Opinión

Un consejo antes de empezar… ¡hagamos auténtica política!

Dirigir un Gobierno consiste sobre todo, en saber tomar buenas decisiones

Maru Campos
Política

domingo, 18 julio 2021 | 06:00

Dirigir un Gobierno consiste sobre todo, en saber tomar buenas decisiones. Un buen gobernante se distingue por su habilidad para discernir, evaluar y acudir a buenos criterios para tomar las mejores definiciones.

El peor enemigo de la buena política es transformarla en un ejercicio de intereses personales y cálculos exclusivamente electorales; esto quiere decir que cuando un gobernante toma decisiones basado únicamente en su aspiración a seguir creciendo su popularidad, su Gobierno está condenado a ser un Gobierno de pocos resultados y un amplio desperdicio de recursos.

La ciudadanía está deseosa de tener gobernantes capaces, gobernantes que verdaderamente puedan llevar a la sociedad a una mejor realidad, la ciudadanía quiere ver gobiernos de resultados y no de ocurrencias. Pero desgraciadamente, la esperanza en que esto suceda ha sido constantemente debilitada por las acciones de personajes de la esfera pública que se han dedicado hacer de la política un juego para ganar elecciones.

En los discursos, todos los políticos tienen claridad de los fundamentos que sustentan su actuar. Los principios de los partidos se han convertido en palabrerías y letra muerta. Los valores de un Gobierno no son moneda electoral, si no aquello a lo que se debe acudir en los momentos de crisis y en cada decisión para darle a la ciudadanía lo que necesita.

Recién terminaron los procesos electorales en nuestro Estado y en todo el país. Ya estamos en trabajos de transición en los niveles de Gobierno en que habrá cambio de administración. Y en este momento es importante tener mucha claridad en lo que significa hacer política, pues es ahora cuando se construyen los planes de trabajo, los proyectos, y claro, los equipos que trabajarán por el futuro de nuestras comunidades.

Todo eso debe ser forjado sobre la base de un banco de valores firme y muy claro. Quienes ya hemos tenido la oportunidad de dirigir un Gobierno, sabemos la gran complejidad que puede representar el tomar una buena decisión. La campaña en tiempos electorales es el momento para animar a la gente, escuchar sus necesidades y soñar juntos por un mejor futuro; pero el Gobierno es mucho más que eso.

En el Gobierno siempre se encontrarán situaciones límite, un gobernante siempre tendrá frente a sí encrucijadas, dilemas que habrá de resolver con buenas decisiones. El más claro ejemplo de esto lo tenemos en una situación reciente, una situación que todavía estamos viviendo; hablamos por supuesto de la pandemia causada por el Covid-19.

Los gobernantes de todos los niveles nos enfrentamos a una situación sin precedentes, una enfermedad desconocida que tiene el poder de acabar con muchas vidas, y una crisis económica que hasta hoy sigue afectando seriamente nuestra estabilidad. En ese momento quedó más claro que nunca que las decisiones de los gobiernos importan, y que no pueden ser tomadas con criterios electorales.

Pero la pandemia no es el único momento en el que esto queda patente, constantemente los gobiernos deben decidir qué hacer con el presupuesto que les es asignado, y deben hacerlo con una visión de auténtica búsqueda del bien común.

Las decisiones del Gobierno, la asignación de recursos, las obras, proyectos y programas que son impulsados… todo debe ser realizado con la auténtica intención de ofrecer una mejor realidad para todos.

Como alcaldesa me enfrenté constantemente a disyuntivas de esta clase, mucha gente me aconsejó calcular bien los beneficios electorales al momento de tomar decisiones. Pero hoy, después de mi experiencia como alcaldesa de Chihuahua, yo aconsejo a todos mis colegas que están a punto de arrancar sus respectivas administraciones, que tengan muy claro que el tiempo de pensar en votos terminó; el Gobierno es para generar bien común, es para actuar de acuerdo al “deber ser”, los cálculos y las estrategias electorales son para las campañas, no para el Gobierno.

No sabemos qué nos depara el futuro, pero una situación como la vivida durante la pandemia, siempre puede repetirse. Es por eso que es una profunda responsabilidad de quienes hemos sido honrados con la confianza de la gente, el estar a la altura de las circunstancias difíciles para lograr ofrecerle el mejor futuro posible a la gente.

La auténtica política es aquella que trabaja con mucha seriedad por el bien común, y no aquella que hace de las instituciones un medio para engrosar plataformas electorales.

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