Opinión

Ya nada será igual

La pandemia del Covid-19 ocasionada por el virus SARS-CoV-2 dejará una huella muy profunda en el mundo entero,

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 28 junio 2020 | 06:00

Cuando recibimos una herida o lesión que altera nuestro equilibrio mental y de salud, vamos con el médico, nos atendemos, nos aplican medicamentos, tratamiento y finalmente la herida cierra y se cura. Pero no la cicatriz. Esa permanece para siempre, aun imperceptible, para recordarnos lo ocurrido. La piel, el corazón o la mente conservarán esa marca por siempre.

La pandemia del Covid-19 ocasionada por el virus SARS-CoV-2 dejará una huella muy profunda en el mundo entero, de eso no tenemos ninguna duda, porque los efectos negativos para los seres humanos han sido devastadores tanto en salud como en economía. La cicatriz va a ser muy profunda.

El mundo cambia pero no se detiene. Tendremos que cambiar pues con el mundo y adaptarnos a las nuevas condiciones. Esa es la historia de la supervivencia humana desde los tiempos más remotos de los orígenes de la vida en el planeta Tierra.

Con casi 10 millones de personas contagiadas a nivel mundial, y prácticamente ya medio millón de decesos fatales, según cifras al corte del pasado viernes, es evidente que el coronavirus tomó por sorpresa a todos los sistemas de salud en el mundo, aun a los más sólidos y avanzados. Eso es un hecho demostrado en la estadística.

Sin embargo, no por eso se desestima o minimiza el trabajo de contención o lucha abierta contra el contagio desde los gobiernos con sus respectivas políticas públicas. Por supuesto que hubo diferencias notables en las estrategias para combatir el contagio, en algunos casos bastante significativas. Unos con mayor o menor éxito que otros gobiernos, sin duda cada uno, llegado el momento, tendrán que entregar cuentas a sus gobernados.

Pero decíamos antes, el mundo no se detiene, la pandemia no ha terminado y aun así debemos continuar con nuestras vidas, con nuestras actividades, con nuestros trabajos, con nuestros estudios, con nuestros negocios, sólo que ahora debemos hacerlo cuidando de no contagiarnos ni contagiar a otros porque sabemos bien de los efectos fatales del Covid-19. Debemos volver a la vida.

Mucho se ha dicho de la llamada “nueva normalidad” que no es otra cosa más que un nuevo estado de consciencia social muy importante. Lo subrayo especialmente en el título de esta colaboración, nada volverá a ser igual pero eso no significa que tenga que ser peor, o dañino para las personas.

Y quiero empezar por reconocer, desde este espacio, a todo el personal médico y de asistencia médica del estado de Chihuahua, en general del país, pero particularmente a los que nos han cuidado porque, independientemente de lo acertado o erróneo de la estrategia general de gobierno para enfrentar la pandemia, ellos estuvieron ahí en el frente de batalla, con equipo o sin equipo, con dudas o certezas, con temores o angustias, con experiencia o sin ella, como soldados valientes de un ejército de la salud.

Los médicos, camilleros, enfermeras, afanadores, operadores de ambulancia, personal de limpieza e intendencia, administrativos, de todos los hospitales de Chihuahua y de Ciudad Juárez valientemente han dado la batalla contra el coronavirus, sin importar que en ello pongan en juego su propia vida, como ya ha ocurrido. Han muerto 16.

De acuerdo con una nota publicada en El Diario de Chihuahua, con base en información oficial: “El 17 por ciento de los contagios que se han registrado en Chihuahua por Covid-19 se ha presentado en profesionales de la salud, ya sean médicos, personal de enfermería o trabajadores de otras áreas de los centros médicos, y en total son 703 contagios, lo que evidencia el riesgo al que están sometidos”.

Y continúa la nota: “Dentro del área de enfermería se han registrado 382 contagios y cinco decesos, mientras que el total en el personal de salud son 703 casos positivos y 16 pérdidas humanas, lo cual representa un 17 por ciento de los casos en todo el estado”.

Destacando que: “El personal que labora en los hospitales y centros de salud es el más propenso a contagiarse debido al trato directo e indirecto de pacientes que han contraído esta enfermedad, situación que los ha dejado expuestos y que han tenido que sacrificar su convivencia familiar para no exponer a sus seres queridos”.

Esa cifra dice mucho. Dos de cada diez contagiados es personal médico o relacionado con la atención a pacientes, ¡dos de cada diez! Y nos habla precisamente del nivel de consciencia que debemos tener todos, absolutamente todos para esforzarnos como sociedad para frenar el contagio.

Jornadas extenuantes de trabajo en las que al final, con la piel de las manos completamente arrugada y reblandecida por el uso de guantes, las marcas del cubrebocas en el rostro deben extremar aún más sus medidas al irse a su casa. En algunos casos han preferido vivir fuera de sus hogares para evitar el mínimo riesgo de contagio a familiares.

Como sociedad es muy importante que valoremos y reconozcamos adecuadamente este trabajo del personal médico. Y yo agregaría que también debemos agradecerlo.

La siguiente pregunta que debemos hacernos es: ¿Estamos dispuestos a que un familiar nuestro adquiera el contagio? Y lo pongo en esos términos porque en ocasiones pensar en nosotros mismos no es una conducta muy común, solemos desvalorar o minimizar riesgos que nos afectan, pero resulta diferente cuando la posibilidad afecta a un ser querido.

Pues sí. Alguien muy cercano a nosotros y muy querido puede enfermar de Covid-19 y estar en grave riesgo, incluso de morir. De acuerdo con las cifras de Chihuahua, con todo y lo deficientes o incompletas que pudieran estar -seguramente el tamaño de la pandemia es mucho mayor de lo que reporta la autoridad- la referencia numérica, estadística, que tenemos es que en Ciudad Juárez de cada 10 personas contagiadas, casi tres se recuperan luego de recibir algún tipo de atención, cinco permanecen asintomáticas o con síntomas muy leves, pero dos desafortunadamente mueren. Así es, dos de cada diez personas contagiadas mueren por Covid-19 en Ciudad Juárez.

Y es precisamente esa la realidad que debemos entender. Que las personas contagiadas que no presentan ningún tipo de síntoma o malestar, que como vimos en la estadística son bastantes y que probablemente ni siquiera se enteren que son portadoras del virus, andan en la calle, en sus actividades cotidianas, y andan esparciendo el virus hasta que finalmente éste llegue a alguien a quien sí le cause efectos dañinos. Ahí está la clave de todo.

El director de los Servicios Médicos en la Zona Norte, y vocero oficial del Gobierno estatal para el Covid-19, Doctor Arturo Valenzuela Zorrilla, ha reconocido en sus conferencias de prensa matutinas que la pandemia en Chihuahua puede ser hasta diez veces más grande de lo que reflejan en su estadística oficial. De ese tamaño es el problema.

Estamos pues ante una circunstancia que nos obliga a actuar responsablemente como ciudadanos, como sociedad, más allá de críticas, señalamientos y reclamos a la autoridad, en el ámbito de nuestra conducta individual para tratar de evitar el contagio por nuestro propio bien y el de quienes queremos.

¿Podemos evitar el contagio? ¡Sí, sí podemos! Esa es la respuesta contundente. Sí podemos. ¿Cómo lo evitamos? Primero que nada tomando total consciencia de todo lo que es y representa este virus, lo que ya analizamos líneas arriba tratando de incidir esta conciencia en todos quienes nos rodean. Debemos convertirnos en agentes promotores de una auténtica conciencia social sobre la pandemia.

Quedarse en casa todo lo más posible sigue siendo una prioridad, salir sólo para las actividades más indispensables, usar cubrebocas en espacios cerrados y cuando estemos reunidos con más de dos personas, guardar la sana distancia con los demás, el lavado recurrente de manos con agua y jabón, la desinfección constante de las superficies con las que tenemos contacto, pero sobre todo y quizá eso sea lo más relevante: reconocer y aceptar que hay un grave problema de contagios por Covid-19 en Juárez, que puede ser mortal y que la posibilidad de contagiarnos casi en cualquier parte siempre está presente, en el contacto con cualquier persona o al ingresar casi a cualquier lugar por ello, cualquier precaución para evitarlo, hasta la más mínima, siempre será adecuada.

En la medida que logremos permear esta conciencia social todo lo más posible, tendremos mejores oportunidades de frenar los contagios y reducir la alta mortalidad que tenemos por coronavirus. En efecto, ya nada volverá a ser igual que antes, pero tampoco tiene por qué ser peor.