Opinión

Un catarro

Ni siquiera una vacuna nos protege en su totalidad contra el contagio de enfermedad alguna, acaso solo nos da la certeza de que ante un contagio, nuestro cuerpo resentirá con mucha menos potencia los efectos del agente externo

Yuriria Sierra
Analista

jueves, 06 enero 2022 | 06:00

Ciudad de México.- Ni siquiera una vacuna nos protege en su totalidad contra el contagio de enfermedad alguna, acaso solo nos da la certeza de que ante un contagio, nuestro cuerpo resentirá con mucha menos potencia los efectos del agente externo. Así que no hay inmunidad total, la única manera de prevenir un contagio, en este caso de Covid-19, es siguiendo las medidas sanitarias y actuando con sensatez, pues ante escenarios como los que vivimos, solo tenemos a la claridad como único mecanismo para fortalecer la confianza, elemento esencial para escuchar y acatar estrategias que miren por nuestro bienestar.

Y es complicado hablar de esto en nuestro país, más aún en el contexto pandémico. El número de contagios que reportan a diario las autoridades, no va a acorde con el ritmo en el resto del mundo; el martes, por ejemplo, Francia reportó 300 mil nuevos contagios en 24 horas, nosotros para el 4 de enero anotamos 15 mil 184, una cifra altísima comparada con los últimos días, pero que tiene en la sombra el número de pruebas que nuestro país hace por cada millón de habitantes: 95.

Y al tiempo que esto sucede, nos informaron que el encargado de la pandemia se encuentra enfermo, en casa, Andrés Manuel López Obrador se apresuró a decirlo al inicio de la conferencia mañanera de este martes: “No está ahora porque se siente un poco mal y queremos que descanse y que esté bien. Lo deseamos porque es un servidor público de primer orden, nos ha ayudado muchísimo, no es nada grave, es una gripa, no es covid-19, es catarro, tos…”, y ante la insistencia, anotó: “No. Es catarro, tos. Y ya después se va a saber qué es lo que tiene…”. O sea, que no, pero quién sabe, ya nos informarán eventualmente si López-Gatell se contagió por segunda vez; la primera vez, recordemos, se le vio paseando sin cubrebocas por un parque en la colonia Condesa cuando todavía era positivo al virus.

¿Qué ocurre con este gobierno en el que las omisiones se convierten en un elemento riguroso en su comunicación? Cuando al inicio de la pandemia, la entonces secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, informó que había contraído el virus una semana después de saber de su contagio, durante esos días, siguió su agenda, poniendo en riesgo a su entorno. En la bitácora, también se nota el episodio de la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, quien también durante 2021 se ausentó durante varias semanas, apareció solo en un par de eventos virtuales, era la época en que se analizaba la estrategia del regreso a clases. Consistentemente negó que se tratara de un contagio, versión que mantiene a la fecha, pero quedó la anécdota para el registro, pues las explicaciones llegaron de parte de su equipo de comunicación durante esos varios días de ausencia.

En efecto, puede ser que a Hugo López-Gatell solo lo haya invadido una gripa, como dijo el presidente, pero el hecho de que el gobierno de México se haya apresurado a dar una explicación del porqué no asistió al Martes de la Salud, misma que quedó bastante confusa, abona a ese entorno de desconfianza porque el manejo de la pandemia en nuestro país, a excepción de la rápida y exitosa gestión de las vacunas, ha estado rodeado de dudas que, finalmente, encuentran razón en esa realidad que inevitablemente nos alcanza: la del número de positivos con bajísimo nivel de pruebas o la cifra de defunciones informada por la Secretaría de Salud, pero a la que hay que sumarle el número de fallecimientos que el Instituto Nacional de Geografía sí contabiliza. Ojalá que sí sea solamente un catarrito.

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