Opinión

Ya no hay moral en este cabaret…

…o quizá nunca la hubo; o tal vez esto no era propiamente un cabaret (cuyo sensual espectáculo tiene un cierto toque artístico y cultural) y era en realidad un prostíbulo, garito o una pulquería más

Sixto Duarte
Analista

martes, 23 marzo 2021 | 06:00

…o quizá nunca la hubo; o tal vez esto no era propiamente un cabaret (cuyo sensual espectáculo tiene un cierto toque artístico y cultural) y era en realidad un prostíbulo, garito o una pulquería más.

Estas han sido algunas de las reflexiones que muchos nos hemos hecho en días recientes, después de ver cómo se han venido repartiendo las candidaturas en los distintos partidos políticos, a los distintos puestos de elección popular, de cara a las elecciones de junio próximo.

Mi amigo y compañero de páginas, Luis Javier Valero, describe un fenómeno muy particular en su artículo “¿Reciclamiento? ¿O abierta reconstrucción?” publicado por esta Casa Editora el pasado 21 de marzo de 2021. Valero habla de cómo lo que la 4T llamaba la “mafia del poder” ha ido acaparando los espacios y candidaturas dentro de Morena en este proceso. Sin embargo, creo que la descomposición va más allá de Morena; es atribuible a todos los partidos, e incluso al propio sistema.

Pienso que la elección a gobernador, junto con los candidatos ahí postulados, es quizá la que se encuentra más limpia de todas. Con excepción de Alfredo Lozoya (quien renegaba de la partidocracia hasta que le ofrecieron la candidatura del Movimiento Ciudadano) todos los candidatos son miembros eminentes de sus respectivos partidos políticos. No se les puede regatear congruencia ideológica. Sin embargo, de las candidaturas a diputaciones (tanto locales como federales) como ayuntamientos, esto se ha convertido en un verdadero despapaye.

Rescatando lo que se dijo en el artículo antes citado, aparecen como candidatos de Morena a la alcaldía de Chihuahua y de Cuauhtémoc, dos expresidentes del PRI estatal. Postulándose al Congreso del Estado (por vía plurinominal o uninominal) hasta el momento están apuntadas dos expresidentas del PRI municipal en Juárez, quienes se sucedieron una a la otra.

En relación con la elección municipal, ya habíamos aquí referido que tres de los cuatro principales candidatos a la presidencia municipal de esta frontera, tienen su origen en el PRI.

Más allá del ámbito local, Antonio Andreu se perfila como candidato de Morena al cuarto distrito federal. Esto, a pesar de estar imputado en una carpeta penal por delitos electorales. Parecería que la candidata al tercer distrito federal de la ciudad por Morena-PT sería Lilia Aguilar, la infanta obrera del Partido del Trabajo quien, si bien cumple los requisitos constitucionales para ser diputada, no tiene arraigo en esta frontera. Quizá tengan la idea que los valores son universales, y por ello pueden representar a cualquier distrito. Guarda esta similitud con otra integrante de la nobleza obrera, pero del PRI.

La ciudad se encuentra acéfala. El alcalde constitucional, Armando Cabada está de licencia. Precisamente para cubrir estas ausencias, el pueblo lo eligió en una fórmula con un suplente, quien es Rodolfo Martínez. Sin embargo, Rodolfo Martínez no asumió el cargo para el cual fue elegido, y se lanzó a hacer campaña, ahora por el Movimiento Ciudadano. Después de haber transitado por el PRI, se dio cuenta que la partidocracia era un mal del sistema, mismo que había que arrancar de raíz. Por ello, optó por vincularse a los proyectos políticos independientes, al margen de cualquier partido. Más tardó en irse que en volver, ahora como distinguido miembro de la partidocracia, como abanderado del MC.

No me asusta el pragmatismo de muchos. Sin embargo, es importante no confundir el pragmatismo con el oportunismo. En lo personal, no me toca a mí calificar quienes actúan pragmáticamente, y quienes lo hacen de forma oportunista. Soy de la idea que una militancia no está escrita en piedra, y que es válido variarla. Sin embargo, aquellos que han sido beneficiarios continuos del régimen, no pueden decirse molestos con el pasado, pues ellos formaron parte del mismo. ¿No buscan los partidos políticos acabar con ese pasado que tanto se critica?