Salud

Infarto cerebral

Cuatro horas para salvar la vida

Cada 40 segundos ocurre un nuevo caso y cada 4 minutos una persona fallece por ese motivo

Salud Ochoa
El Diario

martes, 24 agosto 2021 | 06:00

Tomada de internet

Chihuahua– En cuatro horas una persona puede recorrer 21 kilómetros caminando, ver un partido de futbol americano o ir a un concierto, pero también es el tiempo máximo que tiene para salvar su vida o evitar secuelas permanentes cuando le da un infarto cerebral, también conocido como enfermedad cerebrovascular (ECV). 

Dicho padecimiento se define como una obstrucción en las arterias cerebrales, que no permiten la irrigación y la llegada de oxígeno a los tejidos, provocando cambios en el comportamiento o condicionando al paciente hasta llevarlo a un estado de coma. Los chihuahuenses son una comunidad altamente propensa a desarrollar infartos cerebrales debido a que en la entidad las enfermedades crónico-degenerativas –factor detonante del ECV– son una constante.

“El infarto cerebral es una situación en la que existe un compromiso vascular del cerebro que nos provoca algunos cambios en el comportamiento del individuo. Es un riego insuficiente del cerebro con muchas repercusiones clínicas”, señala el médico Jesús Ramón Lozano Saucedo, especialista en Medicina de Urgencias y vocero de la Sociedad Mexicana de dicha área.

Según Lozano Saucedo, Chihuahua ha tenido un aumento en el número de casos de este padecimiento y una de cada 4 personas mayores de 65 años puede convertirse en víctima de la enfermedad, particularmente cuando hay antecedentes de diabetes, hipertensión u otras enfermedades crónicas.

“Sí se ha dado un incremento en el registro de eventos de este tipo y es importante señalar que una de cada cuatro personas adultas mayores puede presentarlo. Además, del total de casos de ECV, el 30 por ciento de los pacientes tenía enfermedades crónico-degenerativas previas y desarrollaron enfermedad vascular cerebral”.

Según el sistema de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud, al cierre del segundo trimestre del 2021 se presentaron en Chihuahua 439 nuevos casos de diabetes tipo 2, lo que significa un promedio de por lo menos 3 nuevos casos diarios. Aunado a esto, la hipertensión arterial constituyó la comorbilidad más frecuentemente reportada en los casos de diabetes (52.67%) seguida por la obesidad (15.02%).  En conjunto estos tres se convierten en factores altamente predisponentes del ECV.

Los datos estadísticos arrojan que de los 17 mil casos de trastornos cardiovasculares reportados en la última encuesta del Inegi, el 30 por ciento eran infartos cerebrales y de ellos, más del 80 por ciento fueron problemas isquémicos.

“En el 2019 –que es la última encuesta confiable porque durante la pandemia no hubo cifras claras– se reportaron 17 mil casos de problemas de enfermedades cardiovasculares (entre infartos, hipertensión y ECV); el 30 por ciento de esos 17 mil fueron infartos cerebrales y de esa epidemiología, el 85 por ciento (4 mil 335) corresponde a problemas isquémicos y el resto a problemas hemorrágicos, a los que pueden sumarse aquellos que se presentan cuando un paciente tiene una arritmia que puede hacer un trombo y lanzarlo al cerebro”, dice Lozano.

El especialista explica que el infarto cerebral es una afectación repentina que la mayoría de las veces es provocada por un coágulo, a veces por hipertensión, diabetes, o por otra enfermedad que condicione tener alteraciones de la circulación, alguna trombofilia o que provoque trombosis en algún nivel. Sin embargo, la mayoría de las veces el paciente tiene asociado un cuadro de tipo crónico-degenerativo como los mencionados. 

“Chihuahua es uno de los lugares en donde más problemas se tienen en lo que respecta a hipertensión y diabetes, ocupamos los primeros lugares a nivel nacional; por tanto, con ese antecedente, tenemos un riesgo mayor para desarrollar un infarto cerebral”.

Durante la juventud el ECV es discriminatorio en cuestión de género, ya que en los primeros 55 años de vida los hombres son más propensos a padecerlo, mientras que las mujeres están protegidas por la carga hormonal. Sin embargo, a partir de los 65 años de edad la aparición de la enfermedad es similar en ambos sexos.

“La mayoría de los pacientes que tienen este tipo de eventos está situado arriba de los 65, sin embargo, hay personas en edad productiva –de 45 a 50 años– que tienen este tipo de problema. Por tanto, lo mejor es prevenir y detectar a tiempo para poder lograr un mejor resultado”, indica Lozano.

Estrategia Camaleón

Las primeras 72 horas son cruciales para la recuperación.

La estrategia Camaleón consiste en detectar signos y síntomas que el paciente presenta cuando un ECV ha llegado y que a saber son: la cara colgada (CA), mano pesada (MA), alteraciones en la lengua que le dificultan el habla (LE) y activarse para traslado al hospital (ÓN=acción). Esta patología –según los especialistas tiene un límite óptimo de 4.5 horas para poder darle un mejor resultado al paciente, por lo que es necesario enterar a la población de la importancia de una respuesta rápida a las enfermedades agudas de emergencia como es el caso. 

“Las primeras 72 horas son cruciales en el tratamiento de un infarto cerebral –o ECV–, y al hacerlo mejora sustancialmente sus posibilidades de vida en buenas condiciones”. La recuperación puede llevar en promedio de una semana a 16 días de hospitalización, aunque si se detecta a tiempo, en de 3 a 6 días podría estar en casa. “Con el tratamiento adecuado podríamos decir que 9 de cada 10 se recupera. La respuesta es buena cuando hay una detección temprana. Claro que tienen riesgos, pero es más grande si se espera a determinar qué tipo de tratamiento le darás cuando ya sabes cuál es”.

En cuanto al estilo de vida y la influencia que este tiene en el desarrollo de la enfermedad, Lozano señala que el infarto cerebral ocupa el cuarto lugar de muerte general, pero de las enfermedades cardiovasculares se va al segundo, únicamente después del infarto al miocardio, y es la gente con un ritmo acelerado de vida la que tiene mayor conflicto.

“La gente que tiene un estilo de vida alterado o personalidad tipo A está propensa a tener un ECV”.

En materia preventiva, el especialista indica que la alimentación balanceada es una base importante de la cual hay que partir, así como la práctica cotidiana del ejercicio físico.

“Es difícil porque sabemos que la economía no está para mucho, pero es bueno reducir ingesta de grasa, hacer más ejercicio, controlar la diabetes, hipertensión, disminuir consumo de sal y al menor síntoma acudir al médico. Lo más importante es que la población aprenda a detectar de manera temprana el cuadro sintomático e identifique los hospitales que nos van a atender una enfermedad de esta etiología, que tenga especialistas que nos pueda ayudar en la atención del ECV”.

Aumenta el número de personas que no acude a los hospitales

Cada 40 segundos ocurre un nuevo caso y cada 4 minutos una persona fallece por este motivo.

La Sociedad Mexicana de Medicina de Urgencias advierte que en el centro de una pandemia global se ha detectado un aumento en el número de personas con infarto cerebral que no acuden a los hospitales. 

“Se ha observado una disminución de entre 50 y 80 por ciento en el número de ingresos a hospitales por esta afección, lo que resulta preocupante si se considera que este padecimiento es la segunda causa más frecuente de mortalidad en el mundo y que aproximadamente un tercio de quienes lo padecen morirá”.

De igual manera, se calcula que una de cuatro personas sufrirá este padecimiento a lo largo de su vida. Tan sólo en México, cada año se registran alrededor de 170 mil casos de infarto cerebral, lo que refleja la importancia de sensibilizar a la población ante la enfermedad y sus señales para impactar en la disminución de las secuelas y el riesgo de muerte que conlleva. 

Ante estas estadísticas, la Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia impulsa la estrategia Camaleón, que busca informar a la población sobre la importancia del reconocimiento oportuno del padecimiento.

Juan Callejas, jefe del Departamento de Urgencias del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, destaca que “cada 15 minutos ahorrados en el tiempo de tratamiento equivale a un 4% de aumento en las probabilidades de sobrevivir a la afección con una vida intacta. El diagnóstico oportuno del infarto cerebral es vital. “Generalmente, los síntomas de la enfermedad suelen ser percibidos por un familiar o amigo antes de que los reconozcan los propios pacientes”, explica el médico Luis Daniel Sánchez Arreola, presidente de la Sociedad Mexicana de Emergencias.

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