OPINIÓN

Tres años a golpe de préstamos impagables

Es catastrófica la situación. No ha avanzado Javier Corral Jurado en el ordenamiento del gasto ni en disciplina financiera para enfrentar una deuda cuyo monto real es camuflado en la opacidad

LA COLUMNA
de El Diario
domingo, 08 septiembre 2019 | 06:00
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Apenas acaba de echar raya para repartir 18 mil millones de pesos en el afamado Plan Estatal de Inversión 2019-2021 y ya está pidiendo, con una mano, un nuevo crédito a corto plazo, y con la otra, kórima al Gobierno federal para cerrar el año.

Es catastrófica la situación. No ha avanzado Javier Corral Jurado en el ordenamiento del gasto ni en disciplina financiera para enfrentar una deuda cuyo monto real es camuflado en la opacidad.

Un desorden que es ignorado supinamente en lugar de llamar a adoptar la promovida austeridad republicana, o más estoicos aun, la pobreza franciscana.

En lugar de ello, la danza de los viáticos y viajes sin fin, y como remedio, los espejitos para tratar de convencer a los chihuahuenses de que algo se hace, aunque sea lo que de ordinario es su obligación.

Los aplausos y las fanfarrias no pueden ocultar que en este contexto el plan es una ocurrencia de carácter mercadológico, sin sustento económico y financiero.

Es una reacción simplista a la crítica acerca de la escasa obra realizada en los primeros tres años de administración, que marca y define los venideros y últimos 800 días.

El berrinche fue tal que agruparon toda inversión en un archivo de extensión .pptx y lo convirtieron en multimedia para aderezar un evento a todo color que se cae a pedazos.

Es el mismo patrón de conducta de un gobernante extraviado en sus desvaríos cotidianos que lo llevan del green al tenis, y del tenis ahora al anzuelo.


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El entorno es todo menos alentador.

Alza Corral su mano suplicante a una administración federal cuyo presidente ha gritado a los cuatro vientos, desde Yucatán hasta Baja California, que no habrá más rescates financieros.

Si hay un peso adicional, será a cuenta de las participaciones próximas, lo cual en términos reales significa que se tapa un hoyo para cubrir otro.

Esos dos mil millones que han sido solicitados para cerrar 2019 serán rebajados de los recursos que en el 2020 están programados para Chihuahua.

Luego, se echa mano de los próximos ingresos para cubrir particularmente gasto corriente, donde se incluyen nómina y obligaciones primarias.

Encima de todo, debió Corral tragar bolitas al pedir la solidaridad federal, en una relación intensa de un conflicto latente, donde la diferencia partidista es lo de menos.

Los números no mienten. Tiene muy clara el área técnica de registro de la deuda el comportamiento de Chihuahua.

No hay avances en materia de déficit, que se encuentra por encima de los cinco mil millones; resulta pírrico lo que se ha logrado en reducir el endeudamiento de la entidad. 400 millones presume el ‘nuevo amanecer’ que la ha bajado en tres años.

Más aun, Corral ha sido un extraordinario alumno de su archienemigo César Duarte. La deuda a corto plazo es su principal y caro instrumento desde que llegó a Palacio de Gobierno.

Muy lejos de una política profunda de reordenamiento, austeridad y planeación del gasto, en lugar de tomar las tijeras para partir en cachitos la tarjeta de crédito, ha pedido una más que utiliza con desparpajo todos y cada uno de los años de su administración.


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En 2016 la escandalera fue porque decidió el exgobernador Duarte bursatilizar una porción de los recursos carreteros para obtener seis mil millones.

De ellos, tres mil fueron para pagar un crédito a corto plazo del 2015 y el resto se fue en liquidar proveeduría.

Quedó Corral con un palmo de narices de esos recursos, no les vio ni el polvo. Unos cuantos centavos quedaron para cerrar aquel fatídico año.

Por ello no había llegado diciembre y ya estaba pidiendo el primer préstamo por mil 800 millones de pesos bajo la cómoda figura de deuda a corto plazo, sin tocar barandilla en el Congreso.

El destino de ese dinero fue pagar lo urgente; para empezar salarios y prestaciones con motivo del fin de año y librar la cuesta de enero. De ahí cobró el gobernador su primer aguinaldo, de un préstamo.

Llegó 2017 con anuncios fastuosos de un plan de austeridad profundo, venta de bienes y políticas de restricción en el gasto.

Aparentemente las cosas cambiarían pero nada.

No había terminado ese año cuando se anunció un nuevo crédito a corto plazo, ahora por dos mil millones de pesos.

A una mejor tasa de interés que el anterior. En 2016 se contrató a 1.25 + TIIE y ahora se lograba un .44 + TIIE, que prácticamente eran lo mismo, porque la tasa de equilibrio se movió terriblemente y lo sigue haciendo hasta la fecha.

Entre 2017 y 2018 vino la negociación con el Congreso del Estado por la reestructuración, los recursos jurídicos fallidos por detenerla y finalmente su concreción en una primera parte, porque en 2019 como sabemos, mediante Bancomer como banco sindicado, terminó de cerrarse el proceso.

En este contexto, para cerrar 2018 vino el anuncio de un nuevo crédito a corto plazo por 900 millones de pesos, que a estas alturas no se ha liquidado.

Y ahora se desvela la intención, una vez más, de pedir a los bancos oxígeno por mil millones de pesos para tratar de cerrar el año. De nueva cuenta un préstamo caro.

La cuestión es que si la página de registro de deuda de la Secretaría de Hacienda federal no miente, actualmente cargamos una obligación por pagar en empréstito a corto plazo por dos mil 325 millones, con corte al mes de junio.

Préstamos que están pagando los chihuahuenses con tasas reales que van del 8.96 al 11.16 por ciento. Crédito a corto plazo carísimo. Y, pese a que lo sabemos, fue sacada la tarjeta de la cartera y la volvió a usar Corral de manera inmisericorde.

Por ello el gobernador necesita con urgencia los dos mil que pide al Gobierno federal y los mil del corto plazo, para tener respiro artificial un año más. En lo personal no lo vemos preocupado, más bien relajado a su regreso de la Ciudad de México, bebiendo cerveza en la sala Premier de Aeroméxico antes de volver a Chihuahua tras sus pláticas con la Federación. Las fotos en nuestras ediciones digital e impresa. Quizá este lunes informe a los chihuahuenses la respuesta de la Cuarta Transformación.

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Si con la reestructura pateó Corral el bote de deuda de Duarte y anteriores gobernadores, ahora, ya esta pateando el suyo propio.

Lo que diga al respecto ya puede ser usado en su contra, despilfarro, malos manejos, compras sin licitaciones, y por supuesto la cereza, contratación de deuda a corto plazo al por mayor.

Los intereses ahogan la administración pública con motivo de esa política que nada tiene de prodigalidad.

Y en ese espacio, cuando tiene el agua hasta el cuello, irónicamente anuncia inversiones millonarias para tratar de rescatar mediante retazos la imagen en materia de obra pública.

Es patético. Hace caravana con sombrero ajeno. En lugar de sanear las decaídas finanzas, opta por cerrar los ojos y empeñar aun más los alicaídos ingresos.

De nueva cuenta revela con su actuación un pésimo manejo financiero, con un endeudamiento muy por encima de lo que recibió.

Bajo el manto protector de una transparencia a medias, que oculta y difumina datos de deuda, en decenas de conceptos que son vericuetos a modo para aparentar avance, orden y control.

Muy lejos de un planteamiento de estadista que ante las circunstancias adversas toma decisiones dolorosas en lo inmediato pero de un gran beneficio a largo plazo.

Al contrario, le interesa el momento actual, aunque esté abonando a la perpetuación de la crisis financiera estatal.

Finalmente él termina en 2021 y quien sigue deberá enfrentar lo que por abulia y ocio descuidó desde la responsabilidad que protesto cumplir en aquel lejano 2016.