Opinión

Urge cambio de estrategia

En estos tiempos que ha arreciado el contagio de Covid-19 en nuestra entidad, no solo es triste, sino frustrante

Daniela González Lara
Analista

jueves, 19 noviembre 2020 | 06:00

En estos tiempos que ha arreciado el contagio de Covid-19 en nuestra entidad, no solo es triste, sino frustrante ver los cientos de locales cerrados de forma permanente debido al impacto que ha causado la pandemia en nuestra querida Chihuahua.  

Restaurantes, panaderías, salones de belleza, papelerías, hoteles, entre muchos otros negocios han cerrado sus puertas para no abrir más, pues el rebrote se impuso trayendo graves consecuencias a la economía de nuestras familias, principalmente en Juárez, que es donde se genera el mayor ingreso en el estado, además de ser la ciudad más poblada del mismo.

Podríamos acusar a unos o a otros de habernos estancado en esta debacle económica, decir que la culpa la tiene el vecino inconsciente que hace fiestas los fines de semana, que los responsables de tal maldición son los que no usan el cubrebocas o los que lo usan incorrectamente, los que no creen que el virus exista, etcétera, y probablemente haya razón en cada una de las posibilidades que imaginemos, pero hay una verdad innegable que debemos aceptar para poder actuar desde los errores aprendidos y esa es que las medidas restrictivas impuestas por las autoridades estatales y municipales, no han funcionado. Al contrario, estamos al punto del colapso en la sociedad porque la gente no puede generar recursos para sostener a su familia ni a sí mismos. 

Tenemos que pasar a la acción porque el modelo restrictivo ya no es viable, lo intentamos y no está resultando, miles de familias están siendo arrastradas inevitablemente a la miseria porque los lugares donde trabajan ahora ya no existen o en el mejor de los casos están indefinidamente suspendidos en sus actividades.  

No cabe duda que pensar desde el privilegio cuando estas en el poder es peligroso y lamentablemente más común de lo que creemos. Las políticas de imposición de multas y cárcel a quienes no acatan el toque de queda solo las aplauden los gobernantes ignorantes de las necesidades de una madre de familia, que desesperada por la precariedad se tiene que salir a vender donas que cocina en su casa porque le clausuraron el mercado donde vendía chácharas y no hay próxima señal de que se vuelva a restablecer pronto su forma de subsistir. En ese mismo caso están los meseros, los obreros, las cajeras, y tantas personas más que actualmente viven en una incertidumbre si ese día habrá o no (dicho sea sin el afán de exagerar) un plato de comida en la mesa. 

Nuestra gente es buena y no pierde la esperanza de triunfar en sus humildes emprendimientos en tiempos de la pandemia, sueñan con ilusión el vender un poquito más de su producto que la ocasión anterior y algún día, “cuando todo esto pase”, contar su historia de éxito ante la adversidad, pero ojalá fuera así de bello y tan sencillo, pues será solamente con poderosas inyecciones de inversión pública y una visión amplia sobre empleo y economía que podremos salir del pozo en el que estamos. 

Comprendemos la preocupación del gobierno ante el tema de salud, pero la situación económica de la gente es simplemente insostenible y desde esta tribuna exigimos soluciones acordes a los derechos sociales y de apoyo a la población. Necesitamos financiamientos para las Mipymes, apoyo en plataformas digitales que concentren a los pequeños emprendedores para que se genere una conciencia de consumir lo que se produce dentro de nuestra comunidad, proyectos estratégicos de inversión privada, que se reactive la construcción, fomento de la cultura de reúso y reciclaje, programas de empleos temporales, simplificación de trámites en las dependencias gubernamentales, entre otras cosas. La gente necesita sentirse libre, saberse útil y la prioridad de los gobiernos dentro del tema de la recuperación económica debe partir pensando siempre desde el más vulnerable de todas las posiciones, los pobres.

Los pronósticos más optimistas refieren que a este viacrucis aún le restan varios meses más, por lo que gobierno y ciudadanía debemos ser precavidos en nuestras acciones y empáticos y cuidadosos con la vida de los demás. A las autoridades, exigimos soluciones con perspectiva derechohumanista porque las medidas restrictivas y sancionadoras ya demostraron por sí mismas que no son suficientes para cubrir las necesidades más importantes de nosotros los gobernados. Vivamos con responsabilidad, siempre sirviendo y pensando en los demás. Gracias por leer, yo soy Daniela González Lara.