Opinión

Un golpe de Monreal

Al grano: López Obrador le pidió a Ricardo Monreal que operara el regreso de Olga Sánchez Cordero al Senado

Francisco Garfias
Analista

sábado, 28 agosto 2021 | 06:00

Ciudad de México.- Al grano: López Obrador le pidió a Ricardo Monreal que operara el regreso de Olga Sánchez Cordero al Senado. Ya tenía la decisión de reemplazarla en Bucareli por su “paisano, amigo y compañero entrañable”, Adán Augusto López Hernández.

Fuentes de primer nivel nos dicen que a la exsecretaria de Gobernación le ofrecieron la Secretaría del Trabajo. La rechazó. La de Medio Ambiente. La rechazó. La exministra tenía otros planes. Es senadora con licencia. Le pidió al presidente que la ayudara a regresar a la Cámara alta, pero no a cualquier escaño. Sabía que era el turno de una mujer en la presidencia de la Mesa Directiva y lo aprovechó.

Senadores de la mayoría la eligen hoy para proponerla al pleno. Ricardo Monreal trabajaba el jueves a marchas forzadas para planchar el asunto. El proceso se hará en urna, con voto secreto y ante notario, para que no haya duda de que hay democracia y división de Poderes en México. 

Cuestión de guardar las apariencias.

Con las ganas de presidir la Mesa se quedaron las senadoras morenistas Marybel Villegas, Ana Lilia Rivera, Imelda Castro y Bertha Caraveo. Llevaban meses en el cabildeo con sus compañeros de bancada para ganar voluntades. En 24 horas se esfumaron esos esfuerzos. Oficialmente reaccionaron con “generosidad” a esa “democracia” de un solo hombre que se practica en la 4T. En realidad estaban molestas, frustradas, desilusionadas. Pero como buenas morenistas acataron la voluntad del jefe máximo. No protestaron, al menos públicamente.

Otra damnificada es Jesusa Rodríguez. Llegó a su escaño como suplente de Sánchez Cordero. A medio camino la regresan al teatro, de donde nunca debió de haber salido.

Su causa en la Cámara alta fue la legalización de la mariguana. Llegó a meter plantas de cannabis al recinto parlamentario. No faltó alguna legisladora que celebrara su salida. “Habrá menos circo y menos mariguana en el Senado”, escribió Lilly Téllez, del grupo panista.

Sánchez Cordero deja Bucareli sin pena ni gloria. Apenas hace unos días, doña Olga se congratulaba por el hecho de que López Obrador le diera poderes plenos para negociar con el Congreso. Poco faltó para que le dijeran a Monreal “hazte a un lado”. La entonces titular de la Segob citó a los coordinadores parlamentarios en un hotel frente al Senado. Se negociaba el período extraordinario de sesiones para la ley secundaria de revocación de mandato.

A ese cónclave solo asistieron los de la coalición Juntos Haremos Historia. El resultado se vio en la votación. El llamado bloque de contención (PAN-PRI-PRD-MC) no le dio los votos para alcanzar  la mayoría calificada que se requería para convocar el período.

La tarea de consensuar con la oposición no se improvisa ni se da por decreto, aunque sea presidencial.

Corrió la versión de que la llegada de Sánchez Cordero significaba un golpe a Ricardo Monreal. Nada más ajeno a la realidad. Es cierto que las grillas del grupo de Claudia Sheinbaum lo habían alejado de Palacio Nacional después de las elecciones. 

Lo acusaron no solo de haber operado la derrota de Dolores Padierna en la alcaldía Cuauhtémoc, sino también la de Eduardo Santillán, en Álvaro Obregón, y la de Francisco Saldívar, en Cuajimalpa.

El tema de la pérdida de confianza había avanzado tanto que circuló una carta entre los senadores de Morena para saber si estaban con Monreal. Lo tenemos confirmado.

La sonrisa del zacatecano, contrastaba con los gestos rígidos de los días anteriores. Reflejaba su buen estado de ánimo. No solo recuperó la interlocución con el presidente, sino que este le encargó operar el regreso Sánchez Cordero a la Cámara alta y su nombramiento como presidenta de la Mesa Directiva.

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