Y a Ciudad Juárez, ¿quién le ayudará ?

La amenaza arancelaria proveniente de la Casa Blanca se ha desvanecido momentáneamente del horizonte mexicano

José Ignacio Gallardo
Analista
miércoles, 12 junio 2019 | 06:00

La amenaza arancelaria proveniente de la Casa Blanca se ha desvanecido momentáneamente del horizonte mexicano. Sin embargo los problemas no se han acabado, al contrario, parece que apenas empieza otra etapa crítica para México, pero especialmente para las zonas fronterizas, tanto norte como sur. Para poder suspender el castigo impuesto por el presidente norteamericano, México hizo compromisos muy delicados, y se ignora la manera en que piensan cumplir. De lo que se puede estar seguro, es que seguirán siendo los municipios fronterizos los que carguen con la mayor parte de esos compromisos, como ha ocurrido hasta ahora. 

Antes del famoso acuerdo, que más bien pareció chantaje o amago, Ciudad Juárez ya venía cargando con una serie de presiones derivadas de la gran cantidad de migrantes que arribaban por el sur desde Centroamérica en caravanas y que contaban con todo el apoyo del Gobierno de México, o por el norte del país al ser deportados por esta frontera.

Con el acuerdo al que México humillantemente se comprometió para no ser sancionado arancelariamente, se ve obligado a ya no permitir la entrada masiva de migrantes y a desplegar la Guardia Nacional en la frontera sur. Las cosas han cambiado, pero no para las fronteras. Ya que se espera el arribo a Ciudad Juárez de más migrantes que permanecerán en esta frontera mientras su caso es resuelto. Como quien dice esta urbe y otras ciudades del norte de México, se convertirán en estaciones de espera para miles de migrantes mientras el país vecino decide si les da entrada legal o no.

Por eso es que muchos siguen preguntándose qué fue lo que se celebró en Tijuana el fin de semana pasado. Antes de empezar a festejar, el Gobierno de la República debería citar a los presidentes municipales fronterizos, para explicarles los mecanismos a seguir y ofrecerles toda la ayuda necesaria. Cosa que hasta este momento no ha ocurrido. Porque el compromiso lo hizo el Gobierno federal, pero hasta este momento no han sido tomadas en cuenta las ciudades que enfrentarán semejante reto. Para muchos mexicanos el asunto de la migración fue tema recurrente en los últimos días, pero para los habitantes de zonas fronterizas y en especial para los juarenses es una situación que ha venido a complicar la vida cotidiana desde hace varios meses, y los estragos ya son evidentes.

Los efectos derivados por la presencia de tantos migrantes se siguen acumulando para los fronterizos. Los largos tiempos de espera en los cruces internacionales son una muestra de ello. Esto ocasiona problemas a miles de familias que cruzan diariamente entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas. Incluso han aumentado las rentas de casas y departamentos en la vecina ciudad como resultado de la alta demanda generada por familias que ya no quieren permanecer largo tiempo en los puentes internacionales y deciden rentar en El Paso. Y en Juárez, también se han encarecido por tantos migrantes que buscan vivienda dónde alojarse.   

Otras consecuencias de esta crisis en los tiempos de espera en los cruces internacionales son los aumentos en los índices de contaminación por tantos vehículos inmovilizados, y las pérdidas económicas en las áreas productivas de la frontera, especialmente el sector maquilador. Han sido pérdidas millonarias las que ha enfrentado la industria maquiladora provocadas por las largas y lentas filas para cruzar a la Unión Americana. Lo peor de toda esta delicada situación, es que la amenaza arancelaria pudiera regresar si los resultados no le agradan al presidente norteamericano, que dicho sea de paso, se encuentra encampañado y ya comprobó que amagando a México suben sus bonos con sus seguidores.

Por lo pronto, de entrada, la frontera sur estará siendo sellada al paso de migrantes, mientras que las fronteras del norte de México tendrán que recibir a 8 mil migrantes que regresará EU, y les deberá dar asilo en todos los sentidos: casa, comida, empleos, oportunidades, todo con cargo al pueblo de este país. Además México deberá adquirir más productos estadounidenses en el lapso que esté a prueba el controversial acuerdo. Por eso es difícil pensar que el gabinete presidencial fuera a festejar a Tijuana todas estas calamidades que se vienen y a las que se comprometió, porque suena ilógico y hasta contradictorio, pero así fue.