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Opinión

Un organismo descentralizado: IMSS Bienestar

493 mil trabajadores de Ciudad Juárez afiliados semana a semana hacen aportaciones obreras, la mayoría del sector maquilador, de una población económicamente activa

Gabriela Cisneros Gallegos
Analista

jueves, 22 septiembre 2022 | 06:00

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Existen derechos fundamentales como el derecho a la protección a la salud, nuestra carta magna en su artículo 4to y 73 así lo mencionan y a partir de ahí surgen otras leyes y reglamentos que a través de los años han defendido este derecho, pero ¿en manos de quién estamos dejando que esto se cumpla? Es decir y hablando en específico de instituciones como el IMSS, 493 mil trabajadores de Ciudad Juárez afiliados semana a semana hacen aportaciones obreras, la mayoría del sector maquilador, de una población económicamente activa, que constituye el  64.7% de los mayores de 12 años de edad, los patrones semana a semana hacen lo propio, tan solo de un aproximado de 312 maquiladoras empleadoras en nuestra ciudad y además existe un presupuesto federal para sufragar estos sistemas de seguridad y sus beneficios. ¿Cómo debe trazarse entonces el destino de este derecho con calidad, gratuidad y oportunidad a quienes no gozan de esta derechohabiencia?

El día 19 de septiembre del presente año, la Dra. Gisela Lara Saldaña, médica desde hace 43 años, en áreas de Salud Comunitaria y Seguridad Social, asume un reto mayúsculo, para dar cumplimiento al Art. 21 de la Ley federal de entidades paraestatales, tomando cargo como la Directora General de un organismo público descentralizado. Se trata de uno no sectorizado, con patrimonio, autonomía jurídica y operativa, capacidad de gestión, que a través de recursos presupuestarios, materiales, estructurales, humanos y financieros que le trasfieren los gobiernos de los estados con cargo a recursos propios, fondos de aportaciones según el Art. 25 fracción 2da de la Ley de Coordinación fiscal, y que entre sus atribuciones que son 16 , está la principal, trabajar por el serecho a la salud de todos los mexicanos, a este órgano le llamamos hoy, IMSS Bienestar. 

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Desde las últimas reformas a la Constitución, este reglamento hoy hecho organismo, es una de las medidas para fortalecer el acceso universal a la salud, recordemos que nuestro sistema de seguridad social ha sido estudiado, y con gran ponderación internacional. 

Debiera ser universal también tener acceso a mejores condiciones de vida como lo es una buena alimentación, educación y el empleo formal, que finalmente nos llevara a incrementar la población económicamente activa, más aportaciones, una población tal vez menos enferma que permitiera gozar de mejores condiciones en los servicios de salud, de los que llevan la mayor carga, principalmente el IMSS. Importante entonces trabajar en la disminuir la pobreza y desaparecer la pobreza extrema, abatir la corrupción para que los recursos lleguen a donde han sido destinados, mejor distribución tributaria evitando el tan triste centralismo, para que tengan efecto tan dignas voluntades y decretos. El plantear modificaciones como el universalizar, intercambiar servicios que finalmente era solo subrogación de los mismos, la portabilidad, son cuestiones que en economías frágiles y población empobrecida crean temor e incertidumbre.

Federalizar los servicios fue necesario, pues todo mexicano tiene derecho a la salud, sin que el sistema de administración de recursos de los millones de trabajadores mexicanos sea sometido a menoscabo, como cuando se ofertaban paquetes básicos de servicios, con desabasto y falta de cobertura de plantillas de personal. Estamos a favor de la capacitación permanente del personal de salud institucional, en que se brinde calidad en su servicio, pero en contra de que los errores por malas gestiones administrativas sean atribuidos a mala práctica o  generalizar una mala cultura de servicio en nuestras unidades y hospitales, cuando día a día se también se brindan servicios calificados, benéficos incluso heroicos y a veces con el menor recurso.

Como mexicana trabajadora y profesionista hay una identidad en la carga tributaria excesiva al personal de salud, con capacidad de ahorro limitada, como médicos ahora estemos bajo el escrutinio, gastando recursos en seguros de protección médico legal, pagando certificaciones y colegios, quien se dedica a la práctica privada pidiendo estudios por demás caros a sus pacientes para evitar demandas y avizorar que en un futuro quizá nuestra jubilación si es que contamos con ella, será mínima, con un sistema de salud que venía muy acotado a las necesidades de una población envejecida, por ello entendemos el reto de contar con un acceso universal eficaz a servicios de salud.

Es lamentable ver a pacientes en deterioro, cuando tienen más de un mes sin tomar su medicamento, sin dinero para transportarse y acudir a sus citas médicas, que no pueden alimentarse bien, trabajan más de 40 horas a la semana, sin oportunidad de mejores salarios, o de un salario, de sana recreación, tiempo familiar o espacios para hacer ejercicio, mermando su salud, o que pierden su derechohabiencia por falta de empleo, pero duele más que siempre fuera el pueblo quien reacomodara sus finanzas para ser solidarios con quien menos tiene, sin conseguirlo. El antes llamado Seguro popular podría haberse fortalecido como era su fundamento, de los gobiernos estatales, ayuntamientos, federación, o aportaciones familiares de acuerdo a su posibilidad, pero, la falta de consenso, administración y de organización fiscal, hicieron que ya no fuera posible continuar este esquema, y mucho menos apostar por una privatización, era necesario de cualquier modo buscar la universalización, reajustes se tuvieron que gestar desde la 4T. La pandemia Covid-19, en su punto más álgido, nos hizo ver que las políticas de “cero rechazos” en esquemas de participación efectiva, fueron muy efectivos en aquellos hospitales de reciente creación para ofertar una cobertura máxima, incluso universal retomando modelos que ya se trabajaban desde los espacios IMSS en zonas marginadas o rurales. 

IMSS Coplamar, Prospera, Oportunidades son precedente, ahora, no solo derivado del reglamento, sino desde las leyes y el Decreto presidencial se configura IMSS Bienestar, por la confianza que existe a la máxima institución de Seguridad Social de América Latina, debemos seguir entonces a este nuevo ente, no por nosotros como trabajadores de la salud, en busca de conquistas laborales, sino como mexicanos responsables, que apostamos a un bienestar común a los mexicanos desde la salud. ¡Enhorabuena!

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