Opinión
OPINIÓN

Trucos que no ayudan ni a quien los paga

La madre de todas las encuestas es una y categórica: el voto de los electores depositado en las urnas

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 21 octubre 2020 | 06:00

-Trucos que no ayudan ni a quien los paga

-Joob patalea porque buscan ahogarlo

-Arman ley a modo para estados endeudados

-Pánico en el Congreso por contagios

La madre de todas las encuestas es una y categórica: el voto de los electores depositado en las urnas.

Es ahí donde se refleja fielmente la voluntad y preferencias políticas de los ciudadanos sin filtros ni sesgos. Cualquier otro ejercicio estadístico debe ser analizado con lupa en todo su contexto y casuística particular.

No se trata de descalificar a priori las encuestas de diversas empresas dedicadas a la medición estadística, no. Son negocios y como tales cargan la cuchara para uno u otro lado según el cliente lo pida.

Esta vez tratamos de hallar algunas explicaciones necesarias para entender por qué algunas encuestadoras mantienen la aprobación presidencial al alza, aún cuando la realidad dice otra cosa. Mencionamos ayer aquí los magros resultados electorales obtenidos el domingo por Morena en Hidalgo y Coahuila.

Con el total de las casillas computadas en Coahuila, el PAN obtuvo 83 mil 469 votos; el PRI 415 mil 691 votos; el PRD 13 mil 140; el PT 16 mil 223; el PVEM 24 mil 978; el partido UDC obtuvo 29 mil 758; Movimiento Ciudadano 11 mil 410; en tanto, Morena alcanzó 163 mil 061 sufragios mientras que, en 2018, el partido del presidente en Coahuila logró más de 500 mil votos. El ejercicio comparativo es bastante revelador.

En las imágenes de la versión digital de esta columna se pueden apreciar con claridad algunos trucos de los que se valen algunas encuestadoras para “forzar” resultados con determinadas inclinaciones.

En el ejemplo, la empresa AtlasIntel realiza una encuesta en línea que, de acuerdo con lectores de El Diario, sólo permite continuar con el cuestionario si se dan opiniones positivas de López Obrador, en caso contrario no permite continuar.

Para efectos mediáticos son válidos tales ejercicios pero al final del día terminan sin beneficio ni para quien o quienes los pagan. Se despegan tanto de la realidad que terminan con diferencias completamente distintas a las “tendencias”. En Coahuila ganaría Morena más de 12 de los 16 distritos, según los sondeos de la víspera. El domingo perdió en los 16.

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No amaina el mal temporal de maltrato hacia el PAN municipal de Juárez por parte de sus jefes en el estado, los directivos del comité estatal.

Hemos sabido que el presidente del blanquiazul en esta frontera, Joob Quintín, decidió no participar más en una comisión política creada por la dirección de su partido para dar seguimiento a varios acuerdos ubicados ya directamente hacia la campaña electoral del 2021.

Entre los acuerdos tomados quedó subir 10 carteleras promocionales, la remodelación de varios edificios de comités municipales en el estado, la revisión conjunta de presupuestos para los municipios y hasta la entrega de aproximadamente 450 mil pesos al comité municipal juarense, etc.

Aunque Joob forma parte de ese comité, no fue tomado en cuenta para la elaboración de los contenidos de las carteleras, no considera que haya avance alguno en la remodelación de ninguna parte, y lo peor, le fue ajustado el presupuesto a su comité y es hora que no recibe depósito alguno.

La dirigencia del PAN juarense es patito feo para su dirigencia estatal. No habrá sintonía o al menos acercamiento por conveniencia mutua hasta que sea designada la candidata o el candidato a gobernador.

Hoy por hoy el comité estatal permanece bajo la subordinación de Javier Corral, quien le dispensa especial odio a Quintín y su equipo porque fueron capaces de quedarse con el control del comité municipal en una elección que escapó a las manos del gobernador y sus operadores en esta frontera.

Urge la intervención de Marko Cortés, el presidente del comité nacional; o de Maru Campos, precandidata a gobernadora; o de Gustavo Madero, precandidato a gobernador... o de los tres.

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Escondidas entre el paquete fiscal, las proyecciones de ingresos 2021 y la extinción de fideicomisos, el lunes por la noche pasó en la Cámara de Diputados una reforma a la Ley de Disciplina Financiera que llegará a flexibilizar la contratación de deuda de los estados. Todo un peligro para gobernantes que gustan de los excesos, como en el caso de los que conocemos en Chihuahua.

La promotora de la reforma fue la diputada federal cuauhtemense Patricia Terrazas Baca, presidenta de la Comisión de Hacienda. Exfuncionaria de finanzas del Estado en la administración de Javier Corral, ya se sabe a quién obedece.

Hasta los morenistas resultaron “chamaqueados” con la norma. Fue aprobada con 345 votos a favor, 49 en contra del Partido del Trabajo principalmente y tres abstenciones.

Lo que hicieron los legisladores federales fue soltarles las manos a los gobernadores para redirigir recursos de otros renglones a la atención de emergencias sanitarias.

Ese fue el pretexto: incorporar el concepto de contingencia de salud, como la que se vive, para que los mandatarios puedan dar rienda suelta a sus pretensiones de gastar el dinero ajeno en sus caprichos.

Con la reforma se les faculta para -en caso de tener caídas abruptas en su Producto Interno Bruto Estatal por el orden del cinco por ciento- hacer prácticamente lo que les venga en gana con su deuda: contratar más, reestructurar, posponer pagos de créditos de corto plazo... ni modo de negar el favor que le hizo Terrazas a su jefe el gobernador.

Además podrán aumentar su gasto en servicios personales “para atender la emergencia” y solicitar mayor endeudamiento a sus congresos locales.

En suma, los estados podrán diferir pagos de la deuda de corto y largo plazo por un período hasta de 12 meses, y podrán endeudarse prácticamente sin límite lógico alguno. Eso se supone apoyará su liquidez, aunque en términos sencillos sólo prolongará la agonía de las finanzas públicas.

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El color naranja del semáforo epidemiológico y los contagios en las áreas administrativas y de seguridad obligaron al cierre, otra vez, del Congreso del Estado, de donde ayer fue sacado gran parte del personal que acudía de forma regular a la torre legislativa.

Entre los legisladores hablan de varios contagios, como el de la priista Rosa Isela Gaytán y el de Obed Lara, de Encuentro Social, pero son más los casos de empleados que han ido cayendo.

El lunes pasado fueron hasta cuatro casos de los que se rumoraban en los pasillos y ayer otros tres, además de otros tantos de la semana pasada.

Eso motivó un acuerdo urgente en la mesa directiva que encabeza la panista Blanca Gámez a fin de extremar las medidas de precaución, lo que significa de nuevo la paralización de actividades al menos en la torre, donde ya se habían vuelto a permitir el trabajo en la oficina y algunas visitas.

Mientras pasa la emergencia y vuelve a cambiar el semáforo a amarillo -aunque las versiones de que está más cerca el rojo con cada vez más constantes- volverán las sesiones vía electrónica y se habrán de prohibir el acceso a las instalaciones, salvo de diputados o trabajadores que consideren indispensable laborar en el lugar.

Sin duda la decisión habrá de complicar el de por sí poco trabajo de los diputados, quienes tienen enfrente la discusión y aprobación de tablas de valores, presupuestos municipales y estatales con sus correspondientes leyes de ingresos, entre otros pendientes.