Ya se ve al consejero más en Juárez que en Chihuahua

El abogado juarense Jorge Espinoza, ha sido visto muy frecuentemente en los restaurantes y mentideros políticos de su preferencia en esta frontera durante los últimos 15 días

LA COLUMNA
de El Diario
viernes, 12 abril 2019 | 06:00

• Ya se ve al consejero más en Juárez que en Chihuahua


• En Morena hay vetos y peros para todo


• Deben municipios tener más apoyo vs feminicidios


• Quedan mal Fernando e Issa al patrón en caso CEDH


Hemos comentado en este espacio respecto de la seria preocupación que aqueja a los dueños temporales de Palacio de Gobierno, –allá en la ciudad de Chihuahua–, en el nada promisorio futuro de los “expedientes x” que engrosan la célebre “Operación Justicia para Chihuahua”, y su eventual fracaso por una mala estrategia jurídica diseñada y operada en los tiempos de Maclovio Murillo como rector de toda esa malandrinada.

Bueno, para reforzar esa visión, sabemos ahora que el actual consejero jurídico del Gobierno, el abogado juarense Jorge Espinoza, ha sido visto muy frecuentemente en los restaurantes y mentideros políticos de su preferencia en esta frontera durante los últimos 15 días. María Chuchena, La Terraza de Cibeles, Great American, La Gula y otros similares.

Amigos y conocidos del abogado juarense coinciden en señalar que no es propio de Espinoza una actitud así, que deja ver cierto desapego a sus tareas en la capital, quizá desinterés, como si hubiera algo que ya no le está gustando. 

A menos que –señalan las mismas fuentes–, Espinoza esté pensando ya seriamente en pegar el brinco de regreso al manejo total de su exitoso despacho de abogados corporativos en esta frontera ¿Será?

Las circunstancias en Palacio hablan por sí solas: crisis de la “Operación Justicia”, gobernador bocabajeado en aceptación ciudadana, desorden en la administración... así, ¿cuál ánimo de seguir?

Y el gobernador... peleando sin tregua con los medios informativos.


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La declaración de la señora expresidenta de Chile, Michelle Bachelet tiene un mar de fondo, no sólo por las desapariciones forzadas, donde Chihuahua ocupa un lugar preponderante, sino en materia de feminicidios.

El terrible caso de Dana Lizeth a manos de su exnovio celoso, dibuja de manera muy clara que las acciones adoptadas desde la Federación y el Estado han sido inútiles.

Los homicidios por razones de género nada más en nuestra entidad aumentaron casi en un 400 por ciento.

Por supuesto, unas cuantas horas de Bachelet en México bastaron para darse cuenta de la situación en el país, pese a ser prácticamente secuestrada por el equipo de AMLO.

Esperemos que el acompañamiento de la alta comisionada en materia de derechos humanos por parte de la Organización de las Naciones Unidas se convierta en acciones efectivas.

Una buena medida está en los botones de pánico que han sido instalados en diversos puntos de las principales ciudades.

Pero el esfuerzo e inversión estatales es tímido. Se requiere además, según los que saben, un reforzamiento en las videocámaras.

No debe escatimarse el dinero para que los municipios acrecienten su intervención en este asunto, y aumenten sus tareas de prevención en la violencia de género, que son realizadas prácticamente con recursos propios, sin un mayor impulso federal y estatal.

Del ejercicio crítico que realizan estudiantes de la UACJ con motivo del paro de labores concertado en protesta por el homicidio, saldrán propuestas nuevas para mejorar la atención en este delicado rubro.


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Buenos para vetar, pero malos para ponerse de acuerdo en los nombramientos, así califican a los protagonistas de Morena y la Cuarta Transformación en Chihuahua.

Desde el centro del país, quienes observan la guerra intestina por las designaciones federales aducen que la parálisis gubernamental en el estado no es un asunto del centralismo controlador que volvió con el nuevo régimen.

Sí hay inercias qué romper y nudos qué desenredar por todo el país y en todas las dependencias federales, en muchas de las cuales cada designación o encargo de alto nivel debe llevar el visto bueno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero eso no aplica a los nombramientos de los coordinadores estatales, que antes en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal eran llamados delegados.

En el estado hay otros diques que no dejan avanzar al nuevo Gobierno.

Al grupo o subgrupo que le busquemos, sea del virrey Juan Carlos Loera, del dirigente Martín Chaparro, del senador Cruz Pérez Cuéllar, del diputado Heraclio “Yako” Rodríguez o el alcalde de Cuauhtémoc Carlos Tena, todos tienen y exigen el derecho de veto como lo más sagrado.

No tendrán suficientes cartas con buen perfil para proponer, pero eso sí, siempre tienen muchos “peros” para cada uno que proponga el otro.

Esto es lo que tiene paralizada la función pública federal, pues hacen falta titulares que no lleguen a perder el tiempo sino a trabajar en la coordinación de los programas que ya están en marcha, pero que no bajan adecuadamente a las entidades precisamente por falta de cabezas.

Mientras sigan con la mentalidad del veto a cualquier nombramiento, en vez de adoptar una postura colaborativa, difícilmente habrá delegados o coordinadores que hagan la chamba.


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Debe tener el director del Instituto de Cultura del Municipio, Miguel Ángel Mendoza Rangel, un temperamento franciscano, poco respeto de sí mismo o bien un interés desbordado como para aguantar un plantón superior a la hora de su excelencia la gastona secretaria de Cultura del Gobierno estatal, María Concepción “Concha” Landa.

Pan, café, agua; agua, pan, café... celular… Diario.mx... así fue visto ayer durante la mañana en el Tomochi por más de 60 minutos Mendoza mientras esperaba la llegada de la funcionaria estrella del apagado corralismo. Ella arribó fresca y sin pedir disculpas, según los parroquianos vecinos del pobre integrante del gabinete municipal.

Desconocemos el tema abordado. Quizá Mendoza ocupe en un futuro el lugar de Austria Galindo en la Subsecretaría de Cultura en Juárez, pues ella no fue convidada al Tomochi, o bien venga algún evento cultural conjunto entre Municipio y Estado, pero hasta donde sabemos el funcionario municipal no avisó a sus jefes de ese encuentro.

¿Entonces? Pues entonces deberemos esperar para saber el motivo... pero lo conoceremos. Dejará de ser secreto en los próximos días.


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Entre los dos dueños del presupuesto legislativo y más allá (Secretaría de Salud), Fernando Álvarez y Jorge Issa, no fueron capaces de sacar siquiera una cantidad decente de votos para convertir a Irma Villanueva en presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y satisfacer así la orden de su patrón el gobernador, Javier Corral Jurado. Lograron nueve votos.

Muy arriba de ella quedó el catedrático juarense, Carlos Gutiérrez Casas, con 18 votos; la otra integrante de la terna, Karla Gutiérrez, obtuvo apenas cinco sufragios de los 33 diputados.

Hubo dos votaciones con resultados iguales en el Congreso del Estado. Una abstención. Cualquiera requería 22 de los 33 votos para ser electo (a) nuevo (a) presidente (a) de la CEDH, así que no hubo todavía definición.

Ese resultado quiere decir que ni los propios panistas votaron en bloque por doña Irma debido a que si bien es del equipo del gobernador, no es blanquiazul; es de ala izquierda.

Este viernes habrá nueva votación. La terna posiblemente cambiará porque Corral y el PAN seguro incluirán otro nombre con el que puedan negociar con mayor facilidad, Flor Karina Cuevas o Néstor Armendáriz. Seguirán Karla y Gutiérrez Casas.

También es altamente probable que el PAN deba entrar a un acuerdo con Morena y los demás partidos que lograron los 18 votos (MC, PES, PRI, Verde y Panal).

Eso cambiaría radicalmente las cosas al interior del Congreso porque el PAN dejaría de tener el control en dicho órgano. Natural si a nivel nacional es Morena el mandón con un aliado fuerte como es el PRI.

Fernando Álvarez es el coordinador parlamentario del PAN; Issa es el administrador del Congreso y operador del gobernador Corral. Anoche no debieron dormir tranquilamente. Le quedaron muy mal al jefe.