UACJ: ¡El universo sabrá de ti!

Hace algunos años tenía una alumna en la clase de las nueve de la mañana que se convirtió en un referente en mi trabajo docente

Carlos Murillo
Abogado
domingo, 13 octubre 2019 | 06:00

Hace algunos años tenía una alumna en la clase de las nueve de la mañana que se convirtió en un referente en mi trabajo docente. Se llamaba Gloria, tenía unos 20 años, de complexión delgada, morena, vestía con ropa sencilla pero impecable. Me llamaba la atención que no platicaba con nadie, se sentaba en el lado derecho del salón, pegada a la pared. Pocas veces participaba en clase; yo pensaba que era falta de interés. Por ahí de las 10:30, antes de terminar la clase, a Gloria la vencía el sueño y se quedaba dormida unos minutos. Al final se reintegraba, pero el pudor la obligaba a agachar la cabeza.

Cuando yo era estudiante, recuerdo que iba a las siete de la mañana a la clase de Procesal Civil con el Dr. Javier Camargo, después me iba a trabajar a las oficinas del Gobierno del Estado en el eje vial Juan Gabriel, al terminar el turno salía corriendo a dar clases en la secundaria técnica 79 en Oasis Revolución y de ahí me regresaba hasta la UACJ a terminar clases de seis a 10 de la noche. Muchos de los alumnos y alumnas siguen esa dinámica, tienen uno o dos trabajos y además van a clases para obtener su título profesional.

En la primera evaluación Gloria no obtuvo una calificación aprobatoria. Al final de la clase le mandé a hablar, le pregunté en qué trabaja y la respuesta fue increíble, ella trabajaba como operadora en la maquiladora, en el tercer turno, entraba a las 12 de la noche y salía a las seis, en los baños de la maquila se cambiaba de ropa y se iba en el transporte a la universidad para la primera clase de siete a nueve. Eso explicaba el porqué frecuentemente el cansancio la vencía.

¿Cómo le ayudo? Le dije a Gloria y me puse a su disposición para una tutoría, finalmente cité a varios en la biblioteca el sábado para dar un repaso y Gloria asistió para revisar su trabajo antes de entregarlo, su disposición para aprender y las ganas de salir adelante me recordaron mi propia historia.

Un semestre después, el maestro Ricardo Vázquez Santiesteban me invitó a ser sinodal en el examen final, un gran reto intelectual para las alumnas y alumnos que se ha convertido en legendario. La dinámica se remonta a la historia de la enseñanza del Derecho en las primeras universidades mexicanas, muchos de los abogados que se formaron en la década de los 60 y 70 recuerdan estos exámenes en donde el pasante defendía su postura frente a los expertos.

Todos los estudiantes presentan su examen oral en un solo día. La dinámica a veces puede durar 10 o 12 horas. Casi al finalizar apareció Gloria, mi alumna del semestre pasado. Ella tomó al azar un tema para desarrollar frente al sínodo y su resultado no fue satisfactorio, al final le dije ¿cómo le va en el trabajo, Gloria?, ella me contestó que bien con timidez, el maestro Vázquez tuvo curiosidad y le preguntó ¿y dónde trabaja?

Cuando Gloria contestó, el sínodo se quedó callado. Finalmente, atendiendo a los principios de humanismo y solidaridad de la universidad, el sínodo decidió darle otra oportunidad que Gloria aprovechó muy bien y logró aprobar la materia.

Recuerdo esa anécdota porque al final hicimos una reflexión entre los maestros que participamos, el resultado era el mismo, todos coincidimos en que Gloria merecía una oportunidad, porque su esfuerzo por salir adelante es plausible y la universidad tiene como objetivo ser el instrumento para lograr una sociedad más justa.

Con mucha frecuencia escucho anécdotas sobre la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Hace 46 años, un grupo de jóvenes se le pusieron enfrente al presidente de la República, Luis Echeverría, para pedirle una institución de educación superior para Ciudad Juárez.

Hace unos días celebramos un aniversario más y el rector Juan Ignacio Camargo Nassar presentó su primer informe de la administración. En el evento, considero que el aplauso fue muy significativo, la comunidad universitaria y los invitados especiales se pusieron de pie durante varios minutos para reconocer la gestión del último año, en que la UACJ reafirmó su liderazgo en la educación superior, todos los indicadores, todas las estadísticas, todos los resultados apuntan a que la Universidad está entre las mejores instituciones de educación superior del país y la mejor de Chihuahua.

Pero el discurso del Mtro. Juan Camargo Nassar dejó en claro que estos resultados están sobre los hombros de hombres y mujeres que comenzaron este proyecto con un sueño hace 46 años, también dijo que nuestra universidad es el corazón de la comunidad juarense y tiene como objetivo lograr una sociedad más justa. Esa sola frase es toda una filosfía de trabajo para la comunidad universitaria.

En el último año, se han alcanzado más logros con menos presupuesto. La universidad sigue una política de austeridad escrupulosa y transparente, lo que le permite ser una de las pocas universidades con finanzas sanas en el país.

La UACJ, sirve a la comunidad, dándole oportunidad a 29 mil alumnos y alumnas, como Gloria, de obtener un mejor nivel de vida a través de la educación y que contribuyan a la sociedad para poner a la ciencia al servicio de la sociedad.

Efectivamente, nuestra universidad es el corazón de Ciudad Juárez, todavía falta mucho por avanzar, pero es el momento de hacer un alto en el camino y celebrar el trabajo incansable de miles de maestros que han pasado por sus aulas y de todos los egresados que hoy trabajan todos los días para cumplir con el objetivo de transformar nuestra realidad, para tener un mejor lugar para vivir.

Finalizo con el extraordinario soneto que cantamos como himno en cada evento universitario, que me hace recordar la valentía de mi exalumna Gloria:

“Por una vida científica

por una ciencia vital,

el alma máter nos une ya

y para siempre será.

El gran tesoro que es el saber

será el blasón que llevaré

y con el hecho elocuente

mi juramento cumpliré

¡Oh, rica fuente de gran saber

que llevas tu savia al vergel

que es custodia de mi patria

con mi triunfo te honraré!

El universo sabrá de ti

y con tu luz caminaré

yo te juro que tu nombre

al firmamento elevaré

Por una vida científica

por una ciencia vital,

el alma máter nos une ya

y para siempre será”