Opinión

Ya lo dijo la RAE

Aristóteles decía que el humano es un ser sociable por naturaleza y que para sentirse pleno realiza un intercambio permanente de ideas...

Mayra Chávez /
Abogada

martes, 18 febrero 2020 | 06:00

Aristóteles decía que el humano es un ser sociable por naturaleza y que para sentirse pleno realiza un intercambio permanente de ideas, habilidades y aptitudes, que le permiten edificar un escenario apto para desarrollarse. Es con esta base esencial de nuestra especie que el lenguaje surge como medio para lograr el cometido nato de vivir formando parte de una sociedad.

La evolución del lenguaje nos ha distinguido entre otras especies, animales que se comunican entre sí y, aun cuando el objetivo no ha variado, la estandarización del mismo cada vez resulta más eficaz en los procesos de comprensión tanto individuales como colectivos.

Ha sido en este camino, que busca la efectividad del mensaje entre el emisor y el receptor, que la necesidad de crear instituciones que medien los usos y costumbres que cada comunidad utiliza en implementación de una misma lengua, se ha actualizado con el surgimiento de academias como lo son la Academia Mexicana de la Lengua o la reconocida Real Academia Española (RAE), que tiene como misión la unidad del Español, lengua que es utilizada en nuestro país.

En el 2012 la RAE emitió un informe mediante el que recomendó el uso del lenguaje español de forma tradicional que contradijo inclusive a instituciones de gobierno mexicanas en lo que se refería al uso del lenguaje inclusivo; un ejemplo de ello es lo dispuesto por la Conavim que emitió reglas básicas cuya finalidad es reducir la amplia brecha de desigualdad que existe en nuestro país y que ha sido tolerada durante demasiado tiempo.

Este tipo de lineamientos han sido generados con el propósito de establecer la base mínima de expresiones que permitan ir erradicando vicios en el manejo de la lengua española, que propician la desigualdad y que conducen a la violencia contra las mujeres. Es así que se crea la obligación para que los textos generados por cualquier organismo público abonen a la construcción de un Estado en el que la igualdad sea una realidad ante la ley y desde luego también, ante las instituciones encargadas de su ejecución.

Términos que a simple vista podrían resultar sencillos como: los gerentes, los jefes o los coordinadores y que pueden ser fácilmente modificables (de acuerdo con la propia página web de la Conavim) por nombres abstractos como: la gerencia, las jefaturas o la coordinación, generan un escozor entre algunas personas que, cuando se les plantean términos un poco menos comunes como lo pueden ser “todas y todos”, reaccionan con gran resistencia.

Uno de los fundamentos que más es utilizado para abstenerse de utilizar lenguaje incluyente es precisamente hacer referencia a tan reconocida academia con una frase ya construida “Ya lo dijo la Real Academia de la Lengua Española”, que pudiera escucharse similar al hashtag utilizado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación “#Ya lo dijo la corte”; solamente que la Corte es el máximo tribunal constitucional del país y la Academia, sin afán de desmeritar la importante función que realiza, emite decretos, informes y en lo general documentos no vinculantes a este, nuestro Estado mexicano.

Si bien las disposiciones que emanan de la RAE a través del Pleno y de sus comisiones son sumamente valiosas y deben ser referente para el correcto uso de la lengua española, acatarlas de forma ciega aunque representen un enfrentamiento a la realidad que se vive en un determinado territorio, como es el caso de el Municipio de Ciudad Juárez en el que se enfrenta un severo problema de violencia de género, sería un despropósito del lenguaje mismo y de su misión.

Alguna vez leí que una lengua que se utiliza adecuadamente permite que al momento de escuchar una palabra, los demás sentidos puedan referenciarse inmediatamente al concepto de la misma. Por ejemplo al momento de utilizar el sustantivo “caballo” imaginemos inmediatamente a un mamífero solípedo del orden de los perisodáctilos, de tamaño grande y extremidades largas, cuello y cola poblados… (definición del Diccionario de la RAE).

El ideal sería que independientemente de que se mencione “las y los”, nuestros conceptos fueran tan incluyentes que permitieran identificar que se esta hablando de mujeres y hombres por igual. Desgraciadamente los roles y estereotipos de género están tan arraigados en la cotidianidad que es necesario hacer la distinción para lograr modificar la visión limitante que puede llegarse a tener sobre las personas y que va mucho más allá de la lengua que se utiliza, pero que definitivamente, es un primer paso.