Opinión
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Video: Hay dinero para viajes, no para tapar goteras

Es en verdad una auténtica lástima observar en los videos los chorros de agua bajando piso tras piso hasta anegar el estacionamiento del Centro Cultural Paso del Norte

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 11 diciembre 2019 | 06:00

• Hay dinero para viajes, no para tapar goteras

• El mitinero de García Luna fue Javier Corral

• Otro culiacanazo en la Sierra el fin de semana

• Ni Elizondo halla recursos del plan de inversión

Es en verdad una auténtica lástima observar en los videos (uno de ellos en la versión digital de La Columna) los chorros de agua bajando piso tras piso hasta anegar el estacionamiento del Centro Cultural Paso del Norte.

Esa instalación representa uno de los pocos espacios culturales de la ciudad con características de gran calidad. Bien merecido para los juarenses que aportan miles de millones en impuestos. Sin regateos podemos recordar que su construcción se debió al exgobernador José Reyes Baeza.

Tras casi 12 años de uso sigue siendo administrado por el Gobierno del Estado, específicamente por su Secretaría de Cultura. A su actual administración (más de tres años ya) debemos el tremendo descuido y negligencia.

No son goteras, son chorros de agua los que observamos en las imágenes. Por supuesto no hubo ninguna explicación ni de la jefa de Cultura en la ciudad, Austria Galindo, ni de su superior, la secretaria Concepción “Concha” Landa.

Es evidente el deterioro del edificio no sólo en la falta oportuna de impermeabilización sino en el mantenimiento general. Poco a poco la negligencia se va convirtiendo en ruinas.

Contrasta el abandono hacia el edificio con la vida de millonetas que se dan las autoridades de Cultura. Eso es lo que mueve a coraje e indignación. Nomás hay dinero, y mucho, para viajes de Austria a Nueva York, o viáticos de Landa a muchísimas partes del mundo: España, Inglaterra, Francia, otros países de Europa, decenas de viajes por todo México... renta de aviones privados.

Innumerables noticias hemos presentado en El Diario de comprobado despilfarro y variados casos de corrupción acontecidos en Cultura a lo largo de los últimos tres años y fracción de régimen corralista. Ni una hoja ha movido el gobernador para cambiar ahí las cosas.

Es tal el libertinaje que inclusive Austria promueve reconocimientos como el que será entregado este día a su papá, Edeberto Galindo; o la aportación que el 19 de noviembre obsequió “Concha” Landa a David Lauer, marido nada menos que de la secretaria de Asuntos Indígenas, María Teresa Guerrero Olivas. Ni modo que no hubiera mano negra. (Foto de la entrega en versión digital).

Para todo eso hay tiempo y dinero, no para los aspectos sustanciales de la cultura en la entidad, no para una buena enchapopotada al Centro Cultural que con grandes esfuerzos venía adquiriendo reputación como emblema de la ciudad. Ahora no da ni para villancicos...

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Ni cómo zafarse el gobernador, Javier Corral Jurado, de la tremenda influencia que ejerció como diputado federal y después como senador de la República en la defensa del exsecretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, detenido el lunes en Dallas, Texas, por supuesta protección al Cártel de Sinaloa a cambio de “sobornos multimillonarios”.

García Luna fue el secretario, digamos favorito, del expresidente Felipe Calderón (sexenio 2006-2012). Tercamente lo mantuvo en su cargo a pesar de que su corrupción era conocida por todos los rincones de la República Mexicana y el orbe.

Diversos y disímbolos sectores de la sociedad mexicana, aun aquellos cercanos al régimen panista que encabezó Felipe Calderón, sugirieron cambios radicales en materia de seguridad pública frente a la fuerza extraordinaria de la delincuencia organizada y los cientos de miles de personas asesinadas como consecuencia en ese período. Fue la llamada guerra contra el narcotráfico, que nadie la creía como tal.

Entre 1997 y 2010 era diputado federal Javier Corral. Al terminar su administración Calderón, brincó el hoy gobernador al Senado de la República, gracias a una resolución del Tribunal Electoral federal.

Era el legislador uno de los más vehementes defensores de García Luna en el Congreso de la Unión y de las políticas de seguridad emprendidas por su compañero de partido, Calderón Hinojosa.

El 24 de septiembre del 2009 compareció el ahora detenido en la Cámara de Diputados.

El incorregible diputado del PT, José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, dijo: “puedo subir a tribuna a sostener que García Luna es un asesino y se lo estoy diciendo en su cara, así es que no hay ningún acto de cobardía; se lo sostengo con elementos, con pruebas y con argumentos y se lo estoy diciendo de frente. No es ningún acto de cobardía”.

Noroña hacía segunda a los legisladores del PRI que habían iniciado el debate contra Calderón y los diputados del PAN. 

La enjundia de Corral a favor de su entonces presidente y de García Luna era en los siguientes términos:

“Tienen (los priistas) una historia de vinculación y de complicidad con las mafias del narcotráfico, en los más altos niveles de la política, que no les permite venir aquí a dar clases de moral, de derecho ni de pureza política. Se necesita realmente cinismo político para venir aquí a tratar de dar lecciones sobre el combate al narcotráfico.

“Si algún presidente de la República, y eso no se lo pueden negar ni sus adversarios, ha dado la batalla frontal al narcotráfico, es Felipe Calderón; quien ha venido a poner remedio a las complicidades del poder político que generó la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari, hijo predilecto del PRI, hoy más vivo que nunca en su operación política en esta misma Cámara”.

“No, señores. No les permite su pasado venir a tratar aquí de insultar, de dar clases de derecho, de moral. Están batidos...”.

Con esas manos a la lumbre defendía el gobernador al hoy detenido, padrino nada más y nada menos que del actual jefe de la Policía en el Estado, Óscar Aparicio Avendaño, sospechosamente protegido también férreamente por Corral Jurado.

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Con más impotencia de la acostumbrada, pobladores de los límites de Madera y Sonora han sido testigos de cómo ya cundió el mal ejemplo del “culiacanazo”, en esta perdida región donde el único gobierno es el del crimen.

Fue el fin de semana el último caso en que un detenido, identificado como mando medio de una célula delincuencial, debió ser liberado mucho antes de ser consignado al Ministerio Público. 

La razón: los compañeros del hombre rodearon a la patrulla militar que lo llevaba preso, la cual recibió instrucciones de soltarlo luego de unos cuantos minutos de negociaciones.

Las unidades se identificaban como parte de la Marina, pero días antes en las rancherías aledañas a la Mina de Dolores habían andado otros vehículos del Ejército y los tripulantes, como soldados comunes, vestían uniformes con leyendas de la Guardia Nacional. Total que con esas confusiones era imposible identificar a qué fuerza pertenecían.

El caso es que la noticia de la detención de un lugarteniente del Cártel de Sinaloa corrió rápido por la región la mañana del sábado. Horas después lo vieron libre de nuevo en su camionetón repleto de hombres armados que lo cuidan comúnmente.

Resulta que cuando lo llevaban preso a bordo de una unidad militar escoltada por otras cuatro, con sus correspondientes soldados armados, la gente del detenido alcanzó y cercó a los uniformados. Estaban parejos entre un bando y otro, pero la instrucción de los militares desde hace meses había sido dejar los balazos como último recurso.

El jefe de la unidad militar –le decían “Capi” nada más– quiso batirse en el lugar, pero después de intercambiar amenazas y mentadas con los delincuentes, consultó vía radio satelital y lo instruyeron a liberar al detenido. Cada grupo tomó un camino diferente, ni un solo tiro, ni una gota de sangre.

En la lejana serranía no saben qué es peor, si los “topones” constantes con tres, cinco, diez muertos o la decisión de dejar actuar al crimen a sus anchas, en el afán por pacificar al país que también significa doblegarse ante la delincuencia.

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Si hoy llega nervioso el secretario de Obras Públicas, Gustavo Elizondo, a su comparecencia ante la Comisión de Presupuesto del Congreso del Estado, será por el reborujo que se le hizo los últimos dos días que pasó encerrado en su oficina tratando de entender el plan de gasto del año próximo.

El reputado juarense como corrupto puso a su equipo a sacar los números finos del Presupuesto de Egresos y lo correspondiente que habrá de ejercer la dependencia, a fin de presentar a los diputados un programa general y metas específicas de las inversiones en cartera.

Han tenido tal desorden en el ramo que hace unos días anunció Elizondo el ejercicio de “más de mil 220 millones de pesos” en 2020, un 18 por ciento más que lo ejercido en este año. Lo cierto es que dispondrá de mil 376 millones de pesos, contra mil 165 millones de 2019, que la verdad poco se ven reflejados en obras en la entidad.

Lo que hasta ayer estaba en duda era cómo explicar ya no los 19 mil millones de pesos que presumió su jefe el gobernador del imaginario plan de inversión que anunció hace meses, sino los seis mil millones de pesos para Juárez en obras de infraestructura.

Ni Elizondo ni su gente podían sacar los números que se acercaran a lo presumido, más que con promesas de que serán proyectos bianuales con dotación de recursos garantizada.

Si ni adentro de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas –que además de su gasto gestiona y dirige inversiones de otras dependencias– se convencían de su propio presupuesto, difícilmente van a aclarar las dudas de los legisladores.