Opinión

Viva… ¿quién?

Cada gobernante en turno pega el Grito de Independencia como mejor le parece

José Luis García
Analista

lunes, 20 septiembre 2021 | 06:00

Cada gobernante en turno pega el Grito de Independencia como mejor le parece. A pesar de los múltiples intentos por darle uniformidad a esta ceremonia solemne, pareciera como si les dijeran “hágalo como le plazca” y, sin dudarlo, así lo han hecho casi todos en las últimas décadas.

Porque una cosa es que les sugieran “ponle corazón” y otra, muy distinta, “agrégale lo que se te antoje”. La última ceremonia, la del jueves, no fue la excepción. Incluso en algunos países, cónsules o titulares de embajadas se salieron no solamente del protocolo, sino que rayaron en lo absurdo.

No hay un solo mexicano –lo afirmo–, que no estemos orgullosos de nuestro país. Con puntos de vista divergentes, con las opiniones en contra o hasta con las críticas a veces viscerales sobre determinados temas, pero hay un común denominador: amamos a la Patria, así, con mayúsculas.

Y es justo el movimiento de Independencia, el que nos atrapa el corazón. Desde niños, nos enseñaron en la escuela que los símbolos patrios y los héroes mexicanos son la identidad más importante que tenemos como legado.

Por eso cuando escuchamos durante la ceremonia del Grito de Independencia frases que no están en lo que debiera ser un protocolo, como que algo no concuerda, mucho menos, cuando allá en otras naciones, nuestros diplomáticos se enredan en la bandera y gritan cosas que mueven a risa.

Le doy un dato: el 13 de septiembre de 2001, el diputado federal Augusto Gómez Villanueva presentó el proyecto de decreto para que los titulares de Presidencia, estados y municipios siguieran un protocolo en la ceremonia del Grito de Independencia, pero nunca fue aprobado. El documento dice, textualmente: 

“Sinopsis:

     1. Se adicione un artículo 9 bis a esta Ley, detallando el protocolo que deberán seguir los titulares de las administraciones públicas federal, estatal y municipal en la ceremonia de conmemoración del “Grito de Independencia”.

Este proyecto de decreto establecía que los titulares de los tres órdenes de gobierno, debían expresar lo siguiente: “¡Mexicanos! ¡Viva la Independencia Nacional!; ¡Vivan los héroes que nos dieron Patria!; ¡Vivan los héroes que nos dieron libertad!; Viva Hidalgo!; ¡Viva Morelos!; ¡Viva Allende!; ¡Viva la Corregidora!; ¡Viva Aldama! ¡Viva Guerrero! (¡Viva el estado libre de ...!); (¡Viva el municipio de ...!); ¡Viva México!; ¡Viva México!; ¡Viva México!”

Fue turnado a comisión, pero hasta aquí se quedó. Y como no hay un protocolo real, hoy, cuando algunos de nuestros diplomáticos y gobernantes quieren lucirse en estas ceremonias, caen en el ridículo o bien, por tratar de expresar las frases de memoria, las olvidan o no leen bien.

Carlos Lozano de la Torre, siendo gobernador de Aguascalientes, en 2014 dijo “Josefina” en vez de Josefa Ortiz de Domínguez; en 2016, el alcalde de Macuspana, en Tabasco, José Eduardo Rovirosa, se autodesignó héroe, gritando “¡Viva el hombre que por cuarta ocasión en este balcón está dando el Grito de Independencia!”.

En 2018, en su último evento para conmemorar el Grito de Independencia, a Enrique Peña Nieto se le olvidó ondear la bandera y, además, hizo la seña de un corazón formado con sus manos, lo que provocó la burla en redes sociales; antes, en 2011, Felipe Calderón tuvo una luz verde en el rostro y aunque esto escapó de su control, causó risas en todos lados.

Vicente Fox agregó, en la primera celebración que encabezó como presidente de la República, “¡Viva la democracia, la unidad y la paz de los mexicanos… vivan las instituciones!”.

Norma Yudith Marmolejo de la Cruz, alcaldesa de Mapimí, Durango, en 2016, gritó: “¡Viva Doña Josefa María Morelos!”, y luego recitó apellidos, incluso de las calles que recordó de su municipio… ¡Viva Matamoros… viva Jiménez! Y, para rematar, gritó “¡Viva la Virgen de Guadalupe!”.

El jueves pasado, en Estambul, la cónsul de México gritó “¡Viva Miguel Hidalgo… viva la justicia… viva la libertad… viva López Obrador!”. Pero no fueron los únicos, ni han sido y posiblemente no serán los que se salgan del protocolo de esta solemne ceremonia que merece todo el respeto de los mexicanos.

El presidente López Obrador, en la última ceremonia del Grito de Independencia, agregó algunos conceptos: “¡Vivan los héroes anónimos… viva la libertad… viva la justicia… viva la igualdad… viva la democracia… viva la honestidad… viva la soberanía… viva la fraternidad universal… viva el amor al prójimo… vivan las culturas del México prehispánico!”.

Quizá poca gente reparó en la antepenúltima expresión de la arenga, cuando el presidente se refirió una vez más –lo ha hecho desde el inicio de su mandato– a la fraternidad universal. La mayoría de las fuentes indica que la Gran Fraternidad Universal fue fundada por el Dr. Serge Raynaud y realmente se convirtió en una secta religiosa en 1947, después de cruzar por América del Norte hasta culminar en Caracas, Venezuela, donde lo estaba esperando un personaje con el que había mantenido correspondencia: José Manuel Estrada, que se autonombró sacerdote de su propia iglesia.

“Estando ahí, Estrada les había inculcado a los seguidores de su secta la creencia de que un hombre habría de llegar para la transformación del mundo y lo estaba esperando desde hacía diez años. No obstante, el francés fue más allá, pues hasta se creía iluminado, ya que Serge Raynaud aún constituye para sus seguidores el Iluminador universal de una Era, una especie de Mesías esperado entre los judíos. Algunos líderes de la Fraternidad Universal, buscan ser esa especie de Mesías… ¿o acaso alguno de ellos ya se siente el Mesías?. Al tiempo. 

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