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Opinión

OPINIÓN

Video: Borracho y loco al volante

Seguramente los norteamericanos creyeron que se trató de un mero accidente quizá, eso sí, ocasionado por exceso de velocidad

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 19 julio 2022 | 06:00

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-Borracho y loco al volante

-Los Chihuahuas pierden con Corral en graderío

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--Marcha de batas blancas por Masiel y Erick

-Hablan de un flaco caballo negro en Morena

El chofer de la rutera que literalmente salió volando ayer del Juan Pablo II para incrustarse en el afortunadamente seco cauce del Río Bravo no solamente expuso la vida de unos 50 trabajadores sino la estabilidad económica y emocional de sus hijos, hijas, padres, amigos...de sus familias. 26 de los 50 resultaron con lesiones de menores a graves.

Las fotografías del hecho (algunas de ellas en versión digital de La Columna) dan cuenta de policías fronterizos de los Estados Unidos, ubicados en sus patrullas a solo unos pasos de donde cayó el armatoste.  

Seguramente los norteamericanos creyeron que se trató de un mero accidente quizá, eso sí, ocasionado por exceso de velocidad, pero no deben haber imaginado todo el surrealismo típico solo en la anarquía, la desorganización y sin duda en la corrupción.

Lo resumimos en unas cuantas líneas que estremecen de indignación, de coraje y hasta de terror porque cualquiera de los trabajadores que apenas se dirigían a una maquila a eso de las seis de la mañana pudo ser la hija, la mamá y/o el papá de cualquier juarense:

La rutera iba conducida por un chofer alcoholizado (en lunes, como muy vulgarmente se dice: “credo.- entre crudo y pedo”); tenía prisa, pues iba a 100 kilómetros por hora, según los primeros dictámenes de Vialidad; el camión no portaba placas y su número económico es clonado, corresponde a otro camión. Obvio, se trata de un autobús chueco y evidentemente viejo.

Todas las agravantes inimaginables para los observadores policías desde El Paso aun tratándose de un país “en desarrollo” como México.

Justo del tema de ese tipo de transporte –el especial y el urbano- hablamos el domingo en este espacio frente a la aprobación por el Congreso del Estado de la nueva ley en la materia que, irónicamente, entró ayer en vigor unas cuatro horas después del infortunado accidente que pudo ser fatal.

Urge que la autoridad correspondiente ponga orden en ese mundo de impunidad representada en las más de cinco mil ruteras que circulan en la ciudad. Por muy lamentable, el accidente de ayer, no puede ser mejor señal; otras señal.

***

En el estadio de Los Chihuahuas de beis, en El Paso, hizo buena el domingo Javier Corral la respuesta que dio hace días al periodista Fernando del Collado cuando éste le preguntó si se está quedando solo.

“Cuando dejas el poder, conoces un poco más la condición humana y por supuesto que se aflojan las lealtades y las solidaridades”, contestó.

Corral subió a sus redes fotos con algunos asistentes al encuentro pero en compañía personal únicamente de su escolta, “El Capi”, Juan Manuel Escamilla, colocado en las gradas a su derecha.

Corral vistió una playera del equipo de casa, gorra igual, lentes de casi fondo de botella y una cadena colgada al cuello con lo que parece una argolla. Avejentado el rostro y cuello.

Muy lejos el exgobernador de sus desplantes en eventos similares cuando tenía todo el poder y era recibido con su séquito no en el graderío sino en palcos exclusivos y con toda la beberecua a cargo “de la casa”.

Siempre se hacía acompañar de varios funcionarios de su gabinete; de su hermana la exvicegobernadora, Leticia Corral; de su regidor prestanombres, Enrique “Quique” Torres, de otros regidores y hasta algún que otro empresario.

Hoy que deben pagar entradas y bebidas, y políticamente su presencia, ni las moscas se le paran. Escamilla sigue nomás porque recibe sueldo.  Es “la condición humana”.

Para redondear el mal momento, Corral le llevó a los Chihuahuas la mala suerte. Perdieron siete carreras a cuatro contra los Round Rock, y con ellos perdieron también la racha de tres triunfos seguidos que llevaban.

Por mera casualidad encontramos ayer la captura de pantalla de un comentario que hizo hace tiempo la regidora ¿excorralista?, Amparo Beltrán, en una foto donde aparecen ella, y Corral abrazando a su prestanombres “Quique”:

“En el invierno, el lobo solitario muere. La manada sobrevive” (sic).

***

No es novedad la exigencia de justicia de los médicos, activos o pasantes, por incontables violaciones a sus garantías que se cometen tanto por la delincuencia como por los propios órganos oficiales del estado que luego de darles estudios los contratan como profesionales de la salud.

Ante los recientes asesinatos de Masiel Mexia y Erick Andrade, ocurridos, respectivamente, en San Juanito, Chihuahua, y El Salto, Durango, hoy los aspirantes al ejercicio profesional de la medicina habrán de marchar para exigir que se acaben las plazas de alto riesgo que deben cubrir como parte de su servicio social.

La protesta de los médicos chihuahuenses será por la columna vertebral de la capital a partir de las nueve de la mañana; recorrerán de la glorieta de la División del Norte hasta el Palacio de Gobierno, acompañados de doctores en activo y familiares que respaldan su petición.

La marcha pacífica “en memoria de tantos compañeros que se han quedado en el camino”, según reza la invitación, tiene dedicatorias muy específicas a los titulares del IMSS, de la Secretaría de Salud y de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Son dichas autoridades las que determinan a dónde enviar a cada estudiante que ha terminado su formación en aulas, pero desde hace años han olvidado que dicha decisión ya no puede hacerse bajo los tradicionales criterios médicos y sociales, totalmente rebasados.

Ahora hay otros criterios a tomar en cuenta, como quién gobierna en realidad cada plaza de peligro a donde son enviados los jóvenes doctores en construcción; quién manda en cada lugar es una pregunta poco fácil de responder, porque no son los alcaldes, los policías, los funcionarios públicos en turno, sino la delincuencia en amplias zonas del territorio.

***

En la contienda por la dirigencia estatal de Morena, que comenzó esta semana cerrándose entre los equipos de Omar Holguín y Ulises García, ha empezado a hablarse de un caballo negro que podría rebasar a los dos aspirantes mejor posicionados.

El par de jugadores más fuertes, que como todo mundo sabe responden a los intereses del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y del superdelegado Juan Carlos Loera, intensificaron su trabajo en tierra para aceitar sus estructuras y preparar la movilización con miras a la elección de los 90 consejeros estatales.

Pero la ambición centralista ha permeado en el partido que dirige el profesor Martín Chaparro. Hay también jugada desde la capital del país para meter a un tercero presumiblemente bien posicionado en Chihuahua, con el fin de apuntalar al partido dentro del proyecto nacional de continuidad de la 4T.

A los equipos de Holguín-Cruz y García-Loera comenzaron a enviarse mensajes de una tercera vía que habría de favorecer a Pedro Torres, exdiputado de Morena, exfuncionario federal y ahora asesor legislativo de cajón, que no está bien con ninguno de los grupos, pero es visto como capaz de interactuar con ambos.

Ese sería el caballo negro para la dirigencia morenista; para unos es un corcel y para otros un jamelgo, pero el caso es que su nombre, hasta ahora fuera de las menciones, ha comenzado a manejarse a los otros equipos como una posibilidad en el proceso del muy necesario relevo.

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