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Opinión

¿Violencia o falta de valores?

Día con día cuando leemos o escuchamos las noticias, la mayoría de las veces concluimos que vivimos en un mundo violento

Alejandro Núñez
Catedrático

sábado, 06 agosto 2022 | 06:00

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Día con día cuando leemos o escuchamos las noticias, la mayoría de las veces concluimos que vivimos en un mundo violento. Donde lo mismo es violencia contra la mujer, familiar, feminicidios, homicidio doloso y violencia política.

Hace unos días nuestra querida ciudad volvió a los reflectores nacionales e internacionales por la oleada de hechos violentos perpetrados en contra de la ciudadanía y el comercio, pero ¿de quien es la responsabilidad de la seguridad? La respuesta es: de todos.

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El gobierno a través de las corporaciones policiacas juega un papel fundamental en la atención, sanción de infractores a la ley y procuración de justicia, pero no todo es responsabilidad de las policías. El núcleo familiar y social se encuentra totalmente desgastado, y muy poco se habla sobre eso; la cuestión de violencia e inseguridad se comienza a solapar en muchos casos desde las familias, en donde se permite los miembros desde muy temprana edad el robo, la agresión, la falta de respeto a las figuras de autoridad (Papá y Mamá), violencia intrafamiliar e incluso abuso sexual y psicológico. 

Los últimos hechos registrados de violencia y barbarie en nuestra ciudad solo dan muestra de lo fragmentado que se encuentra el tejido social y la pérdida de valores al interior de las familias; las personas presentadas por las autoridades como presuntos responsables en su mayoría son jóvenes que no llegan a los 25 años de edad.

De acuerdo con el sociólogo Johan Galtung “la violencia directa, física y/o verbal, se haca visible a través del comportamiento. Pero la acción humana no surge de la nada: tiene sus raíces. Dos de ellas son indicativas: la cultura de la violencia y la estructura violenta en si misma por ser demasiado represiva, explotadora o alienante”; lo cual, nos ayuda a comprender que la vivencias contextualizan las emociones y el lenguaje en una cultura y espacio social.

Como miembros de una sociedad debemos tomar la responsabilidad que nos corresponde de este gran problema que a todos nos termina afectando. Se debe volver a priorizar el trabajar la prevención desde el interior de las familias, así como brindar la atención especializada en aquellos casos donde se presente violencia que pueda terminar en una fatalidad.

En el caso de los adolescentes y jóvenes se debe de llevar a cabo la implementación estratégica de manera urgente de programas de prevención integral con acciones que deriven en actividades deportivas, culturales, así como de apoyo para continuar y concluir su educación, para de esta forma, contrarrestar la idolatría que se hace a figuras del crimen organizado por parte de los jóvenes, como respuesta a su necesidad de sentido de pertenencia y reconocimiento.

La falta de valores y principios en la sociedad ha traído consigo el incremento de problemáticas tales como la inseguridad, ya que se ha perdido casi por completo la importancia de la honestidad, responsabilidad, unión en las familias y se han quebrantado los lazos comunitarios. 

También como sociedad, debemos tomar parte de nuestra responsabilidad y aquellos que son padres de familia, analizar profundamente que le están enseñando a sus hijos con respecto a valores y principios.

Es una responsabilidad compartida entre la sociedad y el gobierno, cada cual tiene sus limites y capacidades, analicemos la frase celebre de Karl A. Meninger “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad” 

No todo esta perdido, pero se requiere un trabajo colaborativo de manera urgente y dar respuesta de manera oportuna a esta problemática. 

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