Opinión

Vuelacercas de AMLO en Washington

En dos semanas el presidente de México pisó tierra gringa e impuso agenda

Manuel Narváez
Analista

lunes, 22 noviembre 2021 | 06:00

En dos semanas el presidente de México pisó tierra gringa e impuso agenda.

Atrás quedó el ridículo de la representación mexicana en la cumbre de la Conferencia de las Partes (COP) 26 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático.

Para muchos, la participación de López Obrador en la instalación del Consejo de seguridad de la ONU que preside nuestro país, fue desafortunada al criticar la labor del organismo internacional y hablar de temas ajenos a la agenda de dicho Consejo.

La propuesta de combatir la pobreza, que, desde su perspectiva, ayudaría a disminuir las insurgencias de los países más pobres, otorgando cuatro dólares al día a los más vulnerables, ha recibido el respaldo de más de 100 naciones.

Al respecto, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, que no detalla cuáles países apoyan la iniciativa del mandatario azteca porque seguramente no figuran los miembros del G7, es decir, los de las economías más desarrolladas, alardea del respaldo.

A pesar del desaire de los poderosos, Andrés Manuel se reunió el pasado 18 de noviembre con sus pares canadiense y norteamericano en Washington.

El itinerario estaría acordado por la Casa Blanca, pero el mexicano, diestro en la polémica y sabedor de que en noviembre de 2022 el partido demócrata del presidente Joe Biden se juega el control de la cámara de senadores, impuso agenda.

Los analistas detractores de las políticas públicas implementadas por AMLO esperaban un llamado de atención por parte de Biden en relación con la iniciativa de reforma eléctrica, cuya discusión pospuso el Congreso federal para el 2022. Pero no lo hubo.

Más más allá del resultado de las conversaciones y los compromisos que asumieron los tres socios del T-MEC, el tabasqueño basó su estrategia en el alto índice de aprobación con que cuenta, no sólo en México, que es por encima del 63 por ciento, sino también por la influencia que pudiese ejercer allá entre los electores de ascendencia mexicana.

Este dato no pasa desapercibido para Biden, por eso no se “dejó caer” contra AMLO.

Comparado con otros mandatarios gringos, incluso Trump, que con su discurso beligerante y antimexicano supo manejar la relación con López Obrador, Joe Biden fue diplomático con el presidente de México.

El presidente norteamericano no quiso arriesgar porque sabe de antemano que Andrés Manuel puede ser factor en una eventual derrota de los demócratas.

Por su parte, los republicanos nadan de muertitos o con moderada presión a temas que le interesan como la reforma eléctrica, la demanda en contra de los fabricantes de armas y la aprobación de la reforma migratoria por el Capitolio.

En este último rubro, AMLO hace carambola de dos bandas porque desafía entrometiéndose en la política interna de los estadounidenses al amenazar con denunciar a los legisladores gabachos que voten contra la propuesta migratoria de Biden, e insinúa apoyo a los demócratas.

El presidente de la república no regresó con las manos vacías de Washington, ya que arrancó el compromiso de implementar el programa “Sembrando Oportunidades” en Centroamérica, con el apoyo de Estados Unidos y Canadá.

El miedo no anda en burro, y no se trata de fuerza bélica sino de votos. Así de simple.

Es cuanto.

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