Opinión

Un pacto de honor por la familia

Una dimensión que he mencionado y proviene de una honda convicción, la sostuve públicamente en campaña

Marco Bonilla
Político

domingo, 19 septiembre 2021 | 06:00

Una dimensión que he mencionado y proviene de una honda convicción, la sostuve públicamente en campaña, estará conmigo en esta etapa de gobierno y hoy quiero compartirla con los chihuahuenses: las sociedades progresan cuando se sostienen por familias fuertes. Entiendo que habrá quienes puedan criticar esta manera de ver las cosas, y sin mayor análisis y sin profundidad quisieran desacreditarla con adjetivos que apelan a un falso progreso. Un falso progreso en el que se nos vende la idea de que entre menos hijos se tengan, más se le ayuda al planeta, que aboga por la cultura de la muerte, que manipula y pone en duda el papel fundamental de las mujeres como agentes de vida y sostenimiento del género humano, no sólo desde la virtud de la maternidad, sino desde el don que les ha sido dado de educar en el amor y la paz. Hay elementos objetivos para sostener que la política pública que promueve la fortaleza de las familias es benéfica para la sociedad. No es un asunto ideológico, es una realidad estadística que eso sucede, y tiene gran impacto en la salud, la seguridad y la gobernabilidad. También es un hecho científico que el ser humano es un ser social por naturaleza. Hace más de un millón de años los humanos hemos vivido en grupos familiares. Salvo casos sumamente excepcionales, es en una familia donde los humanos podemos sobrevivir, recibir conocimientos, hábitos, valores y experiencias que nos permitan ser exitosos y autosuficientes en la madurez. Nadie podrá criticar que yo tenga este concepto y lo promueva. Lo digo por experiencia propia. Provengo de una familia que se quebró en algún momento. Viví lejos de mi padre, al cuidado de mi madre, con mis hermanos. Una familia no típica si quieren, pero cuando los necesité, a mi padre, a mi madre, a mis hermanos, a mis abuelos, a mis tíos y primos, siempre fueron mi red de protección, mi primera comunidad de apoyo, de refugio y de aliento. No se puede vivir sin una familia, porque ella es, para cada uno, el objeto de nuestro afecto, el motor de nuestro esfuerzo, el refugio de nuestra necesidad y el horizonte de nuestra trascendencia. La familia, institución primera por la que lucharemos cada día, será el motor de nuestras decisiones. Por la familia quiero hacer un pacto de honor, en donde quede constancia que trabajaré incansablemente porque la dignidad de cada una sea restituida, y que mi Gabinete de Gobierno no ejecutará política pública alguna, sin antes asegurarse que vele por las familias de Chihuahua, es decir: gobernaremos con perspectiva de familia. Hacer un pacto de honor es empeñar palabra y sudor para que en cada hogar reine la tranquilidad que es producto de la estabilidad socioemocional. Somos defensores de la familia y sus valores, de su centralidad en el desarrollo humano, de su importancia para la preservación de la humanidad. Hacer un pacto de honor por la familia es reconocer los ataques frontales contra los que lucha en las últimas décadas, en que se ha tergiversado su formación primaria. La familia es el núcleo indivisible por el que todo es posible. Es nuestra primera escuela. El 10 de septiembre, frente a las familias de Chihuahua lo dije, la familia es el motor de nuestra agenda municipal, porque su defensa implica defender lo mejor que tenemos, la seguridad más grande que tenemos de continuar y que un día las generaciones por venir puedan disfrutar de todo lo bueno que hemos hecho. Una agenda política con perspectiva de familia implica que toda acción gire en torno a las necesidades de los hogares en el municipio de Chihuahua, de manera que la formación de nuevas generaciones se haga de manera integral, dando centralidad al desarrollo humano y social, diferenciando que lo social se enfoca a la masa, y lo humano a la persona en su individualidad. Con esa claridad se asumió la responsabilidad de gobernar para las familias, que fuera la familia quien dictara lo que necesita, lo que urge que se ponga en marcha, los programas, apoyos, obra pública que abone a su plenitud y fortaleza diaria. Lo digo fuerte y claro: aquellos servidores públicos que se olvidan de la familia por empatar con agendas que la desvirtúan, están condenados al fracaso de su actuación política. Hago un respetuoso llamado a los hogares de nuestro municipio-capital para poner la educación de nuestras familias en la enseñanza de los valores, comenzando por el amor y el respeto; no dejemos la educación de nuestros hijos en manos de nadie que no seamos nosotros, menos aún de las calles y los malhechores. Los maestros instruyen a nuestros hijos, pero somos nosotros quienes tenemos la obligación de educarlos y de darle a Chihuahua mujeres y hombres de bien. El crecimiento de Chihuahua requerirá más mujeres y hombres, humana y profesionalmente dispuestos para dar batalla a los retos que inevitablemente se irán presentando. Las generaciones deben irse relevando y tomando las riendas, siempre con las miras en una herencia del mejor presente para que el futuro sea siempre prometedor. De verdad lo creo, viene una época dorada para Chihuahua. Pero eso no va a suceder de forma automática. Se trata de una oportunidad, y de nosotros, todos, depende que la aprovechemos. Pongamos todo de nuestra parte, demos ya el gran salto, demos ya el paso grande, hagamos de Chihuahua la mejor ciudad para vivir, la más competitiva, la más solidaria, la más habitable, la más confortable, situemos a Chihuahua hasta mero arriba, como lo grandes que somos. Chihuahua dará NORTE A MÉXICO, está a nuestro alcance, no dejemos pasar esta oportunidad histórica. Creo en la gente. La gente en general es buena, no anda por ahí viendo cómo perjudica a los demás. Queremos ser felices cada uno a su modo, contentos de que los demás también lo sean. Todos tenemos sueños, y en general son sencillos. Criar una familia, tener hijos felices, un empleo con el cual ganarse el pan honradamente, crear una empresa, una institución, hacer lo que nadie ha hecho, una pintura, una canción, un jardín. Chihuahua Capital es una ciudad donde los sueños se cumplen. Que el tener la ciudad mas competitiva, con familias unidas, con seguridad, servicios, esparcimiento, empleos, sea el sueño del que todos hablemos, pero sobre todo, lo más importante es que trabajemos juntos por hacerla realidad. Porque así, cuando ya no estemos, seguirán viviendo aquí quienes amamos, en la mejor ciudad que pudimos construir para ellos. La familia al centro, por la familia todo.

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