Opinión

Verdad y tolerancia

Un tema de actualidad, en que pensé, es el tema de la tolerancia. B. XVI escribió, tal vez la que sea su última obra mayor, Verdad y Tolerancia, (Verlang Herder 2003)

Hesiquio Trevizo
Presbítero

domingo, 26 septiembre 2021 | 06:00

“Fiat véritas et

péreat mundus.”

St. Agustín

El encrespado mundo de la noticia, -y hay de todos colores, formas y gustos; y son tantos, muchos, tal vez demasiados; de Chumel Torres a López Dóriga-, digo que ese encrespado mundo puede mantenernos en la superficie del acontecer por la abundancia y la velocidad. La noticia es común y con ella cada uno hace lo que le parezca mejor y ese oleaje determina la charla de cada día y cada reunión y nuestro estado de ánimo. No hay tiempo para pensar. Así el fondo del acontecer, las fuerzas actuantes, las intenciones últimas, ocultas, los ríos subterráneos, quedan en la oscuridad. Pemex adeuda más de 53.802 millones de pesos a proveedores y contratistas. Pese a las recientes inyecciones de capital por parte del Gobierno, la petrolera estatal aún suma millonarios adeudos con empresas proveedoras de servicios. Bueno, ¿qué más da?

Cada seis años hay que reinventar el país, escribe Valeria Moy. En México se tira el dinero como si este abundara. Se hacen trenes que no están conectados a redes ferroviarias, refinerías sin sentido y aeropuertos que no incrementan la capacidad de vuelos del país. Los médicos cubanos pagados a precio de oro. Pero no pasa nada.

Que el Gobierno de López Obrador haga la mayor compra de reservas internacionales al Banco de México en 13 años: 7.021 millones que, se piensa, servirán para pagar la deuda de Pemex, aunque Hacienda no ha dado detalles sobre su uso; bueno, ya estuvo y qué. (El País). Que vimos el desfile militar más largo, al estilo de Corea del Norte o del Kremlin, o en China, con la augusta presencia del dictador y represor cubano, no pasa nada. ¿Por qué los países exhiben esa fuerza, ese armamentismo? ¿Algo disuasivo o algo amenazante? ¿Cuál es el coste real de todo ello? Ese despliegue de fuerza amenazante en un país pobre y sin enemigo (exterior) al frente, ¿tiene sentido? La violencia interna es escalofriante por la cantidad y la calidad, ¿de qué sirve todo? ¿Cuál es en el fondo de todo ello? ¿Qué se busca? ¿Cuál el mensaje? Y abatido, pues, por el vaivén de las olas, acordéme de las letrillas de Góngora, y buscando descanso para el espíritu, díjeme:

Traten otros del gobierno

del mundo y sus monarquías,

mientras gobiernan mis días

mantequillas y pan tierno;

y las mañanas de invierno

 naranjada y aguardiente,

 y ríase la gente.

 Coma en dorada vajilla

 el Príncipe mil cuidados

 como píldoras dorados,

 que yo en mi pobre mesilla

 quiero más una morcilla

 que en el asador reviente,

 y ríase la gente.

 Cuando cubra las montañas

 de blanca nieve el enero,

 tenga yo lleno el brasero

 de bellotas y castañas,

 y quien las dulces patrañas

 del Rey que rabió me cuente,

 y ríase la gente.

Sin embargo, esa dulce placidez, esa descansada vida que “huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo ha sido”, no es posible siempre, aunque el alma busque, terca, remansos de paz para resarcirse de la erosión que deja el tráfago de cada día; digo, pues, que no obstante todo ello, tomaré de nuevo las armas, según decía don Quijote. Terco que es uno. 

Un tema de actualidad, en que pensé, es el tema de la tolerancia. B. XVI escribió, tal vez la que sea su última obra mayor, Verdad y Tolerancia, (Verlang Herder 2003), tema que se reflejó a lo largo de su ministerio papal. Se trata de un problema muy actual, de ninguna manera fácil, y que debemos afrontar. Nuestra sociedad, nosotros somos muy tolerantes, según creo, Pensemos, no solo en la despenalización de aborto, sino en el intento de suprimir la “objeción de conciencia”. No solo debo matar, sino que no puedo negarme a hacerlo. Recordamos lo que tanto impresionó a Arentd. ¿De dónde saca un tribunal tal facultad? En la conciencia están solos Dios y el hombre. Dos obras son indispensables para abordar estos temas con seriedad: el discurso de B. XVI en el Reichstag, Berlín el 22.08.2011 y, antes, el debate Habermas y Ratzinger en mayo del 2008. 

J. Habermas y J. Ratzinger, sostuvieron un debate titulado, “un debate para el siglo XXI”. “Las bases prepolíticas del estado laico”.  El diálogo entre la “razón secular” y la “razón teológica”. Habermas y el cardenal Ratzinger sostubieron un diálogo durante años desde distintas orillas de la racionalidad. Ambos han hablado sobre la razón moderna y la necesidad de ampliar los estrechos límites en que esta se ha movido durante un largo tiempo, llegando incluso a crear “sueños” que han devenido en auténticos “monstruos”. Debe haber pues un diálogo entre “razón secular” y “razón teológica” que llegue a una apertura de la razón moderna hacia regiones distintas de la existencia humana. Este acuerdo llega sin embargo a tener un relativo consenso entre ambos autores, que resulta significativo a la vez que esperanzador con vistas al tercer milenio. La fe necesita de la razón y la razón de la fe.

El discurso de B.XVI en el Reichstag recoge inevitablemente el tema de este debate. “Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra él; cómo se pisoteó el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y llevarlo hasta el borde del abismo”. Y ¿qué derecho más fundamental que el derecho a la vida? ¿Qué humano tiene derecho a destruir la vida humana, la vida de los inocentes? Este sí es el silencio de los inocentes. Añade el papa: “Para gran parte de la materia que se ha de regular jurídicamente, el criterio de la mayoría puede ser un criterio suficiente. Pero es evidente que, en las cuestiones fundamentales del derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad, el principio de la mayoría no basta: en el proceso de formación del derecho, una persona responsable debe buscar los criterios de su orientación”. En este momento, cuando la ciencia puede lograr lo fantástico, es bueno escuchar: “El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo. Se puede manipular a sí mismo. Puede, por decirlo así, hacer seres humanos y privar de su humanidad a otros seres humanos. ¿Cómo podemos reconocer lo que es justo? ¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho solo aparente?”. 

La tolerancia, pues, no es un valor absoluto, más bien es un valor que ha de medirse por la verdad. La tesis del Papa es tan simple como esto: ¿Podemos conocer la verdad? Si podemos conocerla, ¿debemos ocultarla en nombre de la tolerancia? El Cardenal Ratzinger, trata el problema de la verdad, de la tolerancia, de la religión y la cultura en el mundo moderno. (Glaube, Wahrheit Toleranz. Das Chistentum und die Weltreligionem).

La verdad es la que nos hace libres, la que nos salva, dice Jesús; de ahí brota la frase de Agustín: Hágase la verdad y perezca el mundo, sabiendo que la única forma de que el mundo se salve es la verdad. B. XVI ha denunciado suficientemente el relativismo de nuestro tiempo, la permisividad la indisciplina de nuestro  hoy. De tal manera pues, que, la tolerancia no puede ser erigida como un valor absoluto. 

Si vamos a hablar sobre el tema del aborto y aducir como fundamento la tolerancia, la inclusión, la libertad, etc., antes, estos conceptos ha de medirse con la verdad y con la Verdad. 

Así, pues, la velocidad y abundancia de la noticia, nos deja en la superficie de la realidad. De la verdad.

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