Opinión

Un país con rumbo incierto

Nuestro estado, y por supuesto la ciudad, amén de la independencia y autonomía políticas que gozamos, forman parte del Pacto Federal...

Francisco Ortiz Bello
Analista

miércoles, 22 enero 2020 | 06:00

Nuestro estado, y por supuesto la ciudad, amén de la independencia y autonomía políticas que gozamos, forman parte del Pacto Federal, mediante el cual las 32 entidades federativas del país se integran en una república representativa, democrática y federal, por tanto, el destino de México nos liga estrechamente a los chihuahuenses, a los juarenses.

Es por ello que no podemos permanecer ajenos o indiferentes al rumbo del país en su conjunto, porque vamos en el mismo avión todos (y que conste que no es el presidencial) pero el piloto parece no tener todos los conocimientos necesarios para llevarnos a buen puerto.

Una serie de decisiones erráticas desde su toma de protesta han generado reacciones airadas y hasta de ira abierta, como es el caso de los medicamentos para enfermos de cáncer, porque en el extremo de la inconsciencia y la ineptitud, se han puesto ya en riesgo cientos de vidas de seres humanos.

¿Cuáles han sido? Pérdidas al erario por 160 mil millones de pesos, por la cancelación del NAIM en Texcoco, y de 20 mil millones de pesos en el PIB tan sólo por la falta de modernización de la terminal aérea. Pérdidas por más de 130 mil millones de pesos en las Afores que invirtieron en dicho proyecto. Ese es dinero de los trabajadores. Una guerra declarada al huachicoleo que todavía hoy no tiene a personas procesadas, pero sí dejó en su momento pérdidas por más de 25 mil millones de pesos por escasez de combustibles en el país.

Se suman cuantiosas pérdidas por tres mil millones de dólares, es decir 60 mil millones de pesos, de inversiones en energías limpias suspendidas por cancelación de subastas, por órdenes del presidente Andrés Manuel López Obrador. La construcción del Tren Maya, sin licitación, sin factibilidad técnica ni financiera, y sin contar con estudios de impacto ambiental, sólo por la bendición de chamanes que a nombre de “la madre tierra”, aceptaron que tiraran miles de árboles de la selva y que costará 150 mil millones de pesos, absorbiendo hasta el 95 por ciento de los recursos federales para el resto de las entidades del país.  

Son tan sólo algunas de las decisiones más polémicas que han significado altos costos para los mexicanos, porque ha habido otras de carácter político o social, como la desaparición abrupta del Seguro Popular, sin considerar un programa de atención a sus derechohabientes en el proceso de transición hacia el Insabi, y que ha dejado a miles, millones de mexicanos pobres sin la atención médica y medicamentos para atender su salud.

Sin embargo, en medio de una alta popularidad y aprobación a la figura del presidente, parecía que ninguna de estas acciones o decisiones minaban el apoyo popular a López Obrador, hasta que llegado este 2020 inició las primeras semanas del nuevo año con una clara tendencia a la baja en su aprobación, derivado básicamente de tres temas: la puesta en marcha del Insabi, la inseguridad que priva en prácticamente todo el país y la falta de crecimiento económico, con muy malas previsiones para este año, y que se vio reflejada muy claramente en una cuesta de enero mucho más pronunciada para todos los mexicanos, especialmente para los que menos tienen.

¿Está todo perdido? Creo que no. Diversas voces se han levantado por todo el país y de todos los sectores para pedir que se rectifique el camino, que se le imprima rumbo definido a México.

El diputado federal Carlos Castaños Valenzuela, de extracción panista y originario de Sinaloa ha resumido que el país está en una crisis económica, de salud y de seguridad, sin rumbo en esas materias, en coincidencia con lo que han señalado otros actores sociales y empresariales del país, como Gustavo de Hoyos, presidente de Coparmex.

En el tema de la salud, el legislador federal aseguró que está fallando el gobierno en la implementación eficaz y oportuna de un programa nuevo que diseñaron y que no está dando resultados, el Insabi, porque no previeron la transición del extinto Seguro Popular.

Carlos Castaños afirmó en una reunión con empresarios de su estado, que “Había prometido un crecimiento del cuatro por ciento el presidente, nos estamos viendo en la penosa realidad de no crecer absolutamente nada en términos económicos el año pasado, al contrario está generando desempleo e incertidumbre, los empresarios nacionales y extranjeros están dejando de invertir. Se están manteniendo al margen por la incertidumbre que hay de no saber qué va a suceder con las decisiones que está tomando este gobierno”.

Así pues, es un buen momento de replantear la estrategia de país que queremos, es momento de corregir y darle rumbo y certeza a México, por el bien de todos, ojalá y el presidente escuche, oiga y atienda.