Opinión

Violencia: un problema de salud pública

La prevención comunitaria del delito y la violencia no es una tarea fácil

Alejandro Núñez
Catedrático

sábado, 02 octubre 2021 | 06:00

La prevención comunitaria del delito y la violencia no es una tarea fácil, ya que en la práctica agrupa diversas formas de trabajo que incluye gobiernos locales, policías, instituciones de salud, educación, desarrollo urbano y organizaciones de la sociedad civil, bajo el principio de prevenir la violencia y la actividad delincuencial. 

En días pasados nuestra gobernadora Maru Campos dio arranque en nuestra ciudad al Operativo de Proximidad de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, con lo que se reconoce que Juárez necesita mayor atención en materia de seguridad y prevención del delito.

Las recientes transformaciones sociales, políticas y culturales han traído consigo el aumento de la inseguridad y factores como la pobreza y desigualdad socioeconómica, la falta de planificación de una acelerada urbanización, la carencia de empleos, el tráfico y el consumo de drogas, así como el fácil acceso a las armas, redundan en aumentar las posibilidades de conductas violentas que debilitan la convivencia social.

“La prevención es eficaz en comparación con soluciones de justicia penal, que implican mayores recursos económicos”.

Nos encontramos ante un cambio de escenario en cuanto a las formas de pensar y de tratar la inseguridad. El control del delito ya no es responsabilidad exclusiva de los policías, sino que alcanza a otras instituciones públicas, organismos no gubernamentales, la academia (educación), así como a los ciudadanos.

La violencia se debe entender como un problema de salud pública, cuya génesis es multicultural y sobre la cual intervienen una serie de factores de riesgo, lo anterior, de acuerdo con el enfoque epidemiológico de violencia.

Proximidad, vinculación y prevención social son los medios por los cuales se podrá generar la participación de la sociedad en temas de inseguridad y violencia, fomentando la cultura de la denuncia, así como la disminución de la violencia familiar, escolar y comunitaria.

La construcción de alianzas con asociaciones civiles, comunidad, gobiernos y escuelas, constituye una metodología de trabajo que permite entre otras cosas, que no se dupliquen esfuerzos, se aumente la participación de la sociedad y sobre todo, que se sostenga en el tiempo.

De acuerdo a lo manifestado por Nathalie Alvarado, coordinadora del área de Seguridad Ciudadana y Justicia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “nos debemos anticipar al crimen, los datos muestran que, en cualquier ciudad de América Latina y el Caribe, los jóvenes están desproporcionadamente representados entre las víctimas y condenados por la delincuencia”.

Ante este panorama cobra mayor relevancia el cambio de enfoque para atender la problemática de violencia e inseguridad en el estado de Chihuahua y en nuestra ciudad.

Es necesario fortalacer las acciones que deriven en la prevención de la violencia y la delincuencia, generando por un lado interacciones positivas entre los policías y los ciudadanos, así como el desarrollo de acciones comunitarias que fortalezcan los lazos de convivencia entre vecinos y las familias.

En los últimos cinco años, se llevaron a cabo acciones y programas de prevención de la violencia y la delincuencia en nuestra ciudad, pero año tras año se fueron reduciendo los recursos disponibles por parte de las autoridades y el resultado que tenemos es parte de lo que estamos viviendo actualmente; de igual manera, es necesario analizar lo que se llevó a cabo y replantear la estrategia así como analizar los actores involucrados, ya que no se mitigaron los efectos de inseguridad. 

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