Opinión

¿Y Juárez para cuándo?

¿Quién le hará justicia a Juárez? Esa es la gran pregunta. El presidente AMLO ya se olvidó de Juárez, entonces descartamos que el Gobierno federal venga a salvarnos

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 14 febrero 2021 | 06:00

¿Quién le hará justicia a Juárez? Esa es la gran pregunta. El presidente AMLO ya se olvidó de Juárez, entonces descartamos que el Gobierno federal venga a salvarnos. Javier Corral olvidó por cuatro años a Juárez y ahora quiere remediarlo con obras mal planeadas que endeudan más al estado. 

El Gobierno municipal se ha quedado aislado por no tener alianzas. El alcalde Armando Cabada se quedó atrapado entre los pleitos del Gobierno federal con el Gobierno estatal. La enseñanza para los gobernantes independientes fue fácil de aprender, el sistema político mexicano no tiene otro camino para gobernar que los partidos políticos. 

Además, para gobernar con viabilidad, se requiere de un equipo de legisladores que acompañen a los gobiernos municipales en la gestión con el Estado y la Federación. 

Por esa razón, la mejor gestión pública de las últimas décadas fue durante el período de 2012 al 2016, en esos cuatro años, hubo una coordinación entre los tres órdenes de gobierno porque todos pertenecían al mismo partido político, el PRI; el presidente, el gobernador, el alcalde, los diputados locales y federales, todos, a pesar de las diferencias -por pertenecer a distintos grupos-, colaboraron para lograr un objetivo común: recuperar la paz y la seguridad en Juárez.

Por el contrario, en los últimos cuatro años retrocedimos en materia de seguridad. Las causas son el desorden, la falta de coordinación, los pleitos superfluos, pero sobre todo el egocentrismo y la pereza sistemática e indolente del gobernador Javier Corral que se pelea hasta con su sombra.

Tenemos una nueva oportunidad para Juárez. En octubre de este año, el Municipio y el Estado tendrán una nueva administración. Sin embargo, los políticos están envueltos en discusiones sin sentido, Javier Corral ha logrado mantener una cortina de humo y manipular la opinión pública, primero con la persecución política contra su antecesor y ahora contra su posible sucesora. Detrás de la polémica esconde el fracaso de su administración. Nos está distrayendo de lo importante: ¿Y Juárez para cuándo?

El discurso de Corral ha colapsado en la realidad, su gobierno está atrofiado y su capacidad de operación se reduce conforme pasa el tiempo. Pero es hora de soltarlo y dejar de seguirle el juego.

Los tiempos han cambiado, es difícil pensar en gobiernos absolutos, ni siquiera Morena considera viable alcanzar la hegemonía que tuvo el PRI. Tendrán que aceptar derrotas regionales y perder el control de las Cámaras de Diputados y Senadores.

Chihuahua es uno de los estados en los que habrá mayor competencia y, todo parece indicar que el PRI será el fiel de la balanza. El otrora partidazo, será la bisagra que abre o cierra la puerta. Con un sólido 10 por ciento y una alianza nacional con el PAN y el PRD, el PRI será en Chihuahua un protagonista pero, según las encuestas, no es suficiente para ganar.

Sin embargo, eso no contesta la pregunta: ¿Y Juárez para cuándo? Porque el Gobierno estatal se debate entre el juarense Juan Carlos Loera, por Morena y la chihuahuense Maru Campos, por el PAN. Huelga decirlo, pero los chihuahuitas ya se lamen los bigotes para que Maru convierta a la capital en Copenhague, obviamente, esto lo podrán lograr a costa de limitarle más los recursos juarenses. Por su parte, Juan Carlos Loera, de ganar, tendría un reto monumental en tomar el control de las oficinas del gobierno estatal, lo que equivale la madre de todas las guerras.

Lo que tenemos hasta ahora es un escenario electoral confuso que provocará una neblina mayor en los siguientes meses. Corral coqueteando a Movimiento Ciudadano, simulando una ruptura con Maru; Maru aprovechando la coyuntura para hacer limpia del corralismo -con la autorización de Corral- y una alianza en el horno con el PRI y el PRD; Morena, con Juan Carlos Loera, confiado en el capital político del exindependiente Armando Cabada y con su principal competidor Cruz Pérez Cuéllar, a punto de ser candidato por Juárez. Ese es el escenario visible, pero detrás del telón se están fraguando otras alianzas regionales y coyunturales.

Este análisis político no responde a la pregunta: ¿Y Juárez para cuándo? Pues podría ganar cualquiera y todavía no hay una mínima certeza de qué pasaría por Juárez, porque nadie tiene un plan para lograr articular a la Federación, el Estado y el Municipio. Ahora todos están peleados, no hay posibilidades de un acuerdo.

Los discursos en las elecciones tienden a polarizarse, todos dicen que tienen la solución en una caja fuerte con el secreto jamás contado. Por el PAN, Javier González Mocken va a presumir su efímero y fortuito paso por la alcaldía de Juárez; pero los logros de esa administración municipal fueron el efecto, no la causa. Antes estuvo el trabajo de Enrique Serrano que sembró todas las margaritas que Mocken cortó inaugurando obras. Sus hazañas son muy discutibles.

En Morena, al parecer Cruz Pérez Cuéllar será el abanderado por la Presidencia Municipal, pero el senador -al igual que Juan Carlos Loera-, tendrán que explicarle a los juarenses los motivos por los que la Federación se olvidó de la seguridad en Ciudad Juárez.

Según las últimas elecciones de 2018, la primera fuerza política en Juárez es Armando Cabada, con 176 mil votos que representan un 34 por ciento. Al no aparecer en la boleta, el capital político de Armando Cabada se diluye entre los demás candidatos. Es importante mencionar que el partido más perjudicado con la candidatura de Cabada fue el PRI, en 2016 y en 2018. 

Los especuladores profesionales dicen que la mayoría de esa bolsa de votos -que antes tenía Cabada-, regresarán al PRI o irán a Morena. En la primera opción, Adriana Fuentes sería la beneficiaria y esto la ubica como competidora por la presidencia, en la segunda opción Morena se fortalece. En ningún escenario el PAN crece, porque tendrá que cargar con la pesada loza que se llama Javier Corral; a pesar de las estrategias para desmarcar a Maru, la gente sabe que PAN es PAN.

El futuro de las elecciones en Juárez es incierto. Dependerá de una serie alianzas y traiciones. Pero todavía no contestamos la pregunta: ¿Y Juárez para cuándo? La respuesta está en nosotros, más allá de los partidos políticos, todos los candidatos y las candidatas a cualquier puesto de elección popular tienen que hacer un gran acuerdo por Juárez.

Que nuestro partido político no sea el PRI, PAN, Morena o cualquier otro, que el partido político sea Juárez. Y que el debate no sea quién es mejor o quién es peor, sino cómo le hacemos para hacerle justicia a Juárez y regresarle la seguridad. 

En lo personal, veo a Adriana Fuentes como la mejor opción para gobernar Juárez, pero estoy convencido de que se requiere más que una persona, se requiere un plan de todos los candidatos y las candidatas, para que se comprometan a poner a Juárez en primer lugar sin cortapisas, sin miedo, sin concesiones diplomáticas, sin negociaciones personales y sin prebendas políticas. 

Necesitamos una generación completa que deje a un lado los partidos políticos y sea más juarense que priista, más juarense que morenista, más juarense que panista, más juarense que político. Entonces, podremos responder la pregunta: ¿Y Juárez para cuándo?

La respuesta es: ¡Juárez para ya! Cuando todos estemos convencidos de eso podremos salir adelante.