Opinión

Violencias vs las mujeres: cuestionamiento a los hombres

La conmemoración de esta fecha se da en medio de la pandemia del Covid-19 y de las dificultades económicas que trae consigo

Víctor M. Quintana S.
Analista

viernes, 27 noviembre 2020 | 06:00

Eso es lo que uno tiene que preguntarse a partir de los datos, denuncias y posturas que los movimientos de mujeres chihuahuenses manifestaron este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres. 

La conmemoración de esta fecha se da en medio de la pandemia del Covid-19 y de las dificultades económicas que trae consigo. Esto ha hecho que los diferentes tipos de violencias contra las mujeres se disparen en el estado y en el país. Según la Lic. Emma Saldaña, directora del Instituto Chihuahuense de las Mujeres, desde que se declaró la pandemia, la violencia contra las mujeres se ha incrementado en un 52 por ciento con relación al mes de marzo y hay semanas en que escala hasta el 222 por ciento. Son las mujeres y las niñas quienes más han sufrido las consecuencias del encierro y de las dificultades económicas. En el rubro “Llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres”, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, coloca a Chihuahua en primer lugar nacional con 38 mil 59 llamadas de enero a septiembre de 2020, de un total de 199 mil 974 para todo el país. 

El feminicidio sigue siendo un terrible azote para México, y no muestra una tendencia a la baja. Según datos del propio Secretariado al 30 del presente año se habían cometido 704 feminicidios, contra 701 perpetrados en los primeros nueve meses de 2019. De esos, 28 ocurrieron en el estado de Chihuahua, lo que ubica en el séptimo lugar nacional. En el estado, Juárez sigue ocupando el primer lugar nacional con 18 feminicidios y la ciudad de Chihuahua, el sexto con ocho mujeres ultimadas por el hecho de ser mujeres. Sin embargo en lo que se refiere a presuntas víctimas mujeres de homicidio doloso, el estado ocupa el segundo lugar nacional con 208 de enero a septiembre de este año, de dos mil 150 víctimas a nivel nacional.

En lo que se refiere a violencia familiar, de enero a septiembre del 2020 Chihuahua tuvo ocho mil 324 delitos, de un total de 163 mil 868, lo que nos ubicó en el quinto lugar nacional. En cuanto a las violaciones, en el estado se cometieron 654 de un total nacional de 12 mil 241 para ubicarnos en cuarto lugar del país. Y en este delito somos el segundo lugar nacional en cuanto a la tasa por 100 mil habitantes. En cuanto a llamadas de emergencia por acoso u hostigamiento sexual, Chihuahua se vuelve a llevar el primer lugar con 905, de un total nacional de seis mil 311.

Puede ser que el ocupar casi en todos los delitos contra las mujeres uno de los primeros lugares nacionales, signifique que en Chihuahua se ha desarrollado una mayor cultura de la denuncia, pero no puede negarse que el terrible mal de las violencias contra las mujeres es uno de los problemas más importantes de nuestro estado.

Las mujeres de Chihuahua han sido aguerridas, valientes, denunciadoras, cuestionadoras, propositivas, incluso iconoclastas. Han demandado, propuesto a los diferentes órdenes y poderes del gobierno, incidido en políticas en leyes, no tanto en presupuestos porque los funcionarios no se dejan, y cuando la desesperación por la negligencia y la burocracia las harta, gritan, se manifiestan, desafían…

Ciertamente los gobiernos no hacen o no hacen lo suficiente de lo que tendrían que hacer para terminar o reducir drásticamente la violencia contra las mujeres. Esta inacción o poca acción gubernamental podrá ser uno de los factores que expliquen que la violencia de género cunda, pero no explica cómo se genera.

Es ahí donde como hombres chihuahuenses debemos cuestionarnos: ¿qué nos sucede como colectivo que hemos llegado a que Chihuahua sea uno de los estados más peligrosos para las mujeres? ¿Qué es lo que ha propiciado que en comparación con los hombres de otros estados tendamos más a emplear las violencias en nuestras relaciones con las mujeres? ¿De dónde hemos aprendido, internalizado esas conductas machistas, patriarcales? ¿En cuáles grupos donde socializamos se favorecen esas actitudes?¿Qué nos impide cambiar dichas actitudes por las de respeto, diálogo y cuidado hacia las mujeres?

Qué bueno que las mujeres chihuahuenses sigan haciendo lo suyo, ahí hay que apoyarlas. Ojalá que los poderes y órdenes de gobierno hagan lo propio con políticas, leyes y sobre todo presupuestos. Pero como hombres no debemos esperar a las acciones de unas y de otros. Debemos actuar. En primer lugar, tenemos que reflexionar con mucha honestidad y preguntarnos: ¿dónde oculto mi machismo? ¿Detrás de qué justificaciones? ¿Cómo, cuándo y contra quiénes lo ejerzo? ¿Cómo lo transmito?

Hace casi 200 años el politólogo francés Alexis de Tocqueville comparaba así la democracia francesa de la norteamericana: si hay un problema colectivo de alcoholismo, los franceses buscan se promulgue una ley prohibiendo el alcohol; los norteamericanos, hacen un juramento colectivo para no beber. Independientemente de que los movimientos de mujeres -y de hombres con ellas- crezcan y se fortalezcan y de que los gobiernos hagan o no hagan, los hombres debemos actuar ya, con o sin presión de las mujeres, con o sin sanciones legales por actuar de manera machista o patriarcal.