Opinión

Un avión en mi cochera

Lo primero que vino a mi mente en cuanto consideré la posibilidad de ganarme el avión presidencial en la Lotería Nacional...

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 19 enero 2020 | 06:00

Lo primero que vino a mi mente en cuanto consideré la posibilidad de ganarme el avión presidencial en la Lotería Nacional fue pensar en dónde lo pondría. Un avión de esas dimensiones no cabe con facilidad en cualquier cochera por más ampliada y remodelada que pueda estar, aunque debo reconocer que sí pasó por mi mente algo así; de verdad que resulta muy complicado pensar qué hacer si la diosa fortuna me favoreciera con ese premio, pero bueno, algo se nos ocurrirá llegado el momento, lo primero es comprar algunos cachitos de la lotería y esperar ansiosos el sorteo para probar suerte.

Por supuesto que todo el texto anterior se trata de un sarcasmo puro, pero refleja sin duda alguna lo que pasó por la mente de millones de mexicanos luego del anuncio que hiciera el presidente López Obrador en su conferencia mañanera del jueves, sobre la posibilidad de rifar el avión presidencial ante la imposibilidad de venderlo luego de un año de estarlo ofreciendo, como una de las opciones que se estaban analizando para deshacerse de la odiada nave aérea.

“A ver, lo explico: estamos hablando de opciones. Yo estoy transmitiendo información, la gente va a decidir qué es lo mejor”, dijo el mandatario en su conferencia mañanera, lo que hace pensar que pudiera ser en una consulta popular de esas que tanto le gustan al presidente, en la que se pudiera decidir el destino final del avión. Quizá incluso en alguna concentración masiva en el zócalo capitalino y, por supuesto, a mano alzada.

Es necesario precisar que el anuncio presidencial no fue en el sentido de que la rifa del avión sería ya la opción elegida para sacarlo, era sólo una de las posibilidades a considerar, pero evidentemente fue la que más polémica y controversia generó. La rifa del avión presidencial ha sido trend topic en Twitter ya por tres días consecutivos, en un sentido muy negativo para el presidente de la república.

De las otras opciones que se mencionaron ese día hoy nadie habla, como la de entregar el avión a EU a cambio de medicamentos, equipos médicos especializados y otros insumos para la salud, o la de entregarlo en una especie de comodato a algún grupo de empresarios para su explotación privada, o algo así, o bien, que la misma Fuerza Aérea Mexicana lo rente a quienes estén interesados en viajar en avión de esas características.

La aeronave en cuestión es un Boeing 787 Dreamliner, con capacidad para 80 pasajeros y autonomía de vuelo de hasta 20 horas. Fue el entonces presidente Felipe Calderón quien lo compró en 2012 por 212 millones de dólares, pero hoy cuesta 130 millones de dólares, debido a la depreciación normal por el tiempo transcurrido. ¿Quién usa hoy una nave de estas características? Sólo un presidente de algún país, de hecho, así fue comprado bajo esas premisas y requerimientos, por lo tanto, lo lógico sería venderlo entre quienes deseen usarlo para los mismos fines con los que fue comprado.

Debemos recordar que el expresidente Peña Nieto tuvo que ordenar una remodelación importante del hangar presidencial en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, para que el flamante Boeing 787 pudiera caber en sus instalaciones, una remodelación que alcanzó casi los mil millones de pesos. Nada menor.

Las reacciones de los medios de comunicación internacionales a este anuncio del presidente López Obrador fueron casi unánimes; descalifican y se burlan de la propuesta. The Guardian, la revista Time y Associated Press coincidieron en definirla como una “acción desesperada” del Gobierno mexicano. Y por el estilo la gran mayoría de medios internacionales.

Y ni qué decir de la reacción en redes sociales. Miles y miles de tuits con infinidad de memes haciendo alusión, burlonamente, a lo que haría un mexicano común con un avión de esas dimensiones. Desde la imagen de una aeronave sobrevolando una tienda de conveniencia y preguntando qué se ofrece, hasta aquella en la que se ve la cola de un avión saliendo de la cochera de un cuarto de motel, pasando por una gran variedad de memes. El humor del pueblo volcado en las redes sociales.

Pero analicemos con seriedad, en la medida de lo posible, la propuesta presidencial de rifar el avión TP01. ¿Se puede rifar un bien así propiedad del Gobierno federal? Cualquier bien que forma parte del patrimonio gubernamental no puede ser enajenado, vendido o desincorporado, sino se cumplen los requisitos que para tal efecto marca la ley, ya sea por obsolescencia, inutilidad o desperfecto, pero debe existir una causa legal que lo justifique. Por ningún lado encontré la figura de “rifa” como recurso autorizado para desincorporar un bien público. Por lo pronto sería el primer escollo a superar.

Luego viene otro quizá más complicado que el primero, se trata del pago de impuestos para rifas y sorteos. De acuerdo con la página web de la Lotería Nacional, todo premio que se obtiene de cualquier sorteo de la lotería es causante del “impuesto sobre rifas y sorteos”, que se compone de un siete por ciento para la institución, un 1 por ciento para el gobierno federal y un 6 por ciento para el gobierno estatal, es decir, un 14 por ciento en total.

Para los casos de premios en efectivo no existe complicación alguna, porque el monto del impuesto, o los impuestos, se deduce directamente del monto total obtenido, dependiendo de si son premios menores a 10 mil pesos, en cuyo caso no aplica, o bien, mayores a 10 mil pesos en los que se debe hacer la deducción correspondiente. Por eso, un premio de la Lotería Nacional en efectivo nunca causa problemas a nadie, porque finalmente el ganador obtiene el 86 por ciento del monto total del premio.

Si consideramos que, según lo dicho por el presidente López Obrador, el precio de avalúo actual de la aeronave ronda los dos mil 500 millones de pesos, de acuerdo con la legislación aplicable el ganador deberá pagar algo así como 350 millones de pesos de impuestos para recibir su premio. Complicado.

Hay muchas más complicaciones derivadas de ganar el avión en la rifa, suponiendo que se pudieran subsanar las dos primeras mencionadas que ya son de por sí fuertes, como el pago del mantenimiento y aparcamiento de la aeronave, su uso, goce y disfrute acorde a los lineamientos aplicables al caso, pero creo que ya fue suficiente para tomar en serio la propuesta. Algo así no debe ser considerado ni remotamente serio.

¿Qué objetivo perseguía entonces el presidente López Obrador al hacer este anuncio? Desviar la atención de la opinión pública, y lo logró. Hoy todavía, todo México está hablando de qué hacer si se gana el avión presidencial en la Lotería Nacional.

¿De qué quería desviar la atención el presidente? De varios temas: el Insabi y su inoperatividad total, con todos los efectos nocivos que ocasionó su puesta en marcha; de una muy severa y drástica reforma al sistema de justicia penal que, al decir de expertos juristas, devuelve a México más de 70 años en los avances en materia de administración e impartición de justicia; de los señalamientos adversos por el nacimiento de su nieto en EU, entre los temas más negativos que le ocasionaron incluso perder más de tres puntos porcentuales en dos semanas en su aprobación de acuerdo con Mitofsky, en lo que coinciden la mayoría de las encuestadoras.

En Ciudad Juárez, los padres de más de 15 niños enfermos de cáncer protestaron recientemente porque el Hospital Infantil de Especialidades les suspendió la entrega de medicamentos para su tratamiento, lo cual pone en grave riesgo la vida de los pequeños, si bien este hospital depende del sector salud estatal, la atención a derechohabientes del extinto Seguro Popular se hacía en coordinación con recursos y apoyo del gobierno federal, por lo que la suspensión de medicamentos obedeció a la puesta en marcha del Insabi que ha resultado ser una de las mas costosas decisiones del actual gobierno, porque impacta de forma directa en la salud de millones de mexicanos.

Con el sistema gubernamental de atención a la salud y el sistema de justicia penal colapsados en nuestro país, millones de mexicanos estamos en grave riesgo, particularmente los juarenses que padecemos desde hace mucho en ambos temas.

La salud de los mexicanos, la administración e impartición de justicia, esos son los temas centrales, de fondo, que deberíamos estar debatiendo en la opinión pública y  no la ingenua quimera de ganarnos un avión de dos mil 500 millones de pesos en una rifa. “¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano? A hacerte rico en loterías con un millón, mejor trabaja y alevántate temprano, con sueños de opio sólo pierdes el camión”, Chava Flores.