratamientos de tercera ola, muchos de los cuales no dañan el cuerpo, lo cual va a ser muy, muy bueno, y podrían estar disponibles en sólo cuatro años", apunta, poniendo sobre la mesa que muchos proyectos actualmente realizan pruebas clínicas en animales, y el salto a humanos está próximo.

Aunado a todo lo anterior, también jugarán un papel importante los biomarcadores, como el que recientemente detectaron investigadores del Instituto Buck -"el número uno en investigación del envejecimiento en el mundo", califica Colangelo-, el cual se libera cuando las células senescentes se ven obligadas a morir y es detectable en sangre y orina.

Esto permite realizar pruebas no invasivas para medir y rastrear el rendimiento de los senolíticos.

Y así como ha sucedido durante la actual contingencia sanitaria, con las autoridades regulatorias del mundo acelerando procesos para liberar al mundo las vacunas contra el Covid-19, Colangelo espera que eso pueda repetirse en la industria de la longevidad.

"Queremos que hagan eso con los tratamientos de longevidad también. No queremos tener que esperar 10 años, queremos que hagan todo lo que tengan que hacer. Obviamente, que lleven a cabo todos los pasos necesarios; pero si pueden cortar un poco de la burocracia y el papeleo, pueden acelerar los tratamientos contra la longevidad".

De esa forma, enfatiza la especialista, se podría ahorrar mucho sufrimiento innecesario a millones y millones de personas, lo cual es el objetivo final detrás de esta industria, más allá de únicamente buscar extender la vida.

"La gente usualmente dice: 'Oh, esto ayudará a las personas a vivir más; tal vez podamos llegar a vivir 120 años'. Y yo más bien pienso: ¿Cuántas personas no tendrán que sufrir? Creo que es importante verlo de esa manera.

"No tenemos por qué ver a nuestros padres padecer Alzheimer y demencia o derrames cerebrales. Ellos pueden vivir sanos y sin sufrimiento. Esta podría ser la primera vez en toda la historia de la humanidad que los hijos no tengan por qué ver a sus padres sufrir", subraya.

"Es la cosa más positiva que está ocurriendo en el planeta: la investigación antilongevidad".

En lo que estos nuevos fármacos y tratamientos pueden estar a la mano de todos, que Margaretta Colangelo especula será tan pronto como en el próximo lustro, no parece quedar mayor opción que seguir medidas básicas de cuidado: dieta saludable, ejercicio con regularidad, evitar un peso excesivo, minimizar el estrés y dormir lo suficiente.

"Hay muchas personas en el mundo que trabajan bajo estrés, y eso ocasiona todo un ciclo de enfermedades. Eso realmente contribuye a la inflamación", señala la especialista.

En particular, un factor que podría afectar drásticamente la expectativa de vida y del cual habría que cuidarse en este momento es el propio Covid-19, pues se han enlistado alrededor de 50 secuelas persistentes en quienes padecieron la infección.

Desde fatiga crónica, dolor de cabeza y problemas pulmonares hasta hipertensión y toda una serie de eventos neurológicos.

"Muchas veces el Covid puede afectar el corazón o el cerebro, y la gente puede padecer demencia temprana o problemas neurológicos", reitera Colangelo.

"También puede haber falla renal; muchas personas que tuvieron Covid han necesitado de diálisis. Entonces, la gente puede tener problemas del corazón o del riñón, y eso las incapacitará de por vida".

Pero incluso algo tan simple como el insomnio persistente en quienes han vencido al coronavirus tiene un impacto muy perjudicial, pues dormir es uno de los aspectos esenciales para la longevidad.

"Se supone que debemos tener 8 horas de sueño cada noche, y quienes tienen sus periodos regulares de sueño viven más. Esa es una parte muy importante para la salud", insiste la especialista.

"Si el Covid mantiene a la gente con insomnio ése es otro problema, que pareciera pequeño. Cuando alguien dice: 'Tengo insomnio', no parece tan grave como un paro cardíaco o un derrame cerebral. Sin embargo, a largo plazo, si tú no duermes bien puedes padecer toda clase de problemas".

Colangelo siente especial fascinación por la influencia del entorno social en la longevidad, especialmente a partir del hecho de que México tiene el mayor número de personas mayores de 100 años viviendo con sus familias -el 95 por ciento-, cuando en otros países la mayoría de centenarios -60 por ciento- reside en asilos.

"¡Eso es increíble! Es lo que puede ayudar a esas personas a seguir sanas, y especialmente durante la pandemia de Covid-19.

"Las personas que vivieron en asilos durante la contingencia fueron muy vulnerables. Primero, por la enfermedad misma, pero además porque no pudieron ver a nadie por todo un año; no pudieron ver a su familia, y estuvieron muy, muy solos. Así que México, la sociedad mexicana destaca por tener el mayor cuidado de sus personas mayores", reconoce.

Finalmente, Colangelo, quien recientemente participó en la Semana de la Innovación 2021, organizada por la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), también resalta que México tiene uno de los más altos promedios en edad de retiro en todo el mundo, pues 46 por ciento de hombres y 50 por ciento de mujeres continúan laborando pasados los 65 años.

Incluso, uno de cada cuatro hombres arriba de 80 años continúa trabajando. Por lo que darles acceso a tratamientos de longevidad podría permitirles una mayor funcionalidad; "tendrían 80 años, pero biológicamente estarían en condiciones como de 50 años", destacó Colangelo en la Semana de la Innovación.

"Si el Gobierno (mexicano) reconoce pronto que en 10 o 20 años tendrá más personas viviendo más años, podría desarrollar políticas públicas para ayudar a la población, y podría ahorrar mucho dinero del gasto en tratamientos médicos", sostuvo.

Desde su experiencia como integrante de la junta asesora de múltiples comités, como en Novartis Biome, o hablando de cerca con científicos y divulgando los resultados de sus investigaciones, Margaretta Colangelo tiene una confianza absoluta en algo: el futuro va a ser mejor de lo que cualquiera anticipa.

"Y va a ser mejor porque tendremos tecnología increíble. Tecnología tan buena que, número uno, estas compañías serán las más valiosas en toda la historia de la humanidad. Pero también ayudarán a la mayor cantidad de personas", dice la especialista.

"Normalmente cuando se crea un medicamento es para una persona que tiene una enfermedad en particular como cáncer o un mal cardiovascular. Pero todo el mundo envejece, cada ser humano de los 7 mil millones que existen está envejeciendo. Así que esta información es importante para la gente de todas las edades. Y es muy positiva".

A decir suyo, la mayoría de la gente no comprende el impacto de la tecnología, que usualmente es capaz de transformar algo malo en muy bueno.

"Y muchos de los que trabajan con tecnología quieren compartirla con todo el mundo. Así que es importante entender que esto no es sólo para las personas en Sillicon Valley o sólo para billonarios. No. Muchos de estos científicos quieren hacerlo accesible para cada humano en cada continente", indica.

¿Lo único que hace falta es la asignación apropiada de recursos?

Lo más importante en el mundo no es el dinero, sino el acceso al conocimiento. Si cada humano pasara un poco de tiempo aprendiendo sobre tecnología y ciencia, podrían actualizar su horizonte mental y entender que las cosas están cambiando.

El 99 por ciento de las personas en el mundo no han asimilado que estamos en medio de una enorme transformación científica.

Así que lo más importante es que los seres humanos empiecen a leer sobre tecnología: qué es IA, qué es la computación cuántica, qué es el ARN mensajero.

Y es que, explica, al leer sobre tecnología podrán empezar a sentirse más cómodos con ella y así desechar algunas creencias.

"Pienso que hay muchas personas que temen que la IA nos va a hacer daño. No, el cáncer nos va a hacer daño; la IA va a ayudarnos a vencer el cáncer.

"Como sea, el mundo va a estar muy sorprendido cuando vean cuán bueno va a ser el futuro", concluye.