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Opinión

Urgente valorar infraestructura de presas para evitar daños mayores

Al observar la capacidad que han ganado las presas en el estado de Chihuahua, es urgente que se les realice una inspección técnica, en calidad de urgente, esto con la finalidad de prevenir riesgos de colapso

Omar Bazán
Analista

sábado, 10 septiembre 2022 | 06:00

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Al observar la capacidad que han ganado las presas en el estado de Chihuahua, es urgente que se les realice una inspección técnica, en calidad de urgente, esto con la finalidad de prevenir riesgos de colapso.

Lo anterior ante las copiosas precipitaciones presentadas durante las últimas tres semanas y teniendo en cuenta que están en sus máximos niveles. 

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La inspección técnica debe correr a cargo de la Comisión Nacional del Agua, y de manera primordial a la presa Luis L. León (El Granero) en el municipio de Aldama, a la presa Francisco I. Madero (Las Vírgenes) en el municipio de Rosales y la presa La Boquilla (Lago Toronto) en el municipio de San Francisco de Conchos.

En días pasados presenté una iniciativa para que se ejecuten estas revisiones, y a la par se emita el dictamen técnico correspondiente.

En el último par de años, Chihuahua vivió una de las sequías más cruentas de las que se tenga memoria, llegando a su pico de gravedad o extremidad en la mitad de este año 2022. 

Durante la segunda semana de julio, la falta de lluvia en las distintas regiones del estado provocó que la sequía se extendiera por 64 de los 67 municipios de la entidad. Incluso los municipios que no registraban sequía o sequía extrema, presentaban un clima “anormalmente seco”, debido a la gravedad de la situación.

Producto de la misma sequía, evidentemente los cuerpos de agua presentaron un decremento peligroso en sus niveles, llegando a encontrarse en niveles mínimos para su correcta operación y funcionalidad, como fue el caso de la mayor parte de las represas estatales, situación incremento el peligro de perder los cultivos de todo el año, afectó el hato ganadero estatal y puso en riesgo economías familiares, así como al resto de familias que dependen directamente de estos cuerpos de agua.

Cuando la sequía se prolonga en cuerpos de agua como las represas y ríos, el fondo empieza a asentar los sedimentos que estos contienen, reduciendo así la capacidad de almacenamiento y tránsito del vital líquido, además de afectar a la seguridad de las represas y reduce la producción, la capacidad de envío y la capacidad de atenuación de caudales de energía. 

Esto aumenta las cargas en la represa y en las compuertas, daña los equipos mecánicos y provoca una gran variedad de impactos ambientales, sin mencionar la reducción de agua para consumo humano.

Llegando a niveles mínimos para su operación, las represas en Chihuahua acumularon un gran porcentaje de sedimentación, que además del almacenamiento, pueden llegar a afectar su correcto funcionamiento y operatividad cuando llegan a captar más agua y se abren válvulas, debido a la abrasión que produce una gran cantidad de sedimentos fluyendo a grandes velocidades debido a la corriente del agua, llegando a generar incluso el agrietamiento de diferentes componentes de la represa por la arena y el limo transportados por el agua, reduciendo considerablemente su eficiencia y generando en ocasiones reparaciones sumamente costosas.

La cantidad de sedimento transportado a un embalse es máxima durante las inundaciones. Durante y después de una tormenta particularmente violenta, un río puede transportar tanto sedimento como lo haría en varios años normales. Los deslizamientos de tierra causados por la sequía al momento de entrar en contacto con grandes cantidades de agua, también pueden tener un efecto dramático e impredecible en la sedimentación del yacimiento. 

Del mismo modo, a mayor sedimentación transportada por los ríos hacia las represas, igualmente será la cantidad que haya que desechar por las válvulas.

No podemos dejar de lado, además, que abrir las válvulas de las represas en este momento, podría traer, además de todo lo antes mencionado, un gran número de inundaciones tanto de comunidades como de campos agrícolas y sembradíos, generando una afectación significativa a la economía chihuahuense, pues como sabemos, la agricultura y la ganadería son ejes fundamentales y en ocasiones incluso parte del estilo de vida de los chihuahuenses que habitan en zonas rurales.

Es importante resaltar, que durante el prolongado periodo de sequía que se vivió, las cortinas de las presas y su infraestructura en general se ven expuestas a la constante erosión y degradación de los fenómenos climatológicos, que gradualmente puede llegan a generar filtraciones y subpresiones, una operación deficiente y eventualidades mayores. 

Pese a que la probabilidad de falla de una presa es muy baja desde el punto de vista estadístico, tomando en consideración el número de presas construidas y las que han fallado, no se debe dejar de lado una evaluación de riesgos que permita contar con información para un plan de emergencia. 

Si bien dicha posibilidad es muy baja, por ello en este instrumento, se plantea la necesidad de realizar un estudio técnico a fondo de todos los elementos de las represas, a fin de evitar eventualidades de cualquier tipo.

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