Opinión

Una monstruosidad política

Para el gobernador la prioridad no es la salud de los chihuahuenses, sino aprovechar la mortal pandemia, para hacer politiquería

José Díaz López
Analista

sábado, 23 mayo 2020 | 06:00

Para el gobernador la prioridad no es la salud de los chihuahuenses, sino aprovechar la mortal pandemia, para hacer politiquería, intentar descarrilar la candidatura de Maru Campos en el PAN e imponer sus candidatos a la medida, en todos los partidos políticos y meter a delincuentes de cuello blanco de candidatos a la gubernatura. Todos los analistas de todos los medios así lo han expresado. Lo agarraron en calzones a mitad del río. 

Los gobernantes con visión de estado, entienden la política como “el modo de poner orden en el caos: arreglar los grandes asuntos del Estado como el modo en que un pueblo resuelve sus diferencias y realiza libre y democráticamente sus elecciones”. Pero en Chihuahua, desde que asumió el gobernador corral su cargo, esa alta finalidad de la política yace aplastada por la corrupción absoluta del “personaje” en cuestión. 

Igual que el Covid19 asesina seres humanos, la reforma electoral del gobernador intenta asesinar la democracia y la vida la libertad interna de los partidos políticos para designar sus candidatos. Es fácil decir con la verdad en las manos que esa reforma electoral que pretende imponer el gobernador a los Partidos Políticos y los candidatos naturales es el “covid21” político de Corral. A saber, físicamente salió negativo al covid19, pero sigue enfermo de su covid electoral. 

En efecto, si la reforma electoral que el gobernador le ordenó aprobar urgentemente al Congreso local, le sirve para descarrilar ( ya saben a quién) y poner los candidatos a la gubernatura al antojo de él, claramente es una rotunda violación a la División de Poderes contemplada en la Constitución de Chihuahua, al derecho constitucional que cada ciudadano tiene para ser elegido en los puestos de Representación Popular y contagia de muerte, la libertad que tienen los Partidos Políticos para designar sus candidatos. Son varias las violaciones legales que implica esa monstruosidad de Corral, mal llamada “reforma electoral” que ni a medieval llega. 

Porqué es una idea monstruosa del gobernador, querer meterse en la vida de los partidos políticos para poner a sus amigos como candidatos. Ya lo dicen los clásicos: “el poder corrompe; y el poder absoluto corrompe absolutamente”. El covid19 mata; y la reforma electoral de Corral, también. 

Tener el control completo para ordenar al Congreso local “qué hacer” y “qué no hacer” de leyes, igual que al Poder Judicial de Chihuahua, indica plenamente que el gobernador sí está contagiado de tiranía. 

Eso es suficiente para explicarse el porqué se plática en los camiones, en las plazas, en las redes sociales, en los cafés, en los medios, en las universidades, en las encuestas que, contrario a lo que es una democracia, en Chihuahua gobierna la tiranía. Aprovechar la pandemia, para ordenarle al Congreso local que apruebe esa monstruosidad de “reforma electoral”, justifica y retrata de cuerpo entero, como un “jugador sucio” de la política, al gobernador en el asunto de la Sucesión. 

Lo que pasa es que igual que un niño de 5 años, tiene miedo de enfrentar la soledad de su infancia, ahora de grande tiene miedo de enfrentar la realidad del repudio generalizado que ha generado entre los gobernados, por su fallida gestión gubernamental. 

Si Corral fuera realmente un “demócrata” como dice, respetaría la libertad que cada Partido tiene por la Constitución, para designar sus candidatos; por ende aceptaría la tendencia ¡unánime! dentro del PAN para designar a su candidata; y respetaría el derecho constitucional que todos los ciudadanos tenemos para ser elegibles en los puestos de Representación política que queramos. 

Y más peor que peor, es que el gobernador ande ordenando leyes a la medida para poner a sus amigos, a los que como viles delincuentes les quiere quitar el requisito legal de declarar el 3 de 3 para ser candidatos… ¡y en todos los Partidos Políticos!. 

Eso y más, es el más claro síntoma del monstruoso covid21 que Corral quiere infectar a la democracia de Chihuahua.