Opinión
OPINIÓN

Viene amarillo matizado

El secretario de Salud, Eduardo Fernández Herrera y el jefe del gabinete estatal, Jesús Mesta Fitzmaurice, por alguna razón comenzaron a generar altas expectativas de una reapertura mayor de actividades en medio de la pandemia

LA COLUMNA
de El Diario

viernes, 08 enero 2021 | 06:00

-Viene amarillo matizado

-Ronchitas del CCE a Delgado y Loera

-La hija con Madero y el papá con Maru

-Marco Quezada desde la catacumba corralista

El secretario de Salud, Eduardo Fernández Herrera y el jefe del gabinete estatal, Jesús Mesta Fitzmaurice, por alguna razón comenzaron a generar altas expectativas de una reapertura mayor de actividades en medio de la pandemia.

Ayer durante el día ambos funcionarios se reunieron con integrantes de un informal “Comité Covid” para analizar el impacto que tendría la transición del naranja matizado actual a un amarrillo con restricciones. Sería un paso pequeño entre la amplia gama de colores que de forma arbitraria aplica el Gobierno del Estado.

El color amarillo, de acuerdo a las disposiciones publicadas en el Periódico Oficial del Estado, incrementaría del 50 al 80 por ciento los aforos en las empresas consideradas “nuevas esenciales”; del 30 al 60 por ciento las no esenciales; y del 50 al 80 por ciento los restaurantes y otros negocios.

También entrarían ya en funcionamiento centros nocturnos, bares, salones de eventos, gimnasios y demás a cuando menos un 30 por ciento.

En el gremio médico, sin embargo, el entusiasmo oficial por una reapertura se ha tomado con reservas porque los indicadores de la ocupación hospitalaria, letalidad, niveles de contagio y otros siguen siendo confusos. A juicio de los doctores más reservados la pandemia no marca una tendencia a la baja como para un cambio de color que fácilmente podría interpretarse como verde.

En fin, será el fin de semana cuando el fantasmal Consejo Estatal de Salud, -en realidad básicamente Javier Corral-, tome una decisión.

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Fue un encuentro muy respetuoso “pero firme” el sostenido ayer entre empresarios diversos y líderes de las cámaras que integran el Consejo Coordinador Empresarial con el presidente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, y el precandidato a gobernador, Juan Carlos Loera de la Rosa.

La reunión fue privada en las oficinas de Index, pero trascendió que algunos hombres de negocios encabezados por Eduardo Ramos Morán le llamaron al pan, pan, y al vino, vino. Respetuosos pero con esa franqueza que provoca ronchas y una que otra ampolla.

Pidieron a la comitiva política ser portadora de algunos mensajes hacia la Presidencia de la República relacionados a los asuntos que “no están funcionando adecuadamente”.

La generalidad de los empresarios no son evasores y por lo tanto la Cuarta Transformación no debe seguir haciendo señalamientos en los que meta a todos en la misma canasta, exigieron.

En el tema de la corrupción solicitaron “atentamente” que sea abordado en todas direcciones. Bien que hayan sido llamados a cuentas Lozoya, Robles y otros pero las investigaciones deben ser ampliadas hacia todos los rumbos.

Mario Delgado asumió la defensa del Gobierno federal y aseguró que ha habido respeto. Prometió que entregará los mensajes en las áreas respectivas.

La clase empresarial juarense arrancó así una dinámica de encuentros que contempla a todos los partidos políticos y sus respectivos abanderados a los principales cargos de elección.

Loera se mostró sonriente con sus paisanos. Juárez es acaso la principal plaza electoral de Morena, solo compartida con el independiente Armando Cabada, aliado de los guindas.

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El activismo político de la secretaria de la Función Pública, Mónica Vargas Ruiz, ha sido evidente a favor del precandidato Gustavo Madero. En sus redes alterna los boletines estatales del supuesto combate a la corrupción del gobierno corralista y la promoción a su compañero panista.

Las imágenes tomadas de su muro de Facebook (algunas en la versión digital de La Columna) dan clara muestra de ello. No representan irregularidad alguna, al menos no en el terreno de lo jurídico si nadie lo denuncia, pero sí ilustran la cargada a favor del senador con licencia de parte de la estructura estatal.

Ha ido más allá la funcionaria estatal que tiene bajo sus manos centenares de procesos acelerados contra el duartismo y otros tantos ralentizados contra la administración de la que ella misma forma parte.

A principios de la semana fue notable que hizo el uno-dos con el equipo de Madero Muñoz, al dar a conocer un refrito de la llamada “Operación Justicia”, que luego retomó el precandidato panista para ofrecer la continuidad, al menos en esta materia, de lo que ha hecho el corralismo.

Fuera de cualquier cuestionamiento político, lo que destacan los panistas sobre la secretaria corralista es cómo las pasiones partidistas afectan incluso las relaciones familiares.

Resulta que el padre de la funcionaria es Martín Vargas Téllez, uno de los santones panistas que ya están más allá del bien y del mal, era consejero de Javier Corral hasta hace poco y, como muchos, terminó por tronar con el gobernador a causa de sus conocidas obsesiones.

El papá de Vargas Ruiz es, curiosamente, uno de los principales impulsores del proyecto de María Eugenia Campos. Es uno de los tantos que infructuosamente han tratado de convencer a Corral de cesar los ataques y la persecución política contra la alcaldesa con licencia.

Abiertamente le ha pedido, como tantos también, que saque las manos del proceso panista, tentación a la que no ha cedido el mandatario.

Es curioso cómo las pasiones, y los intereses por supuesto, llegan a ese nivel familiar cuando la hija está con un aspirante y el papá con la otra.

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Desde lo más profundo de las tenebras corralistas han venido preparando al polémico expriista y exprecandidato a gobernador, Marco Adán Quezada, para perfilarlo como candidato de Morena a la presidencia municipal de Chihuahua.

Sin duda puede tener el rumor mucho de verdad. Javier Corral ha venido siguiendo aquel idéntico camino de César Duarte por controlar candidaturas al interior de su partido pero también hacia el exterior.

Anda como loquito para dejar a gente de su confianza en la gubernatura, en las alcaldías de Juárez, Chihuahua y las diputaciones locales.

Hasta el momento solo ha conseguido sacudirse a su incómodo compadre Cruz Pérez Cuéllar como pretendiente moreno a la gubernatura, pero más por la guerra interna en ese partido que por resultado de su guerra contra el senador.

Para la alcaldía de Juárez no se nota fortaleza que lo lleve a imponer candidato ni de Morena ni por lo pronto del PAN, menos ahora que los guindas perfilan a Gabriel Flores Viramontes, un expriista bien posicionado que no guarda relación alguna con el inepto corralismo.

Resta entonces la distante posibilidad que pegue el chicle en Chihuahua, ya sea con Quezada por Morena o el diputado federal, Miguel Riggs, por Acción Nacional.

Son aparentemente conocidas las terapias retóricas que Corral recibe cada vez con mayor frecuencia de Quezada como para haberlo disuadido a su favor al grado de entablar un acuerdo político-electoral.

Marco Adán ya fue alcalde de Chihuahua justo por las siglas del Revolucionario Institucional pero bajo el padrinazgo de los exgobernadores Reyes y Fernando Baeza.

Entró en conflicto con ellos, pasó temporalmente a manos del independiente Armando Cabada, pero ahora anda tras ese otro proyecto de viabilidad solo religiosa, por algún milagro.

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El PAN se encamina a usar la tristemente célebre encuesta como vía para designar a sus candidatos a alcaldes, diputados, síndicos. Así lo anunciaron a los panistas juarenses, dirigentes nacionales y estatales, en reunión Zoom de hace unos días.

El primero en oponerse a semejante método, y de manera enfática y hasta molesto, fue el consejero jurídico del Gobierno estatal, Jorge Espinoza, el mismo que ha venido preparando el terreno para conseguir justamente la nominación a alcalde por la vía de la elección militante interna.

Trascendió de inmediato que Espinoza se retiraría de la contienda en automático frente al método anunciado, pero ayer aclaró a sus allegados que no; les aseguró que seguirá en el juego hasta que caiga el último out.

A ver si es cierto porque aun sus coequiperos en Juárez ya lo consideran fuera de la competencia. Se siguen manejando los nombres del pastor Murguía y con mayor énfasis el del fiscal, César Peniche. Del fiscal de la Zona Norte, Jorge Nava, ya no se dice nada al respecto, ni siquiera para una regiduría. En Acción Nacional aseguran que le dio frío seguir en el tentadero.