Opinión

Y después de 36 años… ¡hagamos juntos el plan!

Siempre es necesario contar con un instrumento normativo a nivel municipal que fije las directrices no solo para la cabecera municipal

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 09 septiembre 2020 | 06:00

El pasado 8 de julio el alcalde Armando Cabada Alvídrez anunció que después de 36 años, se actualizará el Plan Municipal de Desarrollo Urbano… ¡desde 1984!

Siempre es necesario contar con un instrumento normativo a nivel municipal que fije las directrices no solo para la cabecera municipal, en este caso Ciudad Juárez, sino para todas las localidades que lo integran para lograr con ello potenciar el desarrollo regional.

Son casi cuatro décadas de historia, tan lejanas y cercanas a la vez, que han transformado profundamente nuestro municipio, ¡Y vaya que lo han hecho! por ello el convenio que el municipio signó con la Sedatu es un hecho coyuntural para recuperar esa historia y dirigir el rumbo. 

Tan lejanas, como cuando en aquél entonces se tenía una población estimada de 768 mil 836 habitantes en un municipio cuyo fundo legal era cuatro mil 853.84 kilómetros cuadrados y sólo la tercera parte de ellos ocupada; cuando no se tenían las cicatrices que dejaron las crisis económicas del 2004 y 2008 que contrastan con la bonanza económica previa al año 2000, ni se tenían heridas que hoy duelen en carne viva ante los niveles de inseguridad que amainaron, momentáneamente, para volver a tomar fuerza. Tan ajenas a la ciudad polarizada y fragmentada que hoy sufre los efectos de la especulación traducidos en exclusión y marginación exacerbantes.

Y aún así, tan cercanas… tanto que los objetivos y soluciones planteadas parecen surgir de una premonición de la realidad de hoy día: racionalizar la distribución en el territorio municipal de la población y las actividades económicas localizándolas en zonas de mayor potencial; promover el desarrollo urbano integral y equilibrado en los centros de población; mejorar y preservar el medio ambiente que conforman los asentamientos humanos; propiciar condiciones favorables para que la población pueda resolver sus necesidades de suelo urbano, vivienda, servicios públicos, infraestructura y equipamiento urbano y, detectar las deficiencias existentes en la infraestructura, equipamiento urbano, servicios y vivienda, así como prever la demanda ocasionada por el crecimiento dentro de la población -Ciudad Juárez- y las demás localidades. 

Me sigue pareciendo increíble la vigencia de las propuestas de antaño: desalentar el establecimiento de asentamientos humanos en áreas susceptibles de desastres -me recuerda a El Barreal y sus inundaciones del 2006 y 2008 permitidas por autorizaciones de los gobiernos en turno-,  atender el tema de la población flotante que espera emigrar a Estados Unidos y aquella que es deportada, las invasiones a la propiedad privada y las graves contradicciones del desarrollo regional en medida de que las aportaciones se “consumen” en la cabecera municipal sin dar oportunidad a economías alternativas, principalmente, de índole rural. 

Todo lo pudiera encontrar ¡genial! Si es que a manera de sarcasmo pudiéramos fingir indiferencia ante la cruda evidencia de un fracaso que nos ancla a retos perfectamente conocidos, más no superados. ¡Estamos igual que antes! Permanecer aquí y así, como hace 40 años, nos envuelve en un aroma a decepción que el tiempo ha “aderezado” con graves problemas de seguridad, migración, más de 100 mil viviendas abandonadas y la invasión de un buen número de éstas, asentamientos en zonas de riesgo y dispersión del área urbana al límite de la crisis mientras que el olvido a las localidades rurales ha minado su población.

Desde entonces ya se visualizaba la necesidad de redensificar y ocupar los 15.29 kilómetros cuadrados evitando así hacer uso de las reservas -¡se tenían reservas!- territoriales establecidas lográndose para tal efecto el mejor aprovechamiento de los servicios urbanos ya existentes. Habría que ampliar los caminos regionales y locales para permitir la movilidad de los productos rurales y la integración de la población al sistema de infraestructura y servicios. Y, ¡ojo! la extracción de las terminales ferroviarias del núcleo urbano para ubicarlas estratégicamente y dar lugar a nuevas zonas industriales de impacto regional.

Muy pronto seremos llamados a participar: ¡Hagamos juntos el Plan! las propuestas surgirán de todos y la voz de los grupos vulnerables dará pauta a muchas de ellas. ¿Qué habrá pasado para que las propuestas de antaño sigan vigentes? Es de reconocer y aplaudir que el alcalde junto con la Dirección General de Desarrollo Urbano, asuman el compromiso de la tarea no cumplida de sus antecesores y se disponga a colocar a Juárez a la altura que merece.