Opinión

Una gran escena diplomática

Contrario a los pronósticos de los 'textoservidores' de la derecha, la visita del presidente López Obrador a Washington fue todo un éxito

Martín Chaparro Payán
Analista Político

viernes, 10 julio 2020 | 06:00

Contrario a los pronósticos de los “textoservidores” de la derecha, la visita del presidente López Obrador a Washington fue todo un éxito. En la agenda, como en los discursos, se hizo manifiesta la visión de estadista y el buen oficio político de nuestro mandatario. 

Empecemos con el análisis de la agenda. El miércoles por la mañana, desde muy temprano, Andrés Manuel aprovechó para hacer el depósito de una ofrenda floral en el monumento a Abraham Lincoln, un gran estadista que empeñó su carrera política por oponerse a la guerra, que su país le había declarado a México en 1846 (Lenz, 2015). Esa infame guerra en la que nuestra joven nación, perdería la mitad de su territorio.

Minutos más tarde, se dirigió al monumento conmemorativo a Benito Juárez, ubicado  en el centro de Washington, donde se realizó una ceremonia solemne, entonando el himno nacional, ahí fue acompañado por miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México. Al fondo, se escuchaban con fuerza las porras de los mexicanos en el extranjero: “es un honor estar con Obrador”, coreaban. Desde luego también hubo consignas en contra, pero no cabe duda que fueron menores.

Hago aquí una pauta para destacar que, honrar la memoria de estos dos personajes de la historia política de ambos países, no es, de ninguna manera una casualidad. Consciente de su momento histórico, AMLO hace las precisiones y las pautas necesarias para que se entienda fuerte y claro ante el mundo: tanto los Estados Unidos, como México, han sido las falanges para el establecimiento y la consolidación de los Estados Nación modernos; en este sentido, nuestro mandatario se asume y actúa como depositario de esta gran herencia liberal.

Paso ahora al análisis de los discursos. En primer lugar, un mensaje bastante fraternal del presidente Donald Trump; quien señaló que aunque “la gente le apostaba en contra” a la relación entre México y Estados Unidos, “jamás había sido más estrecha como lo es ahora”. 

Cuando el anfitrión se refirió a los que le apostaban “en contra”, no mencionó nombres, aunque para muchos fue imposible no pensar en la derecha mexicana y en Margarita Zavala, la fallida precandidata del PAN, quien en marzo de 2017 visitaba un foro en Washington para “invitar” a los estadounidenses, a pensar “¿qué tipo de vecino [querían] en su frontera sur?” (Grupo Fórmula, 2017). En ese mismo mes, Zavala publicaba una editorial en el Washington Post titulada “¿Dejarán los estadounidenses que Trump destruya las relaciones entre México y EU?”. Sin duda, una mala jugada de los conservadores.

 A diferencia de sus declaraciones en años pasados, esta vez el mismo Trump reconoció la importancia de los más de 36 millones de mexicanos que residen en su país, los mismos que, dijo “fortalecen nuestras iglesias, nuestras comunidades y que son empresarios exitosos y seres honorables”, vaya giro. El reconocimiento, se hace necesario cuando se establecen las alianzas estratégicas en temas de economía y desarrollo. Tan solo en el primer trimestre de 2019, el comercio entre México y Estados Unidos representó 150 mil, 582 millones de dólares (El Financiero, 2019).

Finalmente, Andrés Manuel fue directo al tema: el déficit económico de la región y la pérdida de participación en el comercio mundial durante los últimos cincuenta años. Nuestro presidente hizo gala de una visión amplia en términos económicos y geopolíticos, planteando la necesidad de aplicar “una buena política de cooperación para el desarrollo”, que desde luego, requiere el diseño de mercancías de mayor valor, y el mejoramiento de las condiciones y los ingresos de los trabajadores.

López Obrador, también reconoció la consolidación de las relaciones económicas y comerciales entre ambos países. Desde ahí, en los jardines de la Casa Blanca, destacó la importancia de la comunidad mexicana en los Estados Unidos: “se trata de gente buena y trabajadora que vino a ganarse la vida de manera honrada y, que mucho ha aportado al desarrollo de esta gran nación”. Algo sin duda muy emotivo para los millones de mexicanas y mexicanos en el extranjero y para sus familias en México.

A manera de cierre, Andrés Manuel terminó su mensaje reconociendo el debate que se generó en muestro país con motivo de su visita a los Estados Unidos, destacando que acudió por la importancia que tiene la puesta en marcha del nuevo tratado comercial, pero además, en agradecimiento por la ayuda que el gobierno de Trump le ha otorgado a México y, porque “no ha pretendido tratarnos como colonia”. 

En el discurso, el mensaje implícito quizás fue dirigido para aquellas empresas extranjeras que durante la época de gobiernos neoliberales, se beneficiaron de jugosos contratos para la generación de energías, la venta de medicamentos y la construcción de obras públicas.

P.D. Mientras se realizaba la reunión entre ambos mandatarios, agentes federales norteamericanos detenían en la ciudad de Miami, Florida, al exgobernador César Duarte, sobre quien pesan más de 20 denuncias por corrupción y enriquecimiento ilícito. Si hay una administración que no ha simulado el combate a la corrupción, esa es la de la Cuarta Transformación. Que no se extrañen, aquellos que hoy se quieren colgar medallas, de que el día de mañana, ellos mismos respondan por sus cuestionables actos.