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Opinión

OPINIÓN

Una vez pasa; dos, es evidente la mala leche

Habría que preguntar a quién hacerle caso, al representante del Gobierno federal en Chihuahua, Juan Carlos Loera, o a las mañaneras en voz del mismo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO)

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 10 mayo 2022 | 06:00

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-Una vez pasa; dos, es evidente la mala leche

-Razones por las que Loera defiende a El Barzón

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-Viene reingeniería en el área de Transporte

-Algo de pleito por el atentado en la Tecnológico

Habría que preguntar a quién hacerle caso, al representante del Gobierno federal en Chihuahua, Juan Carlos Loera,  o a las mañaneras en voz del mismo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Ha sido confirmado que habrá reunión la semana que entra, el fin de semana, en la zona limítrofe de Chihuahua con Sonora, específicamente en Sahuaripa.

No será entonces en el municipio morenista de Ocampo, Chihuahua, como había adelantado el delegado Juan Carlos Loera.

Pero el dato que llama la atención es que el presidente se refiere estrictamente a la reunión con Alfonso Durazo y no con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.

Lo notamos porque hace unos meses, en Yécora, el presidente se mostró sorprendido ante la ausencia de Maru, y alguien le sopló al oído –literal- que andaba fuera del país, cuando ya había regresado. Fue evidente la grosería, cuando estuvieron alcaldes de Chihuahua y el mismo Juan Carlos Loera, sentados en la mesa de trabajo, y solo pusieron cara de ignorancia.

Ahora va por las mismas la organización de la reunión, por lo que alcanzamos a escuchar de la mañanera. Textual dijo el presidente “no sé si lleguemos a Hermosillo y de ahí a Yécora y bajamos, o llegamos a Obregón y ahí empezamos y salimos por Hermosillo… nos vamos a reunir con los pueblos indígenas… Y desde luego vamos a estar con el gobernador Alfonso Durazo y con las autoridades municipales”.

Una vez pasa, dos, es evidente la mala leche. Así o más clarito.

***

Cabalgó Juan Carlos Loera junto a Joaquín Solorio cuando ambos fueron candidatos de Morena, en el pasado proceso electoral.

Solorio era aspirante al distrito local número 11, impulsado por el Ejido Benito Juárez y región circunvecina, gracias al trabajo realizado bajo las siglas de El Barzón.

Bajo esa marca desarrolló una feroz lucha en contra de la comunidad LeBarón, en compañía de Martin Solís y otros liderazgos sociales barzonistas.

Pasaron sus trocas por encima de nogales incipientes, destrozaron vehículos y demás maquinaria, gracias a la protección estatal.

Hoy, Loera regresó a su puesto como delegado del Gobierno federal en Chihuahua y Solorio, quien perdió en la elección, ha recibido, según se dice, orden de aprehensión, precisamente por los hechos ocurridos en la comunidad mormona.

Es precisamente esa una de las razones por las cuales ha salido el delegado morenista a señalar como injustas, ilegales y desproporcionadas las órdenes de aprehensión contra barzonistas.

Ayer compitieron juntos por un puesto de elección popular, y hoy uno de ellos casi anda a salto de mata, con algún amparo bajo el brazo.

La foto que publicamos en nuestra edición digital es de aquellos momentos de campaña, en que ambos, el candidato a gobernador y el candidato a diputado, ya se veían despachando en la capital del Estado.

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Impresionante escuchar la larga explicación del exgobernador Javier Corral, justificando la desaparición de los diputados y senadores plurinominales, en redes y programas multimedia.

Ha sido durante 30 años beneficiario de esas bondades del sistema político, en busca de equilibrios en la competencia electoral.

Si juntamos los sueldos devengados en todos los puestos en los que ha disfrutado de las mieles de salario obtenido mediante esos privilegios, estaríamos hablando de varios, muchos millones de pesos.

No dijo nada Corral cuando en 1992, jovencísimo, sin ningún otro merecimiento que su carácter locuaz, llegó a la legislatura 57. Compartió las mieles junto con Octavio Lamelas, Doroteo Zapata y el famoso “Tigre”, Luis Aguilar.

Dos años después, lo mismito, pero ahora en el Congreso de la Unión, como diputado federal de 1997 al 2000, de donde brincó al Senado de la República, la única elección que ganó por mayoría, en el 2004.

En el 2009 de nuevo diputado federal plurinominal y en el 2012, como mejor perdedor, le hinco el diente otra vez a una senaduría.

Solo una vez ganó entonces por tierra, las demás pluri o perdedor –por primera minoría- llegó a las curules estatal o federal.

Debería entonces caérsele la lengua o al menos la cara de vergüenza, por despotricar en contra de la clase política que se ha aprovechado de esos puestos, porque él es uno de ellos.

En el fondo son los malabares personales para justificar porciones de la propuesta presidencial de reforma electoral, como de avanzada, de construcción de un régimen parlamentario, para tratar de presentar un rostro supuestamente democrático, del cual carece, porque solo es de dientes para afuera.

Los datos acerca de su paso por el Congreso de la Unión y Congreso del Estado son públicos en Wikipedia, que exhibe al mitómano de cuerpo entero.

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Por capricho de Corral Jurado, la Dirección de Transporte pasó a formar parte de la estructura de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología. Esta reforma a la Ley de Transporte entró en vigor en febrero del 2020. Ha sido letra muerta hasta la fecha.

Como parte de una reingeniería, el área de Transporte se convertirá en subsecretaría y volverá a depender de la Secretaría General de Gobierno, de la que nunca debió salir. Esto le dará el control a su titular, César Jáuregui, segundo a bordo de la administración estatal.

La instrucción es clara: poner orden a los pulpos y mafias camioneras debido a que por muchos años los concesionarios han hecho lo que han querido con el transporte público tanto en Juárez como en la capital del Estado. Se han valido de chantajes políticos para no acatar las disposiciones de la autoridad.

Lo mismo va para el transporte privado que opera vía plataforma digital, que por cierto actúa a sus anchas y sin control, así como al transporte de carga, cuyas pesadas unidades se han adueñado de las principales vialidades de las ciudades, con el riesgo que conlleva para los demás automovilistas.

La transformación en el área de Transporte ya está decidida y pronto entrará en marcha.

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En el Poder Judicial de la Federación que opera en Juárez andan tratando de armar algunas teorías de complot para zafarse de cualquier responsabilidad en el atentado del pasado viernes contra individuos que justo habían sido liberados por la justicia federal.

Buscan dirigir baterías hacia la Policía Municipal como responsable de vigilar el área de la Tecnológico (frente a los juzgados federales), donde fue el ataque. Participa en las “investigaciones” contra la corporación local un exreciente jefe de Vialidad, ahora funcionario judicial.

Hay mucho resquemor entre una institución y la otra que seguramente será subsanado con las aclaraciones pertinentes entre los más altos funcionarios de los dos bandos. No está la situación como para pleitos.

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